jueves, 18 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
DANIEL F y RAFO RÁEZ EN MULTITUDINARIA MOVILIZACIÓN POR LA AMAZONÍA
Multitudinaria manifestación en Lima y el gobierno sigue de espaldas a los nativos
La capital puso en seria duda el membrete de ser considerada bastión del presidente Alan García por haber contribuido decisivamente a su triunfo electoral al darle ayer la espalda. Decenas de miles de manifestantes marcharon por el centro de Lima, en una de las mayores movilizaciones de los últimos años, para expresar su rechazo a la intención gubernamental de vender la selva, mediante cuestionados decretos legislativos y sin considerar que se trata de territorios que pertenecen por milenios a las comunidades originarias.
La marcha desmintió también la campaña gubernamental que pretendía que la protesta propiciaría más violencia, pues fue pacífica y ordenada, hasta que la policía la reprimió con gases lacrimógenos para impedirle que llegue al Palacio de Gobierno o al Congreso, lo que desató la reacción de los siempre vehementes estudiantes, que respondieron con piedras.
A los gritos de “la selva no se vende, la selva se defiende”, jóvenes, mujeres, ancianos, gente que llegó de todos los puntos de la capital, se desplazaron desde la plaza 2 de Mayo hasta la avenida Abancay, recibiendo a su paso por la Colmena, la plaza “San Martín” y el Parque Universitario adhesiones y hasta aplausos de los transeúntes.
MILES Y MILES
“Hace años que no participaba en una marcha tan numerosa y contundente; son cuadras y cuadras de gente”, comentó a su paso el ex senador izquierdista Edmundo Murrugarra, cuando la columna ocupaba desde la plaza 2 de Mayo hasta la avenida Abancay.
En la marcha podía apreciarse organizaciones de las más variopintas; desde los clásicos partidos de izquierda, pasando por grupos de nativos vestidos a la usanza tradicional de sus pueblos, estudiantes universitarios, obreros de construcción civil, hasta grupos religiosos, entre los que destacaban monjas que entonaban canciones católicas, y conocidas figuras del arte y la cultura, como Magaly Solier.
Si bien las principales arengas eran frases fuertes contra el presidente García, otra consigna que retumbó en las calles fue la de “Pizango amigo, el pueblo está contigo”. Era una forma de manifestar el apoyo del pueblo al liderazgo del presidente de Aidesep frente a la campaña gubernamental en su contra.
TAMBIÉN LOS POLICÍAS
Un contingente que llamó la atención fue el de la Federación Nacional de Policías del Perú (Fenapol), que con una gran banderola manifestó su rechazo a la política represiva del gobierno que utiliza a los uniformados para enfrentar a los nativos.
“Consideramos que este conflicto social de desprecio a la vida y a las comunidades étnicas que acabó en un baño de sangre, es de responsabilidad de la administración del gobierno por su intolerancia y autoritarismo, porque bajo el supuesto de restablecer el principio de autoridad, decidieron utilizar como carne de cañón a policías inexpertos, como si los problemas sociales y económicos seculares que sufren los peruanos humildes, pudieran solucionarse mediante la represión”, expresó el presidente de la organización policial, Óscar Pedraza.
Precisamente cuando los manifestantes desfilaban junto a los fuertes contingentes de uniformados apostados a lo largo de las calles se escuchó fuertemente “el pueblo uniformado también es explotado”.
Entre los grupos más fuertes de manifestantes se encontraban los estudiantes de las universidades Católica, Ingeniería y Ruiz de Montoya, así como obreros de construcción civil y profesores del Sutep y del Conare. Entre ellos destacaba la maestra discapacitada Inés Valdivia y la profesora Doris Caqui, cuyo esposo, el dirigente minero y campesino de Cerro de Pasco, Teófilo Rímac Capcha, fue desaparecido durante el primer gobierno de García Pérez. “Lo que hizo con mi compañero ahora lo quiere aplicar contra los indígenas, esa es su política” señaló Doris.
PIDEN SENSATEZ
Cientos de manifestantes de la Asociación de Viudas, Madres y Sobrevivientes de Miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional (Avisfaip) realizaron un plantón en los exteriores de la iglesia San Francisco de Asís para exigir un diálogo entre los nativos y el gobierno y solucionar de manera pacífica el conflicto de la selva. Apoyaron la jornada nacional de lucha y se comprometieron a seguir promoviendo la paz.
HERIDOS Y DETENIDOS
Una de las bombas lacrimógenas que los policías lanzaron directo al cuerpo de los manifestantes le impacto en el rostro al joven abogado Hildebrando Castro Pozo, de 30 años de edad, militante del Partido Socialista, quien marchaba pacíficamente por la avenida Abancay.
Hasta el cierre de esta edición, Castro permanecía en el Policlínico de Emergencias Grau, esperando su turno en el quirófano para ser operado, pues la bomba le fracturó el lado izquierdo de la cara, desfi- gurándosela.
Los médicos le sacaron una tomografía y el resultado no fue muy auspicioso, sus compañeros del Partido Socialista permanecieron durante toda la noche esperando noticias de la intervención quirúrgica. Otros manifestantes que resultaron con heridas leves también fueron atendidos en ese nosocomio y dados de alta rápidamente.
VOLVEMOS A LA ÉPOCA DEL CAUCHO
Los músicos Daniel F y Rafo Ráez también participaron de la jornada nacional de lucha. Los artistas coincidieron en comparar la pretensión del gobierno de entregar terrenos de la Amazonía a transnacionales con la época en que el presidente Augusto B. Leguía entregó la selva a los empresas extranjeras para que estas extraigan caucho.
“Vino poca gente para la magnitud de esta crisis, este tipo (García) debe ir a la cárcel, lo que se ha hecho en la selva es imposible, me recordó la época del caucho”, manifestó Daniel F. “Están entrando a la selva a matar gente, es un crimen étnico”, concluyó.
A su vez, Ráez dijo: “Quiero resaltar que esta es una lucha constitucional, esas leyes son totalmente mafiosas, hechas para que este gobierno siga haciendo faenones petroleros”. “Han visto a los nativos desnudos y pensaron que sería fácil robarles, pero ellos no van a dejarse y el Perú tampoco los dejará solos”, agregó.
La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, dijo ayer que la jornada nacional de protesta en diversos puntos del país no registró mayores incidentes, salvo el bloqueo de algunas vías. Cabanillas indicó también, por la mañana, que había recibido información respecto a que un grupo de jóvenes fue a una estación de combustible, ubicada en la cuadra 33 de la avenida Venezuela, para comprar gasolina y que éstos ingresaron a la Universidad de San Marcos. Curiosamente, informaciones oficiales sostenían, por la tarde, que estudiantes sanmarquinos lanzaron bombas molotov contra los policías. ¿Qué casualidad?
Fuente:
La Primera (Lima), jun. 12 de 2009 (ed. digital). Los autores de la nota periodística son Denis Merino y Marcelo Puelles.
lunes, 8 de junio de 2009
JORGE LUIS CHAMORRO Y SU DOCUMENTAL SOBRE EL ROCK SUBTE (por RAFAEL ROBLES)

Para entender a aquellos aguerridos muchachos que formaron las tribus underground en el Perú de los ochenta, violentas y sin norte aparente, es indispensable explicar el contexto que se vivió en esa época, y esto es lo que intenta hacer un documental que escarba en las entrañas del movimiento subterráneo peruano.
Si bien Jorge Luis Chamorro era demasiado joven para poguear e ir a los conciertos subte en 1985 –tenía por ese entonces once años–, aquella música interpretada por ese grupo de rebeldes que se quejaban de todo y contra todo, lo cautivó a tal punto que muchos años más tarde, convertido en artista visual, decidió explorar en los orígenes de este movimiento musical inspirado en modelos foráneos, pero que por estos lares forjó una personalidad propia.
“El entonces joven Alan García representaba a la nueva generación, pero finalmente terminó destruyéndola. Esto generó un sentimiento de insatisfacción que, sumado al concepto de que cualquiera podía hacer música, dio origen al rock subterráneo”, explica Jorge Luis Chamorro, director del documental “Acción Directa: entre la anarquía y el rock subterráneo”, trabajo elaborado en base al compilado de imágenes de la violencia política, reportajes televisivos y presentaciones en vivo, ya sea en la mítica discoteca No Helden o el Parque Salazar de Miraflores.
“Este trabajo es un reflejo de lo que vivió la juventud entre los años 1985 y el 1987, cuando el desempleo y la adicción a las drogas era pan de todos los días”, dice Chamorro, quien enfocó su pesquisa visual en la vida y obra de bandas como Zcuela Crrada, Autopsia, Leusemia y Guerrilla Urbana, entre otras.
A TODO VOLUMEN
Chamorro explica que ante la crisis económica y social de mediados de los ochenta la respuesta de la juventud no se hizo esperar, y encontró terreno fértil en chicos, y algunas chicas, de todos los estratos sociales. “El rock subterráneo sirvió para desfogar los sentimientos, para que se supiera que había personas disconformes con la sociedad”, explica el director.
La fecha en la que muchos coinciden en ubicar el nacimiento del movimiento subte en el país es el 17 de febrero de 1985, cuando se realizó el ya legendario concierto “Rock en Río Rímac”. Fue precisamente entre este y los dos años siguientes que la escena underground cobró una inusitada fuerza, apareciendo así personajes importantes para la historia del rock peruano como Wicho García, Pelo Madueño, Miguel Ángel Vidal y Daniel F, sin olvidar a la histriónica y primera frontwoman que tuvo la escena under local, María T-Ta, quien en el documental de Chamorro aparece bailando huayno y dando alaridos de furia.
Fue por esos días, 21 de setiembre de 1985, que antes de un concierto en la Universidad de San Marcos, veinte bandas subte fueron desalojadas del campus por un grupo de estudiantes, liderados por partidarios del Frente Estudiantil Revolucionario San Marcos y el Partido Patria Roja. Ellos irrumpieron en la zona del concierto y desarmaron el estrado donde iban a tocar. El rock subterráneo y la política comenzaron a mezclarse. Como era de esperarse, solo uno sobreviviría.
LA CAÍDA
Para Jorge Luis Chamorro los factores que influyeron en la temprana muerte de la rock subte fueron varios.
“Esta movida no prosperó por los escasos valores, la falta de unidad y la presión política”, explica, refiriéndose a la intervención de los bandos terroristas en los conciertos que se realizaban por ese entonces. Si bien hubo rockeros que terminaron presos por su simpatía con Sendero Luminoso, fueron liberados pronto porque no pasó de eso, simpatías.
Entre ellos se cuenta a Kike, vocalista de Eutanasia y la ya mencionada María T-Ta, quien tuvo que viajar a Alemania para encontrar la paz. Por su parte, Leo Escoria, uno de los pilares de Leusemia, hizo maletas para una prolongada estancia en Italia, que rompe en esporádicas visitas al Perú. “Antes de salir al escenario, algunos de estos rockeros encontraban mensajes de Sendero Luminoso, que amenazaban con matarlos si es que no incluían un mensaje terrorista en sus letras. Esto fue desanimando al grueso de los músicos y debilitando a la movida en general”, dice el documentalista.
Si en un principio esta mancha de jóvenes con pantalones negros, casacas de cuero y pelos parados se caracterizó por incluir a todas las clases sociales, con el tiempo aparecieron pequeños subgrupos, algunos llamados «misiopunks» y los otros, los de mejor condición económica, a los que denominaban «pitupunks».
Chamorro piensa que quizás fue la influencia de los grupos terroristas la que produjo esta desunión. Asimismo admite que el consumo de pasta básica de cocaína fue determinante para su decaimiento musical. El hecho es que para fines de la década de los ochenta varias de las bandas principales se habían separado y asistir a un concierto underground se tornó arriesgado, pues se podía terminar preso. El pogo, esa danza parecida a un partido de rugby sin pelota, había terminado.
DESPUÉS DE LOS GRITOS
Una vez extinta la movida subte, la década de los noventa dio paso a diferentes estilos musicales, cuyas letras contadas veces mencionaban temas políticos.
Jorge Luis Chamorro piensa que las letras de los grupos rockeros de hoy son más intimistas, en claro reflejo de que la mayor diferencia entre la juventud de ahora y la de los 80 es la conciencia política.
“El motivo es que esta generación no ha recibido una educación correcta. ¿Cómo pueden crear algo nuevo si es que son ciudadanos endebles? Es por eso que el arte se está volviendo más elitista que antes”, señala el videasta. “Hay quienes han sabido mantenerse, como Wicho García con Mar de Copas, Pelo Madueño con La Liga del Sueño y ahora como solista, además de las bandas clásicas Leuzemia, Inyectores (antes G-3 y Autopsia) y Voz Propia. Si bien su estilo ha cambiado, esto se debe a que han seguido nutriéndose intelectualmente”, señala Chamorro, quien confía que pronto, en tiempos de reggaetones y cumbias, aparezca una nueva movida under en nuestra adormecida Lima, para movilizar a las masas en contra de las injusticias y para sacudirnos, al ritmo del pogo, de nuestros propios males.
EL RESPONSABLE
Jorge Luis Chamorro (1976) también es escritor, con tres publicaciones en su haber: Tendencia al Nirvana, El primer beso y ¿Puedo tocar? Como artista visual ha expuesto en Grecia, Alemania, Cuba, Chile y Perú, además de haber sido «Premio Humboldt» de Videoarte y finalista de «Pasaporte para un Artista» en el 2007. Ha dirigido varios cortometrajes de ficción, siendo el más reciente “Sufre conmigo”, así como los documentales “Psicosocial” y “Acción Directa. Rock subterráneo, 85-87”, y videoclips de las bandas peruanas Leusemia, Voz Propia y Héroe Inocente.
Fuente:
«Domingo», suplemento de La República (Lima), ene. 18 de 2009, págs. 20-21.
domingo, 7 de junio de 2009
SOBRE VOZ PROPIA Y SU FORMACIÓN DE LOS 90 EN VIVO (por FIDEL GUTIÉRREZ)
LA FORMACIÓN HISTÓRICA SE REÚNE POR BREVE TEMPORADA
EL REINGRESO DE VOZ PROPIA
El grupo limeño Voz Propia –pionero de la corriente post-punk en el Perú– ensaya en estos días un retorno al pasado con la reunión de sus antiguos integrantes.
Hasta el advenimiento de la «movida subterránea» de la década de 1980, el rock peruano se había mostrado poco proclive a la introspección. Salvo algunas excepciones generadas por el clima contracultural y místico de fines de los años 60, por lo general las letras de sus canciones evitaban confrontarse con angustias y dudas existenciales, y, cuando no recaían en el consabido "yo-te-amo" y sus variantes, se centraban más en abstracciones poéticas o en inocuas declaraciones de inconformismo.
La explosión generada en Lima en 1984 por el ímpetu renovador del punk rock y sus derivados, tuvo entre sus consecuencias abrir paso a nuevas formas de expresión sonora y lírica, más centradas en el fondo que en la forma. Y si los primeros seguidores de estas corrientes escupían su rabia de la manera más agreste posible, los que vinieron después encontraron formas más inquietantes de expresar su descontento, incluso denunciándose a sí mismos.
Voz Propia es la banda que mejor representa estas tendencias. Desde que su primera producción (el casete titulado «El ingreso», de 1987) hasta la más reciente («El manifiesto», de 2006), sus letras reflejan aquellas sensaciones y contradicciones que reposan en lo más hondo de la esencia humana; incluido ese afán adolescente de abandonar este mundo para escapar de su mediocridad. Todo eso en medio de ritmos roqueramente vertiginosos y hasta propicios para el baile, o inquietantemente melancólicos.
"Hasta ahora nuestras letras tienen un rollo algo oscuro, un corte existencialista", reconoce Miguel Ángel Vidal, vocalista y principal compositor del grupo. Arquitecto de profesión, balancea su trabajo con la actividad de una banda que, si se mantiene vigente, es más por su terquedad antes que por los réditos económicos que pueda generar. El devenir de su vida refleja también el rumbo temático de sus canciones. Así, el pesimismo y la autocrítica despiadada de canciones como "Ya no existes" (1988) o "A oscuras" (1992) ha derivado hacia observaciones menos intransigentes –pero igual de lúcidas– de lo absurdo del ser ("Monocarbono", del año 2006, así lo demuestra).
Si bien el público de la banda no es masivo, ha demostrado su constancia asistiendo a sus conciertos y acogiendo con calidez la reedición en formato CD de la decena de producciones que comprende su catálogo anterior. Es esta audiencia la que mejor ha recibido la reunión de los miembros de la antigua formación del grupo. Un concierto electroacústico, realizado el jueves, fue el punto de partida. La continuación la darán otro, totalmente eléctrico, programado para el 6 de junio en Trujillo, y un DVD que registrará esta experiencia.
Además de Vidal, participan de ella el ubicuo guitarrista Raúl Montañez, el baterista Ulises Quiroz y el tecladista y artista plástico Marcel Velaochaga. El cantante se hará cargo del bajo, ante la inesperada ausencia de Carlos «Bowie» Magán, quien acaba de iniciar un proceso de rehabilitación de su salud en un lugar desconocido incluso por sus amigos más cercanos.
La repentina baja no ha agotado el ánimo colectivo. Después de todo, ellos, al igual que buena parte de la generación de los años 80, ya han sobrevivido con dignidad a momentos y años de tremenda crisis social y extremismo político.
La formación de Voz Propia que se ha reunido es la que grabó en 1996 el disco "Los días y las sombras", considerado uno de los mejores de la historia del rock peruano.
Fuente:
«Variedades», suplemento de El Peruano (Lima), N° 121, may. 11 de 2009, pág. 21.
miércoles, 3 de junio de 2009
CRÓNICA DEL «2do ENCUENTRO HARDCORE» 2009 (por JULIO GÜISSA)
ENCUENTRO HARDCORE 2009 - CRÓNICA
Los 90 fueron una época de cambio en el Perú, la violencia política llegaba a Lima y nos abofeteaba con la realidad de una lucha armada que hasta ese momento solo se veía en los noticieros en un lejano lugar llamado Ayacucho; la inflación llegaba a puntos exorbitantemente altos y la economía del país andaba en una recesión nunca antes vista en nuestro país. La primera escena hardcore de Lima había desaparecido y dejaba su lugar a nuevas bandas nacidas de la división de la escena en dos; en ese contexto bandas como Sentido Común se disolvían y daban lugar a nuevos proyectos, algunos un poco más cuajados debido a la experiencia de sus miembros, otras surgidas de la nueva generación de aquellos días de amistad y descubrimiento que se vivía en las tiendas de las, por ese entonces, nuevas Galerías Brasil, bastión del under y del hardcore de Lima.
Es así que surgen nuevos nombres en la escena hardcore de aquellos años, muchas bandas que desgraciadamente, debido a la incertidumbre económica y el aislamiento global que vivía nuestro país, pasaron por la escena sin poder dejar un registro sonoro de su paso por el hardcore de aquellos años. Así, bandas como S.N.A., Nada Tuyo, Sudakas del Odio, Estado de Sitio y otras dejaron los escenarios sin algún registro oficial de su estancia en el mundo del hardcore y del under en general. Pues bien, eso se pudo dejar atrás y nuestra escena hardcore puede disfrutar nuevamente de la presencia de dos buenas bandas de aquellos años. Producto de Ira y Sin Nombre Alguno nos regalaron un show para el recuerdo el último viernes en el «Mao Bar» del Centro de Lima.
El show comenzó con dos horas de atraso, lo cual se está volviendo una mala costumbre de nuestra escena pues cada vez los shows se están volviendo más impuntuales, o quizá, como comentaba con un viejo amigo de la escena de los 90, esto se hizo para hacer recordar aquellos años cuando debíamos esperar horas para el inicio de un show y esperar si todas las bandas anunciadas tocaban realmente, pues muchas veces el cartel cambiaba en el momento y uno se podía topar con la ingrata sorpresa de que tu banda favorita no tocaría. Justamente así conocí a P.D.I., en un concierto en la infame «Helden» del centro de Lima.
Quienes tuvieron el encargo de abrir el show fueron Disengage, banda conformada por miembros de conocidas bandas locales que se presenta muy esporádicamente pero que, sin embargo, presentan shows buenos y bastante intensos, quizá si actuaran más en vivo la gente conectaría más con ellos pues tienen el potencial para hacerse una banda con cierto nivel en la escena. Luego vendrían al escenario los Justicia Inmoral, era la primera vez que veía a la banda y me sorprendió escuchar un punk rock con reminiscencias 77, con letras muy buenas y con la presencia de Raul Loza, conocido baterista local en la percusión; esta banda movió un poco a los asistentes más acostumbrados a sonidos más hardcore demostrando ser una buena banda punk local que abrirá para los Bouncing Souls este miércoles nuevamente en el Mao Bar.
Para este momento los problemas técnicos empezaban a notarse, el sonido no fue el mejor que hemos oído en un concierto hardcore y los problemas con la batería se empezaban a notar. Así tomó el escenario Alhambre, esta banda se ha convertido en un referente en la escena hardcore actual, tiene una buena cantidad de seguidores y su profesionalismo dentro del escenario han hecho de Alhambre uno de los actos más sólidos actualmente; ello justo fue la causa de que debido a los problemas técnicos la banda tomara más de 15 minutos en poder iniciar su show; el pedal de la batería había colapsado y la banda debió tocar con un técnico sosteniendo el pedal durante toda la presentación. Sin embargo, nos regalaron un set completo el cual incluyó un par de temas nuevos que no pude oír sus nombres debido a que los equipos de sonido se encontraban tan mal ecualizados que la voz de Lucho, cantante de Alhambre, se perdía detrás del sonido de los demás instrumentos. Así, las canciones ya conocidas de la banda fueron cantadas de memoria por el público y vividas tal como suele ocurrir en cada una de sus presentaciones, con mucha fuerza; estaremos a la espera de la edición de su nuevo CD, el cual promete salir para abril de este año y del cual presentaron dos temas nuevos, los cuales me sorprendieron gratamente pues incorpora elementos nuevos en su música, como parte más beatdown y propias para el mosh y partes armónicas más trabajadas, lo cual indica una evolución en el sonido de la banda.
Luego de un breve receso, el cual sirvió para tratar de arreglar la batería, tomó el escenario Desarme, llamando a la euforia del público presente. Desarme esa noche se pudo denominar como una banda de enlace pues, debido al prolongado tiempo que llevan en la escena, tanto los miembros de la escena de los 90 como de la actual conocen su música y desataron la euforia general. Fue excelente ver como gente, [tanto] de la vieja escuela como de la actual escena hardcore de Lima se fundían en un slam furioso al ritmo de las ya clásicas canciones de la banda. Desarme demostró un gran dominio de escena así como de profesionalismo, fruto de 20 años de tocar ininterrumpidamente los mismos temas que ya se volvieron himnos de dos generaciones de hardcores. Me alegró escuchar un par de temas nuevos que espero pronto se editen en un ya largamente esperado nuevo disco de esta buena banda crossover de la vieja escuela.
S.N.A. ya había vuelto a la vida el año pasado en la primera edición de este encuentro hardcore; Juan Carlos, cantante de la banda, volvió a Lima después de un tiempo, lo cual nos ha permitido volver a ver a está buena banda de finales de los
Para estos momentos, la furia se había desatado en el pit: gente perteneciente a la escena de los 90 se había apoderado del «Mao Bar», desatando una euforia por momentos incontrolable. Hace mucho que no veía un slam como el de esa noche, incluso pude observar que miembros más jovenes veían con cierto estupor el rito al dolor en que se transformó el centro del «Mao Bar» por momentos. Al terminar el set de Desarme, un miembro de Never Loses me comentó a manera de queja: "la gente vieja es mala". No, no es mala, eso es hardcore; dejar atrás tus frustraciones y tu furia en el pit, divertirte con tus amigos, expandir tu mente y hacer algo por cambiar lo que no te gusta de esta sociedad en la que vivimos.
Se dio el momento en que Producto de Ira tomaba el escenario. A pesar de que el sonido en estos momentos ya era pésimo, P.D.I. me dejaba recordar como allá, por el año 1992, los veía por primera vez en una discoteca del centro de Lima: no sabía quienes eran, no estaban en el cartel oficial, pero tomaron el escenario y a pesar de también tener problemas técnicos aquella tarde de invierno, me impresionó la fuerza de la banda y, a la vez, ver que incorporaban algo inusual en bandas hardcore durante aquellos años, partes lentas y arpegiadas seguidas de furiosos solos de guitarras. P.D.I. nos brindó un set-list casi idéntico a su único demo en vivo, editado y por mucho tiempo perdido, hasta que algunas copias digitales del mismo han empezado a circular por ahí. Canciones como “Pilsen Callao”, “[Yo] no soy un criminal”, “Mirando hacia atrás”, “El tiempo enseñará”, “Uno más” y “No entres al círculo de violencia”, nos hicieron recordar una época turbulenta, en la cual la violencia política nos tocaba a cada uno de nosotros y no podías permanecer indiferente ni dejar de tener una posición política. Nos recordó que el hardcore no solo es introspección, sino también hacer algo por tu entorno, por hacer de tu país, de tu ciudad, de tu barrio, un lugar más justo y libre. Nos recordó que se puede hacer hardcore rompiendo las reglas del estilo y darle calidad a tus composiciones, y desató la alegría de los presentes y la nostalgia por una época muy buena dentro del hardcore local así como esperanzas en nuestra pequeña pero activa escena actual. Cuando vi a Rodrigo Vinces tomar el escenario y reencontrarme con gente que no veía hace quince años, por lo menos, me di cuenta de lo viejos que estamos pero, como le dije a un amigo, aún estamos aquí y la escena sigue viva. Con caras nuevas, con caras antiguas que se dejan volver a ver, la escena crece y debemos alegrarnos por eso.
No pude ver a Dios Hastío, pues una lesión en uno de mis codos me hizo regresar a casa antes de que acabara el concierto, lesión que al día siguiente me llevaría a una clínica local y motivó que esta crónica haya demorado tanto en salir, pero valió la pena, y valdrá la pena cualquier otra lesión que sufra siempre y cuando me la cause con mis amigos dentro de un show en una escena que se renueva y sigue viva después de muchos años y, espero, siga así por mucho más.
Fuente:
Never Loses (blog), feb. 9 de 2009.

