lunes, 30 de junio de 2008

UN REBELDE CON CAUSA: entrevista inédita a CÉSAR N (1992)

César Aleman Cronauer, más conocido en la escena local como «César N», es uno de los pocos subtes de los primeros tiempos de la movida que se mantiene aun en persistente e infatigable actividad. Tachado con desdén de «anarcoindividualista stirneriano» por ciertos representantes de nuestra vanguardia anarcocomunista de otros tiempos, el hombre no modificó jamás su actitud rebelde de toda la vida y hoy, temas como “Rock en Lima la podrida” y “El siglo pasado” o “Grito rebelde” y “La paja”, de Éxodo y Combustible respectivamente –sus primeras bandas–, son verdaderos clásicos y referentes inevitables para todo aquel que pretenda internarse en los vericuetos de nuestra historia musical reciente (ver entrevista en el «Jammin»).

La entrevista fue realizada el 2 de mayo de 1992 en el barrio de César, frente a la Ciudad Universitaria de San Marcos, por nuestros colaboradores Miguel Ángel del Castillo M. y Marco Torres, para el primer número de un fanzine que nunca llegó a publicarse. La fotografía fue proporcionada por el propio César para dicha edición.


-¿A qué conclusiones sobre la escena has llegado tras siete años de actividad en Éxodo y Combustible?
Todavía no puedo concluir nada, se ésta pasando por un período de transición o intermedio. Considero que en cinco años de movida ha habido una serie de huevadas y errores, la movida ha pasado crisis, inclusive una decadencia por un problema básico: se ha llegado más a cantidad y menos a calidad. Yo no soy elitista, definitivamente, estoy de acuerdo con que la propuesta llegue a todos los sectores y si es a más gente mejor, pero se ha cogido como primer punto hacer bulto, pues, gente-gente-gente-gente, y gente que ni siquiera sabía donde estaba parada, chibolos que de un día al otro una camisa rosada por un polo negro, y por eso ya creen que saben mucho, que están metidos en una movida y eso no es, pues. La cuestión es coger la cantidad de gente que tú puedas llegar a transmitirle una propuesta de una manera coherente, gente que pueda recibirte y a la que tú puedas llegar. Por ejemplo: un grupo tiene acceso, como comunicadores sociales, a una determinada gente, puedes tener acceso a invitar a tus conciertos a un promedio de quince puntas, pero ¿qué pasa?, que con esas quince puntas tu no puedes hablar todos los días, no puedes debatir todo el tiempo, no les puedes dar a elegir entre las diferentes opciones que hay, si lo haces “vengan, es esto y lo demás es una cagada”. Mejor trabajas con cuatro o cinco que en realidad van a tomar las cosas de manera verdadera, con sensibilidad, no lo van a tomar a la qué chucha, porque si se tratara de eso, nosotros repartimos volantes en la [discoteca] «Reflejos», sacamos cincuenta huevones y bacán, “Combustible, su gente, un manchón”, pero, y ¿de qué sirve? Es mejor trabajar con poca gente pero que en realidad sienta la ruptura, sienta el mismo disgusto que nosotros sentimos por ciertas cosas, porque desde ya la esencia de la época en que esto funcionó, porque para mí funcionó, aunque de una manera un poco breve, era no porque todo el mundo pensara igual sino porque “oe, ¿a ti te llega al pincho esa huevada?”, “sí, a mi también me llega al pincho”. Era un grupo de gente que se juntaba porque le llegaba altamente al pincho esa huevada, no era gente que se juntara porque existiera una regla en común, “no, no debemos hacer esto”. Eso no es y, al tomarlo así, eso es lo que ha llevado en gran parte a la decadencia, tomar la cosa más como regla que como sentimiento y el jalar a más gente de la que se puede llegar.

-¿Cuál es el objetivo de Combustible como banda?
Nuestro objetivo es tratar de llegar a la mayor cantidad de gente que se pueda, en primera instancia, y hacer que esa gente de alguna u otra manera se sienta identificada con lo que hacemos, que no valore en su círculo, en su ambiente, en su medio social, huevadas decadentes y caducas. Si bien ese rollo ya está dado desde hace tiempo, pero hay que reafirmarlo. Nosotros, a diferencia de cualquier grupo comercial, no queremos que quien nos escucha valore a la gente superficialmente, por lo que sabe, porque el pata tira como mierda, por la marca de zapatillas, esas son huevadas. Queremos que la gente que nos escuche valore a las personas por los sentimientos y por sus ideas.

-¿Te interesa motivar a la gente que los oye a asumir seriamente algún tipo de compromiso social?
Nos interesa que lo que asuman lo asuman con seriedad. Ahora, ellos verán si asumen un compromiso social o asumen un modo de vida o asumen simplemente su gusto musical. O sea, yo no me puedo imponer, por más que crea que un determinado camino es el correcto, sino estaría cayendo en el mismo error que cae el autoritarismo o el paternalismo, “cuñao, es por tu bien, pa! pa!” (golpe), “por tu bien“. La gente elige, tú le das. Hay dos tipos de música comercial acá: comercial no me refiero tanto a que pueda prender o llegar a masas sino a la superficialidad, a la vanidad, los artistas de hoy en día tienen que perseguir a la gente y darles lo que ellos quieren. Si quieren política, si quieren revolución darles revolución, si quieren sexo darles sexo, corretear al público, estar ahí con lo que la gente te pide. Y el arte no es eso, desde la época de los trovadores es una cosa completamente diferente: era un compadre equis que en una plaza pública, en un teatrín, comenzaba a expresarse, a cantar lo que sentía, lo que odiaba, lo que ocurría a su alrededor, sus penas, sus tristezas, sus alegrías, etc., todo lo transmitía de una manera pura, sin importar lo que opine el medio social. La cuestión, ¿qué era?, que había un grupo de gente que pasaba por ahí y se sentía identificada con lo que él hacía, porque era parte de su propia vida, entonces se le arrejuntaban, iban con él, danzaban con él, porque se sentían identificados. De hecho que nosotros sí pensamos llegar, y el que toquemos en todos lados y que lleguemos a más gente no quiere decir que dejemos de hacer dos cosas: poner el dedo donde salta la pus, eso nunca lo vamos a dejar de hacer, y también tratar que la gente se sensibilice un poco más.

-¿Te parece que valió la pena mantener ambas bandas en vista de la decadencia del ambiente subterráneo?
Puta madre, por supuesto pe’, compadre. Ta’mare, ¿por qué, no? Es una pregunta bien romántica, si valió la pena, hasta ahora me lo pregunto. No se puede juzgar a toda la gente por un grupo, caería en actitudes de mucha gente antigua, muchos de ellos dicen: “puta, la gente está hasta el culo, no hay gente, no hay que hacer nada”. Entonces, el hecho de complacer a un público, su actitud ya «comercial», los lleva a parar. O sea, si hay gente, si hay ambiente, tocan, arman; si la gente no responde, no buscan esa respuesta, prefieren detenerse, no tocar. Nosotros seguimos, porque sabemos que esa respuesta está ahí, porque es una minoría, porque siempre ha sido una minoría, de acuerdo a los medios de comunicación que te meten vanidad, superficialidad hasta por el culo, la música que se está difundiendo ahorita por los medios, el tipo de cultura completamente frívola que difunden hace que nosotros seamos cada vez más una minoría. No vamos a pedir que todos sean coherentazos, no le vas a exigir a un chiquillo de quince años que sea un radicalón, que escuche punk rock, ni cagando, si a su alrededor tiene solamente basura. Ahora, ¿por qué lo hacemos? Porque de alguna manera yo recuerdo mis épocas, yo también he tenido 14, 15, 16 y en un momento ya me sentí harto de todo lo que me ofrecía la cultura oficial y se puede decir que en el rock subterráneo encontré una alternativa. En cierta forma, yo consideraba como una especie de locura mi manera de pensar, mi actitud, mi filosofía, y encontré un montón de gente que pensaba como yo o hasta peor, más locos todavía, y me sentí identificado con eso. Y esa huevada me ayudó mucho a mí, a desarrollar mi arte y a que llegue con mayor fluidez y conocer un culo de gente que en realidad valía la pena, y me dio la oportunidad de decirle a un montón de patas, a un montón de chiquillos, que no todo estaba perdido, que el cambio está en ellos mismos, que no se trata de cerrarse y decir: “no, pues, cuñao, qué voy a hacer si tengo que hacerlo porque todo el mundo lo hace, en mi casa qué van a decir, mi viejo, mi familia”. Todavía se puede romper con esa vaina, si bien es una ruptura pequeña, pero si somos pequeño burgueses no vamos a... Se puede aspirar más allá, pero no vamos a asumir como práctica una cuestión que está bastante lejos de nuestra realidad. Primero, si quieren hacerlo, deben empezar por largarse de su jato, ese es el primer punto, y largarse para no volver, por eso es que yo no me quito, por las circunstancias económicas. Ahora, ¿por qué sigo haciendo música? Para ellos, para esa gente joven que va a tomar la posta, yo tengo esperanzas, siempre hay chiquillos que quieren seguir, no creo que toda la gente esté podrida, mucha gente que tiene 15 o 16 años que yo sé que cuando nosotros nos dediquemos a alquilar equipos, a grabar o estemos en nuestras casas yendo de vez en cuando a conciertos, cuando tengamos treinta y tantos años, sabemos que esa gente va a seguir y por esa gente seguimos tocando.

-Tu dijiste que reflexionaste, que estabas harto y, recién después, te diste cuenta que había que buscar el cambio...
¿Reflexioné? No fue tanto eso, sino un enfrentamiento violento con una serie de cosas, puta, el típico choque contra la pared de adolescente: familia, colegio..., no puedo decir Estado porque yo era un adolescente y el Estado estaba bastante lejos de mí. El problema era social, familiar o inclusive económico, aquí la ruptura venía: enfrentamiento, medio social en el colegio, profesores, medio social en la casa, medio social en el barrio... Por más que uno trataba de quererse meter, porque yo he ido a tonos, te hablo de 14 ó 15 años..., por ejemplo, el baile es una cosa bacán, pero la gente no iba precisamente para tonear con tal canción, para sentir: la gente iba para moverse con cualquier huevada, la vaina era calibrar quien era el que tenía más plata, quien era el que se vestía mejor... No estoy hablando como resentido, sino como persona humana con sensibilidad y yo creo que los tonos que se daban carecían completamente de sensibilidad. A pesar de los treinta años de rock’n’roll el aburguesamiento continuaba, no me refiero tanto al resentimiento, la filosofía estúpida de “los que tienen plata son hasta el culo y todos los que son misios son de la puta madre”. En todo sitio, y a lo largo de toda la música y la gente que he conocido, he comprobado eso: en todas las clases hay gente de la puta madre y gente de mierda. De hecho que la clase alta está predispuesta a ser más mierda, pero eso no quiere decir que se puede generalizar.

-¿Piensas que fue un desengaño o algo así? O fue un estar de acuerdo y después...
Jamás. No podía estar de acuerdo o no estarlo porque yo recién empezaba, ¿entiendes?, yo no sabía como era. Tú dices: si yo hasta los 18 hubiera estado en ese vacilón y me di cuenta que no tenía nada de bueno... No fue así, yo recién estaba empezando. Raúl [Loza] y otra gente del barrio me han visto, yo habré ido dos o tres veces y eran las primeras veces que iba en toda mi vida, y nada pe’, rebotaba porque no hallaba esa huevada. Prefería estar en la calle tirando trago, escuchando música, ese era mi vacilón, carajo, zamparte un cassette y hacer lo que tú quieras.

-¿No piensas que hubo un grupo mayoritario que entró por resentimiento? Porque los hubo...
¿A la movida? Claro, pienso que han sido parte del espectro. El sector que puede considerarse coherente era: gente extremadamente chonguera o extremadamente marginal, patas recontra sumisos, calladitos. Por los dos extremos: el pata que hace un chongazo en el salón de clase, que para en la dirección y que no lo aguanta nadie, y el otro tipo de pata era el que estaba en el último rincón del salón, el lorna, el olvidado, el hasta el culo. Ese era el sector típico de la mancha subte, todos éramos así, o el uno o el otro, o una combinación de las dos cosas o huevadas por ahí. Y había gente, también, que tenía resentimientos o rencor hacia ciertas actitudes. Si bien es cierto que yo no siempre tuve esos problemas, también he tenido cuestiones que pueden haber ocasionado en mi algo de resentimiento, pero no mucho.

-Inicialmente puede haber habido un resentimiento y después puedes haberle dado coherencia a las cosas...
No, todo se dio de una manera casi pareja. Yo siempre he sido reflexivo, pensar y al mismo tiempo soñar, echar mis pensamientos a los cielos. Yo siempre alucinaba la idea de un chongo juvenil como una cosa astral, recontra bacán. Desde que yo salía de mi jato ya estaba reflexionando: “¿qué saldrá hoy día?”, “¿qué gente habrá?”, “¿habrá vacilón?”, “ojalá que pongan esta huevada”, “¿qué tales hembras habrá?”, pero desde el momento que entraba existía el “puta madre, ¿qué es esto?”. Un ejemplo: tu nunca has comido fresas, siempre te hablan de las fresas como una cuestión de adolescentes, tu eres niño y de pronto comienzas a comer fresas y piensas ”pero si esto lo come todo el mundo”, pero no lo tragas, ni cagando. Eso no quiere decir que yo considere a esa gente hasta el culo, es su vida, normal, pues, ¿qué voy a hacer? Lo máximo que puedo hacer es darles la propuesta, porque hay gente como yo ahí, definitivamente.

-¿Qué futuro le vez a la movida subte? ¿Crees que tenga alguno?
Sí lo tiene, depende de la gente.

-¿Algún futuro que valga la pena?
Como movida rock sí, como alternativa cultural por supuesto que tiene un futuro que valga la pena. Porque es una de las canteras de vanguardia juvenil que hay acá, digan lo que digan. Por desgracia, hay que hacer una limpieza interna a forro. Tiene futuro siempre y cuando incida más a estas tres cosas: en la chamba, gente más chambeadora en todo sentido, grupos que quieran trabajar para desarrollar una cultura rock, no que estén esperando que los llamen pa’ tocar y punto; que haya una moral artística, ganas de querer realizar algo; que haya un espíritu de colaboración de la gente, si los grupos hacen lo posible por hacer una entrada módica, la gente tiene que apoyar no solamente yendo sino también pagando la entrada o, si no tienen, trabajar con los grupos desde antes, pegar afiches, repartir volantes, estar en una coyuntura de trabajo, porque se supone que todo esto es para nosotros mismos y para los que pueden venir detrás de nosotros.

-Pero tú sabes que eso no se da así, que la gente nunca se integra de ese modo, que hay gente que se cierra y no se abre...
Por nuestro lado, nosotros tratamos de abrirnos lo más que se pueda. Hay gente que si se tratara de ver a [Los] Prisioneros ahí si sacan de donde sea, pero si se trata de ver a la gente que, en realidad, se saca la mierda por fortalecer una cultura alternativa acá, todo el mundo quiere entrar gratis. La pobredumbre nacional invade al mismo ambiente del Rock Subterráneo. Mientras haya esas cosas va a ser bien difícil chambear por una cuestión de futuro. Pero hay gente, sino nosotros no seguiríamos adelante, la hay.

-¿Cuál crees que sea la trascendencia del movimiento subterráneo? Porque mientras ustedes tocan y cantan la gente se sigue muriendo de hambre y la realidad está hasta el culo…
Esa cuestión está bien lejos de nosotros, el hecho que la gente coma o no coma, cambiar la estructura económica del país de la noche a la mañana, eso es bien jodido. Si quieres que todo el mundo coma, a la prepo tienes que hacer lo que hacen los «mirtacos» [militantes del MRTA]: asaltar un camión con arroz y repartirlos, si es que te interesa tanto el hambre de la gente o si es que me interesara a mí. Desde ya que es así, pero si quieres ser puntual tienen que ser dos cosas: o darle la vuelta al plato y transformar la estructura económica de tal manera que todos coman y nadie se muera de hambre, que es una alternativa bien lejana, o ir a esos sitios y repartir comida. Ahora, ¿qué hace el Rock Subterráneo para eso? ¿qué trascendencia tiene? Toda la cultura de ahorita lo único que hace es insensibilizar a la gente y, al hacerlo, provoca una indiferencia total hacia la gente que, tu dices, se muere de hambre. Lo que hace el Rock Subterráneo desde su perspectiva, y en su pequeño círculo, es sensibilizar a la gente, a que no haya una indiferencia suprema ante la gente que está en una situación desastrosa, sino que haya una solidaridad que se traduzca en una actitud crítica hacia los sectores que tienen en sus manos la responsabilidad de cambiar esto. Hacer que en cada letra, en cada canción, en cada onda, tengan una actitud denunciante. ¿Cuál es la trascendencia,”si ésta gente se muere de hambre”, conchasumadre? De hecho, tu no puedes hacer mucho para cambiarlo, somos jóvenes pequeño burgueses, ni siquiera tenemos, carajo, para comprarnos un buen amplificador, tenemos que hacer sacrificios, yo tengo ocho años y estamos en la misma situación. Al haber sensibilidad: “conchasumadre, ¿estos huevones están por culpa de quién?”, ahí vamos, hacia eso tienen que ir las letras y todo. De hecho puedes hablar letras intimistas que pueden causar cualquier cosa en ti, pero la mayoría de cosas que pueden afectarte parten de una estructura socioeconómica podrida.

-¿Crees que esto deba quedarse en el círculo de gente que ha estado siempre en la movida o, por el contrario, debe abrirse y ampliarse a otros sectores? Al decir “otros sectores” no me refiero a seguir ampliando con gente de clase media sino a...
Por supuesto, a sectores altos y bajos, a bajar, a subir, por el costado, por todo lado.

-¿No crees que la música, el sentido y el ambiente subterráneo es un impedimento para llegar a otros sectores realmente populares?
Depende como lo asumas y cual sea tu línea. Es conveniente llegar a clases bajas y clases altas. Ahorita a clases bajas es bien difícil: por falta de equipos y porque todos las zonas marginales, Huaycán, están dirigidas por grupos alzados en armas y tu primero tienes que hablar con ellos antes de poder tocar ahí. Y es algo que he estado pensando, porque a mí me interesa un montón tocar en esos sitios, pero no “centralizarme”, que te digo, mañana tocar en Huaycán y al día siguiente por La Molina.

-Pero esa gente, ¿cómo podría identificarse con ustedes? Si es una música y una cultura diferente, y está el resentimiento de clase...
Hay un obstáculo, un pequeño muro que hay que tumbar: el hecho del sinónimo rockero = pituco, es la idea de la gente de clase baja, no toda, sino los sectores más tirados para la provincia de la zona central. Porque la gente de Comas, Independencia, que viene de provincia pero que ya tiene mucho tiempo en Lima, te acepta. Pero el público que está considerado dentro de la cultura chicha, la clase bien marginal, bien baja, así nomás no te acepta porque tiene la idea que el rock es la música que identifica a los pitucos. Ese muro no es grande, se puede tumbar: si uno va a tocar a provincia, a Huancayo, a Ayacucho, la gente te recibe de una manera brutal, la gente joven se identifica, a ellos les gusta la cultura, son apasionados del dibujo y la música, les gusta darte lo suyo y recibir lo que el foráneo trae. El problema viene cuando ellos vienen acá y esa gente que supuestamente escucha rock nos trata como una mierda, nos tienen repulsión. Tu dices “¿cómo llegar a esa gente?”, eso depende del tipo de música y la actitud, por ejemplo, el hardcore: por intermedio de la moda, los estilos, la alineación y muchas cuestiones gráficas puede llegar, pero el hardcore que me gusta a mí, el brutal y realmente radical, el duro, es casi imposible que llegue, acá las condiciones son completamente adversas. Acá primero tendrían que entrar grupos con cierta fuerza, relativamente musicales –no estoy hablando de mi grupo a pesar que posee esas características–, que la letra llegue con fluidez, que la música tenga convicción y cierta velocidad, que esté bien hecha, que tenga llegada, que no aterre. Porque a pesar de ser clase baja tienen un sentido, una óptica cultural. Primero que nada, para que el hardcore y esas cosas lleguen a ser aceptadas, tiene que ser un grupo punk rock o de rock’n’roll o de blues o inclusive heavy metal, pero rítmico y que entre a fondo, no tocando en el [coliseo] «Amauta» sino en cada barrio, en cada zona, un trabajo de base, un trabajo de hormiga... Pero, a lo que ya te he explicado: la falta de un equipo, aunque sea mínimo pero bueno, un par de amplificadores, micrófonos, una batería y dos cajas de voces y, por otro lado, la radio que, si bien es cierto deforma todo lo que quieras, pero llegas. Y la falta de una organización férrea dentro de la movida del Rock Subterráneo.

-¿Y el interés? Es una buena idea pero, en realidad, la gente no tiene el interés de hacer eso, quieren seguir en lo mismo. A la mayoría no le interesa…
Depende de la gente. Yo estoy trabajando con otra gente... Hay tres puntos: organización férrea, que me parece ya lo estamos llevando a cabo con otros grupos; tener un equipo, chambear, recursearse; y tratar de meterse en radio, que también es billete, pero manteniendo tu honestidad y decencia. Esa es la única manera de llegar a esas clases. Una vez que un grupo, como Leusemia o Narcosis, haya llegado a calar profundo, como el rock en México, donde cualquier joven hijo de obrero, proletario, escucha rock pero no el rock de la radio, ni pop, Muñecos de Papel, huevadas, sino grupos realmente de allá, fuertes y de vanguardia que, si bien es cierto, no tienen ni la mitad de intelectualización que tienen acá –que es lo que nos divide como la puta madre–, sí tienen una energía y objetividad en su crítica que es realmente admirable; y cada agrupación de gente, lo mínimo, tienen como cien personas a pesar que les digan alienados, ahí son un culo y están bastante cerca de lo que es el rock’n’roll, que se supone te acerca a lo marginal, a la vida sencilla.

-¿Cuál es tu posición frente a algunos grupos y personas que se empeñan en impulsar otro tipo de organización, es decir, adoptando una posición auténticamente subversiva y revolucionaria dentro de la movida? Tu sabes a que gente me refiero…
Lo pueden hacer, pero la cuestión es “hacer y dejar de hacer” acá. No estoy en contra de eso, si quieren asumirlo, bacán. Particularmente, yo no lo haría dentro de la movida, sino lo haría fuera. Si alguna gente de la movida creo que puede participar o le puede interesar, bacán, pero dentro me parece que no es porque la movida es propiamente una movida cultural, musical, –con cierto carácter político, que es innegable–, pero convertir la vaina subterránea en un partido, en un movimiento subversivo alzado en armas, es una cuestión completamente fuera de contexto, recontra incoherente. “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Yo no creo que las ideas de los grupos de estudio se deban dar como una “instrucción”, y así se está dando: la cuestión es “educación”. Tantos casos de libros, Juan Salvador Gaviota, tanta gente hay, la cuestión se da de una manera más informal, más espontánea, de persona a persona. Yo generalmente tengo dos patas con los que chupo y paro, hueveo, jodo y transmito, me reúno con otra gente y les transmito la huevadas, si se sienten identificados ya verán lo que hacen. Bajan a conciertos, les doy algún libro si necesitan, pero hacer una cosa completamente institucional... Está bien, pero hay dos cosas que no me gustan: tomarlo de una manera dogmática y reglamentaria, quizá para librarse de eso se quiera caer en impostadas actitudes de informalidad, que no son porque los fundamentos y las bases en que se ha iniciado todo este trabajo no creo que sea así; y lo otro son los perjuicios que esto trae a la movida. La gente que hay se vuelve más intelectual, más sabida, nadie le mueve el piso, eso es bacán, pero la manera en que se da, no. De repente hay gente ahí que le nace hacer una huevada completamente ajena al Rock Subterráneo, pero porque el reglamento dice que esto no debe ser así no lo hace, no sé, gente que se auto titula de anarquista con una botella rota en la mano, que va a un concierto a romper una silla –quizá esto esté fuera de época, porque ahorita no creo que nadie haga eso–. Si yo hiciera algo así, lo haría fuera, y jalaría a la gente subte fuera del ambiente subte. La gente de la movida entra por la expectativa de recibir algo, la gente lo que necesita es sensibilidad, mostrar un sentimiento más que una idea, ese es el problema, un sentimiento de solidaridad. Como quien dice “estamos juntos para no pudrirnos no solos en esta [...?] enferma”, esa era la onda, eran como unos pollos que se arrejuntaban, en cambio ahora la propuesta es diferente, “estamos unidos porque...”. Ya, pues, el rollo está de más, porque “las ideas” y la puta madre y no es, pues: primero entran los sentimientos y después las ideas, somos seres humanos, no robots. Ahora, gente que ni siquiera siente bien piensa huevadas que no siente y eso, en principio, está hasta el culo.

-O sea, ¿tu crees que esta cuestión debe quedarse en un nivel alternativo donde el compromiso viene individualmente? ¿No crees que esto pueda llegar a algo más?
Eso yo no sé, no te puedo decir el futuro ni soy dueño de la verdad ni la razón. Me parece que no puede llegar de una manera íntegra porque se trabajan más las ideas que lo que la gente pueda sentir. Además, se aparta mucho del trabajo práctico dentro de la movida, eso causa dogmatismo por dogmatismo, intelectualización por intelectualización, así como quién escupe por escupir sin tener ganas. Se aleja bastante de la organización y del desarrollo de una cultura férrea, paralela, no hay ningún desarrollo de actividades culturales sólidas, ni se trata de llegar a más gente, ni siquiera tienen una sala de ensayos más o menos parada que apoye a los grupos. No pueden ayudar a gente que ni siquiera sabe drogarse –cuando digo drogarse hablo de gente que sabe, gente como Kilowatt, como el mismo Piero, se meten sus huevadas y, sin embargo, ahí los vez, están parados, gente que sabe hacerla–, no pueden ni ayudar a gente que no sabe fumar, que tienen que vender un cuadro de su jato, robarle plata a su vieja para comprar esa huevada y que sólo utilizan la movida para escudar eso... Yo no soy CEDRO, cada quien es libre de hacer lo que haga, pero que usen y no terminen siendo usados, yo soy libre, yo puedo usar cualquiera de las cosas que tengo en disponibilidad, inclusive las drogas. La cuestión es que se pierde completamente el yo, se despersonalizan en absoluto y ni siquiera se sabe si eso es lo que quieren o no. Por otro lado tienen problemas en su casa, quieren armar un grupo y no saben como, a otros les gusta la ideología y quieren echar a andar realmente un taller de ideología, o trabajar con chibolos, ir a barrios marginales porque esa es su onda, han nacido para eso, para educar gente, para ser comunicadores sociales. Hay patas que les gusta, son intelectuales, son profesores, quieren hacer poesía, literatura, y no hay una organización que brinde realmente las tres cosas. Todo se acaba en libros y divagaciones. Ponte que ahorita nos ponemos a conversar sobre la coyuntura, bla-bla-bla-bla, acaba la lora, nos vamos a chupar y ahí acabó todo, todos los días pasándosela sin generara nada. Si yo genero un concierto, una maqueta, me dicen “no, lo único que te interesa es tocar”. Ese es uno. Si algún compadre, hay un grupo que está tocando y se acerca a hacerle coro, se identifica, le dicen que es un sobón, que está hasta el culo. Si alguien agarra y le dice a un grupo que está sonando mal, porque sabe más, le dicen que es un cagado, que tiene envidia. Si alguien no dice nada le pueden decir que es soplón, le pueden inventar un culo de cosas, o sea que el pata que entra a la movida tiene que estár obligadamente callado, se le computa mejor callado porque si habla lo cagan. ¿Qué es eso? ¿Dónde está la libertad?

-¿Cómo podría definirse tu posición política?
Yo no soy quien para definirlo, yo soy sólo un artista y hago música, hago rock. Trato de expresar lo que siento: si es de odio, odio, si es de rebeldía, de rebeldía. Tratar, con cada canción, de transformar el pensamiento de la gente, que se vuelva más sensible. Denunciar ciertas cosas que me parece están hasta el culo y vacilarme con lo que estoy haciendo. Definitivamente estoy cerca al anarquismo, pero eso tendría que decírmelo a mí un sociólogo, que él me haga un examen y me califique. Es cierto, me atrae, debe ser anarquía porque en otro hueco no voy a caer. Revaloro cosas de por ahí, he pasado épocas en que me he sentido atraído por el marxismo. Lo único que rescato del fascismo, porque lo demás me parece una cagada, es la organización, que es lo que falta acá. La libertad es la madre del orden, pero no en un sentido de “¡orden! ¡orden! ¡cállense!”. Esa huevada me llega a la punta del huevo, sino un orden natural donde la gente se acomode según el sentimiento que tenga hacia las cosas. Yo no me defino nada, soy un rockanrrolero callejero y subterráneo y expreso lo que siento, no más. Estoy en contra de cualquier cosa que vaya en contra de la libertad venga de donde venga, igual me llegan al pincho las dictaduras vengan de arriba o de abajo y, supongo, que eso debe encajar dentro del anarquismo. Si ustedes deciden tomarlo así, bacán.

-¿Algunas palabras para concluir la entrevista?
Los que más están chambeando acá son los bien antiguos, algunos, y los bien bien nuevos. Pero, a toda esa gente que dice “la movida está hasta el culo”, “no hay ni mierda”, “no hay donde tocar”, decirle: la movida son ellos y si ellos no hacen nada, la movida no va a avanzar. Si dicen que no hay nada, que empiecen haciendo algo por ellos. Si quiero hacer algo, armo un grupo, si quiero hacer otra cosa por lo menos hago un fanzine que trate de llegar a más gente, preocupándose un poco menos en la estética porque de estética estamos pero recontra locos, que llegue con fluidez a la gente. Que se organicen y hagan todo lo que atañe al desarrollo de una cultura paralela y que traten de ser libres y que manden a la mierda cualquier tipo de opresión.

6 comentarios:

Leo Zelada Grajeda dijo...

Felicitaciones por el blog. Las entrevistas a Jorge Acosta Y Cesar N, han estado bien. La movida subte fue heterogenea y eso lo veo reflejado en este espacio.

Saludos desde Madrid.

Syd Misious dijo...

Gracias, Leo. Como bien dices, la movida subte fue muy heterogénea, enferma ver como en la web sólo se ve reflejada una pequeña parte de su historia. He visto en tu blog al menos dos textos en donde hablas del grupo de poetas subtes de San Marcos del cual fuiste parte, los cuales pienso incluir aquí de todos modos. Un abrazo sanmarquino!

Anónimo dijo...

Perdona amigo, pero ruben grajeda, mas conocido como platanito, no fue un poeta subte, porque en ese tiempo nunca lo subtes comulgaron con los poetas, ademas ciertos poetas de la quillca de esos años no aprobaban a los subtes por vulgares y cochinos.

platanito y su gente de neon se querian acollerar, pero la gente subterranea siempre los considero unos arrimados y sonsos, sino cuenta tu, platanito grajeda, el dia que el gordo memo, condorillo y el rafo deformal te orinaron la cama. Cuando te echaste pensabas que estabas en una piscina.

Cuenta de donde sacaste tu seudonimo de leo zelada, porque por tu nombre de ruben grajeda o tu apodo de platanito ya todos te conocian de arribista, falso, sonso y cagon.

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Anónimo dijo...

Bueno sobre el comentario " annimo" sobre platanito. creo que es una figura polemica...una figura odiada en gran parte pero tambien respetada por otros ( no se si en menor número que los que lo " odian"). Sobre lo de Leo Zelada, creo que todos lo que lo conocemos sabemos de donde lo saco, lo cual tambien a generado controvercias. Sobre personajes polemicos tambien podriamos citar el caso de Pepe " afixia" ( ex Eutanacia)personaje odiado pero tambien respetado por otros.
Hablando a titulo personal creo que debemos ya dejar a un lado broncas de hace mas de 15 años ( o mas ) y aprender a aceptar a la gente con sus defectos a cosas que no nos agradecen.

Syd Misious dijo...

Completamente de acuerdo, son cojudeces de hace casi veinte años que no ayudan en nada a superar enemistades (muchas veces gratuitas) que deberían estár sepultadas hace tiempo. Algunos parece que se quedaron en la chiquillada y las broncas de los 80, muchas de las cuales, sino todas, dejaron de tener sentido fuera de su contexto original. Incluso gente radical como Qiqe y Pepe de Eutanasia terminaron por reciclarse en Europa, según me comentaron algunos que aun mantienen contacto con ellos. Es decir, son huevadas...

Manuel dijo...

perdón, pero Platanito si que llegaba a extremos patéticos que lo apartan de cualquier aproximación a lo subte. Si en realidad eres contestatario y te llegan al pincho las estructuras existentes ¿cómo vas a buscar que te den chamba en el Congreso?... ¿Y eso de hacer talleres para aprender a ser un "poeta maldito?... Ya el hecho de autoproclamarse como tal lo aleja de todo lo contracultural...