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sábado, 3 de diciembre de 2016

MARXISMO Y «ROCK SUBTERRÁNEO»: EL DEBATE, 1985-1986 (Presentación)

Corría el año 1985 y el llamado Rock Subterráneo contaba ya con más de un año de existencia. Numerosos conciertos, tanto en sectores populares como en distritos de clase media, daban cuenta de su vitalidad y de su potencial como vehículo transmisor de ideas, visiones y actitudes sobre la sociedad y la realidad nacional, expresadas por un sector juvenil urbano de muy diverso origen económico, social y cultural. Se trataba de una forma de crítica y de radicalismo expresados a través de gritos y consignas, bajo un fondo sonoro de estridencia y distorsión inéditos en nuestra cultura. Y, sobre todo, lanzados al margen de los cerrados círculos generados por la izquierda leninista de aquellos días, partidarizada y dogmática, fenómeno que sus intelectuales por supuesto no tardarían en analizar y cuestionar desde diversas ángulos aunque muy poco de ello, lamentablemente, terminara imprimiéndose para ser conocido de un modo directo por la investigación moderna.

El inicio del presente debate, publicado entre octubre del 1985 y julio de 1986, tuvo como detonante un enfrentamiento de hecho entre militantes de base de izquierda, quienes se opusieron por la fuerza a la realización de un concierto subterráneo convocado en el bosque de Letras, en la Ciudad Universitaria de San Marcos. Cultura popular, cultura de masas… ¿de qué se hablaba realmente cuando se analizaba el Rock Subterráneo? ¿Rock nacional o, simple y llanamente, rock hecho en el Perú? Se trataba, en el fondo, del viejo debate sobre el supuesto carácter «alienante», «extranjerizante» y culturalmente «imperialista» del rock en nuestro medio, al cual se le continuaba regateando no sólo su legitimidad como expresión cultural auténticamente nacional, sino su derecho mismo a existir.

El debate fue inicialmente planteado en «El Caballo Rojo», suplemento de El Diario de Marka, por el entonces estudiante de últimos años de historia en la Universidad Nacional Federico Villarreal, Augusto Ruiz Zevallos (ganador de los Juegos Florales de San Marcos en la categoría ensayo en 1986 y hoy profesor de dicha casa de estudios, además de autor de numerosos libros y artículos). Recogería el guante Óscar Malca, miembro de la movida subte, crítico musical en la revista Caretas durante la segunda mitad de los 80 (autor de la muy celebrada novela Al final de la calle en los 90 y director de la revista «Somos», del diario El Comercio en la década del 2000) quien, desde la revista El Zorro de Abajo y bajo el seudónimo de «Sigfrido Letal», le respondería aunque sin mencionarlo en un primer momento pero sí en el texto que cierra la polémica, frente a la réplica de Ruiz. Intervinieron, asimismo, el músico subte Pedro Cornejo Guinassi (graduado en filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú, vocalista de la banda Guerrilla Urbana, crítico musical y, en los 90, productor de Navaja Records, lo mismo que autor de numerosos libros sobre el rock en el Perú), secundando la posición de Malca, y el sociólogo Enrique Larrea, proveniente del popular distrito de El Agustino y miembro de la banda de rock fusión Simbiosis (a inicios de los 90 formaría Los Mojarras), en una línea más bien dura contra lo subte.

Índice:


(*)  Un agradecimiento especial a Raschid Rabí (UARM), quien proporcionó las copias de los textos publicados en El Zorro de Abajo; y al historiador Augusto Ruiz Zevallos, quien hizo lo propio con la copia del artículo que abre el debate, el cual contiene las dos líneas que completan el texto original tal cual fue entregado en su momento para la publicación.

miércoles, 27 de agosto de 2014

LUEGO DE DOS AÑOS, SE ANUNCIA EL FALLECIMIENTO DE MARÍA T-TA EN ALEMANIA


Tuvieron que pasar dos años y pico para que se anunciara públicamente -la noche del domingo 24 (aquí y aquí)- lo que ya algunos subtes sabían de oídas desde hace algún tiempo: el fallecimiento de María T-ta en Alemania el 23 de marzo de 2012, debido a un cáncer de páncreas detectado apenas meses atrás. La propia madre de Patricia Roncal -su nombre verdadero- se lo había confirmado a Sebastián Corzo en setiembre del año pasado, sin que luego se diera a conocer oficialmente su deceso, quedando en simples rumores o trascendidos que hoy finalmente llegaron a su fin.

El rock peruano, a pesar de los dos largos años transcurridos, está de duelo. Abundan hoy los comentarios en las redes sociales, por montones en realidad, hablando de lo grande que fue Patricia, de su manera de adelantarse al tiempo que le tocó y nos tocó vivir a todos. Porque lo suyo no fue tan sólo el enfrentarse, como subte, a la crisis y la violencia de la sociedad peruana de la década de los 80 sino, sobre todo, su choque contra la incomprensión y el machismo de un buen sector de la propia movida del Rock Subterráneo. ¿Tuvo algo que ver su alejamiento total del Perú y de sus ex compañeros de ruta en el rock con esto? ¿Cuál fue la razón de fondo para cortar todo contacto con la gente que alguna vez la trató, al punto de morir en en otro continente sin que se sepa nada hasta dos años después? Preguntas para las cuales tal vez no haya respuesta segura a menos que vayan apareciendo los testimonios de posibles amigos, peruanos o extranjeros, que la trataron durante su largo auto exilio europeo.

Hoy vemos como, al revés de lo que sucedió durante tanto tiempo, su figura y su legado no han hecho sino crecer y crecer, al punto que podemos sostener, con toda seguridad, que se trata de la más grande, original y talentosa figura femenina que ha dado el rock peruano hasta el día de hoy, y ello a pesar de la muy mala calidad de las grabaciones de la época, hecho que lamentablemente no ayuda mucho a la hora de difundir de su obra a otro nivel.

Patricia, como antes Edwin Zcuela, Cocó Revilla, el Omiso, Kilowatt, Matute o Leonardo Bacteria, no está más en este mundo. Perdura, en cambio, en la memoria y el recuerdo de todos los subtes de aquellos años inolvidables. Patricia ya es leyenda.

martes, 10 de junio de 2014

UN CUARTO DE SIGLO DESPUÉS: EL FINAL DE LA «JATO HARDCORE» DE BARRANCO (JUNIO 10, 1989 /2014)


Parece increíble estar hablando de veinticinco años, pero ese es el número de años que conmemoramos justamente el día de hoy. Se trata no solamente del final de uno de los locales históricos -y legendarios, por añadidura- de la movida del Rock Subterráneo limeño, sino aquel que simbolizó para la gente de la época todo lo que fue y representó la llamada Escena Hardcore de Barranco.

Esa noche en particular fue doblemente importante pues se trató, a su vez, de otra clase de fin, esta vez para dos bandas muy destacadas. Una de ellas, Sentido Común, no pisaría nunca más un escenario (dos de sus miembros formarían al año siguiente Producto de Ira o PDI, rescatando varios temas de su anterior agrupación), en tanto que para la otra, nada menos que G-3, se trataría, en la práctica, del final de su primera etapa (no volverían a tocar en vivo sino hasta diciembre de 1992).

Vayan, pues, estos videos –con los audios del concierto
– como un tributo en una fecha tan especial como esta.

Hardcore, carajo!!





























miércoles, 12 de septiembre de 2012

12 de SEPTIEMBRE (1992-2012): veinte años después del fin del ROCK SUBTERRÁNEO

El día de hoy se conmemoran –de acuerdo a la periodificación planteada desde este blog– veinte años del fin del Rock Subterráneo limeño, entendido este último como movimiento generacional. Creemos que es el día perfecto para retomar el proyecto abandonado hace poco más de un año y cuatro meses por razones que, en su momento, nos parecieron bastante razonables (problemas de tipo "técnico", aun hoy sin solución) pero que, junto a otro tipo de consideraciones, terminaron por retrasar una y otra vez nuestro regreso a la blogósfera.

Cuatro años y medio después del inicio de este proyecto, el panorama para la investigación histórica sobre el Rock Subterráneo se presenta mucho más halagueño. Además de las varias novelas publicadas, de subtes y sobre la movida subte, y de algunas importantes contribuciones a la historia del rock peruano y su trascendencia entre los años 50 y 70, se preparan ya sendos libros que abordarán, desde perspectivas más bien diversas, diferentes aspectos relacionados con el surgimiento, el desarrollo y el final de la movida. Razones no faltan, pues, para sentirnos optimistas y, al mismo tiempo, satisfechos por el aporte realizado –aunque modesto– al tema.

Vaya nuestro agradecimiento a los amigos y demás interesados en la difusión de la historia del underground peruano quienes, una y otra vez durante todo este tiempo, nos preguntaron cuando volvíamos. La promesa está cumplida.

domingo, 30 de agosto de 2009

CONCIERTO Y REPORTAJE DE PACOTILLA: EL «ROCK NACIONAL» COMO FARSA

Acabo de ver en el programa de televisión «Punto Final», dirigido por Nicolás Lucar y transmitido por Frecuencia Latina (canal 2 de Lima), un reportaje del periodista Eduardo Venegas titulado "La verdadera historia del rock peruano", en donde aparecen algunas bandas surgidas desde fines de la década del 50, los 60 y 70 pero que, al referirse a la explosión desatada en los 80, sólo pasa revista a los grupos y solistas del sector comercial de la escena, ignorando completamente a la movida del Rock Subterráneo, como si ésta no hubiese existido o dejado huella de su existencia.

Más inexplicable aun es la presencia en el reportaje del testimonio de Daniel F, quien figura ahí simplemente como 'músico', sin mencionar siquiera a Leusemia o a la movida de la cual provenía. O el hecho de resaltar la presencia de «Pelo Parao» Madueño a la hora de referirse a los músicos que acompañaron originalmente a Miki González, como si el hombre no hubiese sido parte de una banda tan decisiva en la historia del rock peruano como Narcosis.

Todo esto no despertaría ninguna sospecha o indignación de mi parte -pues ya en otras ocasiones, por pura ignorancia o desconocimiento, había visto lo mismo-, pero esta vez era diferente. Apenas tres días antes, el viernes 28, se había realizado un concierto en el Parque de la Exposición, organizado por esa poderosa mafia musical que se hace llamar APDAYC con el pomposo y mentiroso título de «25 años del rock nacional». ¿Veinticinco años? ¿no se supone que el rock peruano inicia su trayectoria en 1957? Parecen estarse refiriendo al cuarto de siglo transcurrido desde el surgimiento de la escena pop comercial de los 80, pero no se atreven a reconocerlo.

Entonces, todo parecía cobrar sentido. Más aun, cuando leémos en la columna del músico Gerardo Manuel, en la edición digital de
El Comercio el día 26, que dicho evento "es solamente el punto de partida para un proyecto mucho mayor que se realizará próximamente y que abarcará los más de 50 años que conforman la historia completa del género más popular de nuestro tiempo en nuestras tierras".
Se puede ver, entonces, a quien se busca beneficiar con 'reportajes' de este tipo y quienes serán los grandes ausentes (y perjudicados) de siempre. Como si veinticinco años no hubiesen pasado en vano...

martes, 19 de agosto de 2008

FALLECIÓ CONSTANTINO CARVALLO, PROMOTOR DE CONCIERTOS SUBTERRÁNEOS EN EL COLEGIO «LOS REYES ROJOS»

No tuve la suerte de conocerlo ni de ser su alumno. Sin embargo, y más allá de los homenajes póstumos que viene recibiendo como el educador valiente y renovador que fue, y como miembro del Consejo Nacional de Educación, quiero recordar en estas líneas a quien, como director-fundador del Colegio «Los Reyes Rojos» de Barranco, no dudó en brindar desinteresadamente el local de su institución para que un buen número de bandas de Rock Subterráneo organizaran ahí, durante toda la segunda mitad de la década del 80, memorables conciertos que hoy forman parte fundamental de la historia del rock peruano junto a otros tantos realizados en locales legendarios como la «No Helden», la «Jato Hardcore», «Magia» o «El Hueco».

Uno de los aspectos que más limitó la organización de los conciertos subtes fue siempre la falta de locales donde tocar en vivo. Hablamos de una época en la cual, prácticamente, no existían los bares que desde mediados de los 90, y hasta el día de hoy, cumplen dicha función. Sólo si recordamos este punto crucial estaremos en condiciones de valorar el gran aporte de Constantino Carvallo Rey al desarrollo de nuestra
movida subterránea.

Gracias por la lección y la labor cumplida, maestro. Nunca lo olvidaremos.

sábado, 26 de julio de 2008

COMENTARIO SOBRE «CAÍN Y ABEL» EN UN BLOG DE HISTORIA (por JORGE MORENO)

“En la San Marcos de mi época, el rock estaba
bien para divertirse, no para investigarlo y
mucho menos para historiarlo”.

Hace algunas semanas tuve el gusto de leer en «El Reportero de la Historia», blog del historiador y periodista Jorge Moreno Matos, una generosa reseña sobre el trabajo que venimos realizando en el «Caín y Abel».

En su texto, el autor recuerda las limitaciones impuestas hasta hace algunos años al trabajo de los historiadores jóvenes –se refiere en particular a los sanmarquinos–, los cuales se hallaban bajo un contexto político e ideológico adverso a la libertad de elección de sus temas de investigación. Reinaba por entonces la historia social, disciplina que en sí misma no tenía ni tiene nada de malo salvo cuando es concebida como el arma que obligatoriamente debe empuñar todo aquel historiador que se sienta realmente comprometido con la urgente problemática social peruana. Los prejuicios académicos e intelectuales eran mucho más fuertes por aquel entonces: el resto de disciplinas debían obviarse, pues nada aportaban al esclarecimiento de las luchas populares del pasado ni, mucho menos, legitimaban el curso seguido por las actuales.

Visto desde esa perspectiva, es muy cierto que el presente proyecto hubiese sido calificado de «sacrílego», de "tiempo socialmente necesario" en desperdicio y, quien esto escribe, “hubiese sido expulsado del paraíso de Sociales” o quizá sometido a escarmiento «popular» (forma de paliza que de popular no tenía nada).


Comentario de JORGE MORENO

Hubo una época en mis tiempos de estudiante que había mucho prejuicio en abordar ciertos temas o utilizar cierta metodología en lo que debía investigar un historiador comprometido con la realidad de un país que atravesaba por un conflicto interno tan agudo que recién hoy estamos conociendo las verdaderas dimensiones y alcances del mismo. Un conflicto además que se podía auscultar plenamente en la San Marcos de los 80. Todavía recuerdo, en ese sentido, la intervención furibunda de un compañero en una clase denostando terriblemente la inutilidad de un libro (que no había leído) sobre 'La historia del beso' publicado en francés recientemente. En el fondo era el temor de caer en la tentación de prestar demasiada atención a las 'modas' que venían de afuera y que tuvo como consecuencia la abundancia de investigadores e investigaciones de historia social sobre casi siempre los mismos temas, generalmente coloniales. Me parece que si no nos atrevimos a más fue porque estaba mal visto, había que seguir con la mita, la estructura o protesta colonial.

No he podido menos que recordar todo esto leyendo Caín y Abel. Los archivos del Rock Subterráneo (1983-1992), un trabajo emprendido por un joven historiador de San Marcos (Sid Misious) que en aquella época hubiera resultado sacrílego y él, quien sabe, hubiese sido expulsado del Paraíso de Sociales. En la San Marcos de mi época, el rock estaba bien para divertirse, no para investigarlo y mucho menos para historiarlo. Y que conste que lo dice quien no tiene el mínimo aprecio o gusto por el rock, en cualquiera de sus variantes (¡qué viva la salsa!).

He escrito esta larga introducción porque hoy un trabajo como éste resulta no sólo nornal, sino incluso es celebrado y bien recibido, sobre todo si se ha abordado con un correcto planteamiento y una acertada metodología como es su caso (su Presentación es toda una declaración de principios y un ejemplo de cómo se plantea un tema novedoso para su investigación histórica). Pero parece ser que todavía subsiste el prejuicio de que hay temas que no merecen ser abordados por un historiador profesional. Es esto o es parte de la cultura 'subte', que no conozco muy bien, que su autor o autores se escuden en seudónimos cuando debieran presentarse en sociedad, sobre todo con trabajos como éste. Sus páginas son de lo mejor que he leído los últimos años sobre el tema y a ser tomada muy en cuenta en cualquier recuento historiográfico que se haga en el futuro. Como dije líneas arriba, para un profano en estos temas su lectura ha resultado una verdadera revelación y me ha hecho sentir más (verdadero) respeto por esta manifestación cultural e, inevitablemente, sentir nostalgia por los años perdidos. ¿Qué otros temas y asuntos dejamos pasar por puro prejuicio o pudor? Se me viene a la memoria, por ejemplo, Julio Cousteau. Pero esa es otra historia.

Fuente:
El Reportero de la Historia (blog), jun. 24 de 2008.

miércoles, 19 de marzo de 2008

PRESENTACIÓN

Caín y Abel nace como un espacio dedicado a la investigación y la divulgación de la historia del rock peruano en su vertiente underground ochentera, es decir, la movida del "Rock Subterráneo". El nombre del blog constituye un homenaje a «Caín», personaje emblemático, caricaturesco, satírico y, a la vez, entrañable para los subtes. Creado por Rafo León en 1987, vio la luz en esa revista inolvidable que llevaba por nombre una sílaba de naturaleza rotunda y contundente: ¡No!.

El blog aspira a convertirse, ante todo, en una especie de archivo virtual que reuna todo tipo de documentación dispersa relacionada con el Rock Subterráneo durante sus nueve años de existencia en tanto movimiento generacional (1983-1992). Debo aclarar que cuando me refiero al mundo subte no hablo sólo de las bandas, su producción musical (plasmada en las famosas maquetas) y sus conciertos, importantes sin duda, sino que nos abocaremos a explorar otro tipo de fenómenos a los cuales no se ha prestado la debida atención. Estos son: la prensa subte y sus artífices (los fanzines), los grupos de estudio, los intelectuales, artistas plásticos, narradores y poetas (malditos) de la movida o cercanos a ella, muchos de los cuales se mantienen aun en plena producción. Del mismo modo, se buscará reflejar la polémica y difícil relación entablada entre ciertos sectores de la movida subte y los grupos alzados en armas durante la guerra subversiva de aquellos años, y sus consecuencias en la radicalización del discurso de la movida en su conjunto.

El énfasis estará en los documentos que permitan oír la voz de los propios actores de la movida, sea a través de entrevistas, artículos de opinión, ensayos, manifiestos y demás textos aparecidos en periódicos, revistas, fanzines, boletines, volantes e, incluso, maquetas, editados durante esos años sin descartar, por supuesto, documentación manuscrita inédita. Se trata, pues, de auténticas fuentes primarias en el sentido dado por la historiografía a este tipo de investigaciones. Junto al material de «archivo», se incluirá también el testimonio en retrospectiva de los mismos actores, junto a comentarios, reportajes y demás materiales elaborados en los años posteriores a la desaparición del Rock Subterráneo limeño, publicados en medios de prensa escrita, televisiva y en internet.

Finalmente, no me queda sino decir que un trabajo de este tipo no puede ser realizado por una sola persona ni por un solo blog. Se agradece de antemano toda colaboración que contribuya a enriquecer este proyecto a través del envío de documentos (escaneados y/o transcritos), lo mismo que comentarios o reflexiones a partir de los textos publicados, los cuales podrán ser incluidos como artículos independientes y sus autores, si así lo desean, como colaboradores.