El reportaje que viene a continuación fue realizado por Patricia Ortega Dolz y publicado en un uno de los diarios más importantes e influyentes de España.
LA NOCHE INFINITA DE COCÓ CIELO
No tuve la suerte de conocerlo ni de ser su alumno. Sin embargo, y más allá de los homenajes póstumos que viene recibiendo como el educador valiente y renovador que fue, y como miembro del Consejo Nacional de Educación, quiero recordar en estas líneas a quien, como director-fundador del Colegio «Los Reyes Rojos» de Barranco, no dudó en brindar desinteresadamente el local de su institución para que un buen número de bandas de Rock Subterráneo organizaran ahí, durante toda la segunda mitad de la década del 80, memorables conciertos que hoy forman parte fundamental de la historia del rock peruano junto a otros tantos realizados en locales legendarios como la «No Helden», la «Jato Hardcore», «Magia» o «El Hueco».PERU
Este es el primer reporte que escribo para Maximum Rock'n'Roll, me gustaría contarles qué es lo que está pasando aquí en Lima. A partir del año pasado un nuevo movimiento se ha iniciado en nuestra ciudad. Este movimiento está conformado de bandas punk (como LEUSEMIA, NARCOSIS, ZCUELA CRRADA, GUERRILLA URBANA, KOLA ROCK, AUTOPSIA y VALIUM), gente que hace fanzines (Alternativa, por Fernando Vial), pintores y amigos.
Maximum Rock'n'Roll (San Francisco), Nº 27, ago. de 1985 (web de la revista en la actualidad).
EL SOBRE ABIERTO DE ALFREDO MÁRQUEZ
Alfredo Márquez presentó su portafolio de trabajo plástico en «La Culpable» (Barranco). Su conocida trayectoria, al menos para las personas relacionadas con el circuito de arte local limeño, desanimó a algunos conocidos míos de asistir. Pensaban que no habría sorpresas, lo cual puede tener que ver con un pensamiento a veces generalizado acerca del llamado "arte político".
Pero ayer había que estar ahí.
Había que ver el comienzo de su carrera, juntando cañas, piedras, maderas y armando perecibles instalaciones alrededor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma en fotos tomadas sin la conciencia de la importancia del registro de la "obra", junto a amigos entusiastas que hacían lo que hacían por las ganas rebosantes de aprovechar los abundantes materiales de deshecho. La basura que la institucionalidad universitaria descartaba, los restos del orden reacomodados en los espacios que aún no estaban totalmente bajo el control de las autoridades. Lo que ejemplificaba lo que seguiría haciendo posteriormente a lo largo de los años, siempre en equipo y con atención a los puntos flacos de los mandamases.
Recordando cada cierto rato lo (lamentablemente no tan) inverosímil de estar bajo el gobierno de Alan García otra vez, Alfredo nos hacía confrontarnos con imágenes de los jóvenes subtes limeños en los 80 y su relación con algunos artistas, que improvisaban para ellos escenarios con materiales reciclados. Como él decía, nada estable ni aparatoso, sin ningún logo de gaseosa impreso. De una época en que, viéndolo desde ahora, parecía que ni los íconos ni las palabras habían sido tan usadas y cada quien se sentía libre de hacerlo, sin pensar en la posible ingenuidad o carga de pretensión de su uso.
Mientras recordaba mis primeros conciertos punk, alrededor de 1995, cuando Alfredo ya había tomado algunas decisiones ideológicas y estéticas más precisas, alejándose un poco del anarquismo e ímpetu irreflexivo inicial, me preguntaba qué pensaría él de esos conciertos y de los otros tantos que he podido ver en los últimos doce años, con nuevos y no tan nuevos actores y entusiasmos distintos.
Sobre todo me hacía preguntarme desde cuando (qué edad, qué año, qué época) se perdió el derecho a ser ingenuos, o tomamos distancia de la inocencia (o al menos pretendemos hacerlo, acción que en sí conserva bastante de inocente). Pensaba en mis amigos alrededor y lo diferentes que son nuestras ganas de hacer cosas en relación a aquellas. En cómo manejamos nuestras ganas de abrir espacios, de cambiar formas de vestir o bailar porque parece más cercano que cambiar formas de votar y al mismo tiempo pensaba en nuestra racionalidad: preguntándome en qué momento se hizo grande la autoconciencia de la posibilidad comunicadora de cada pequeña acción, gesto, palabra, en cuánto nos frena ese análisis constante y en lo que también tiene de bueno. En lo triste de sentir desconfianza de expresiones sencillas y en lo complejo de la necesidad de encontrar unas propias (¿cómo decir ahora "prohibido prohibir"?).
En la responsabilidad que nos da lo que sabemos, lo que hemos aprendido y que nos distancia de nuestros coetáneos que parecen eximidos de este pensar dos veces antes de hacer, entregados sin culpa ni miedo a la música y ropa de moda, a la fascinación del espectáculo, a cierta inconciencia en el consumo.
La experiencia de estar ahí era intensa, además, por la constante confrontación que buscaba Herbert Rodríguez con sus preguntas: reabrir heridas acerca de las posible filiación terrorista de un amigo de Alfredo o simplemente recordar la imposibilidad de tener claro de qué bando se estaba, y pensaba en mis papás, jóvenes izquierdistas de los 70, y en los modos en que cada uno asume el cerrar esas heridas o el dejarlas latentes, como una agonía pequeñita, incurable pero a la vez motivadora. Herbert hacía hincapié en la incapacidad de los presentes de imaginar lo vivido entonces por nuestra situación privilegiada como espectadores de esa exposición, es decir, como productores y consumidores del arte local: "élite cultural" y por momentos se hacían (inútiles a mi parecer) reclamos sobre la falta de poder representacional del arte "oficial" a las causas colectivas, que Alfredo contestaba sinceramente, dejando la pelota en la cancha de cada uno, en nuestro compromiso particular con el contexto y la necesidad de una búsqueda honesta de traducción de ideas en acción de acuerdo a cada interés o capacidad personal.
Me mantuve casi aguantando la respiración en varios momentos y no hablé cuando Rai nos sugirió a los más jóvenes que comentáramos lo que nos tocaba de lo visto porque tenía demasiadas ideas y sensaciones encontradas. Agradecí la revisión de las imágenes tomadas por Márquez de la prensa local para buscar dignificar una y otra vez a los afectados por la violencia política por recordarme el potencial dentro de cada foto, de cada periódico y otra vez el temor a la sensación de no poder usar algo por su supuesto abuso mediático, pero que en realidad confronta nuestra flojera o comodidad de pensar que no vale que sea usado pues "ya todo se ha vuelto panfleto".
Al final, lo que más me emocionó fue escuchar a Alfredo hablar del amor como motor principal de su trabajo (viéndolo como la causa principal para buscar la dignificación de alguien o algo), palabra poco mencionada en situaciones que involucren al "arte político".
Eso sí era inédito... Y pensar que salió como respuesta a una pregunta que me pareció absurda cuando la escuché, lo que era más coherente aún porque a lo largo de la noche vimos inteligentes resultados del reuso a lo dado por inservible por otros, a lo invisibilizado o considerado sobra.
Después de aquellas tres horas y media parecía casi absurdo salir a beber cervezas, pero al mismo tiempo necesitaba mucho estar con mis amigos... y la noche recién empezaba.
Fuente:
Te Conocí en un Bazar (blog), feb. 2 de 2007.

Tomando como excusa la final del 1er Concurso Nacional de Rock No Profesional, el anónimo autor de la nota reflexiona brevemente sobre el desarrollo y crecimiento de la movida subte, aunque llega a confundirla con la movida del heavy metal como si se tratara de un solo movimiento; la escena del metal banger, en la que terminaron incorporadas de facto muchas bandas subtes a inicios de los 90 por un elemental instinto de supervivencia, aun no existía. El optimismo apreciado en el texto duraría muy poco pues, como sabemos, fue durante el Concurso organizado por la revista Esquina que el Rock Subterráneo alcanza su más alto pico, viéndose afectado, en lo sucesivo, por la crisis económica hiperinflacionaria del primer gobierno alanista y sufriría las consecuencias de sus propias divisiones internas. Pero esa es otra historia.
EL GRITO FINAL
Fuente:
Tele Guía (Lima), 1987.
El «Primer Concurso Nacional de Rock No Profesional» fue organizado por el «Tallerock», colectivo dirigido por Luis Cornejo, José Peralta y Franklin Jáuregui, director éste último de la desaparecida revista Esquina. Con el auspicio de firmas comerciales infinitamente menos poderosas que la transnacional española, los organizadores consiguen pronto la inscripción de no menos de 120 grupos, los cuales se enfrentan durante varios meses seguidos en la hoy legendaria discoteca «No Helden», quedando doce finalistas quienes disputaron una gran final, frente a miles de asistentes en la Concha Acústica del Campo de Marte –Pedro Cornejo llega a hablar de cuatro mil–, cuyo resultado muchos objetaron.
Más que una polémica decisión por parte de los jurados, lo realmente cuestionable fue el hecho de que las bases del concurso no consideraran una premiación por géneros musicales. ¿Cómo elegir a la "mejor banda" entre algunas de las mejores agrupaciones peruanas de post punk (Voz Propia), heavy metal (Orgus), hardcore (G-3) o punk (QEPD Carreño) de los 80? Más allá de eso, el concurso no hizo sino reflejar la gran importancia alcanzada por la movida del Rock Subterráneo frente a la mediocre escena de bandas comerciales –con algunas pocas excepciones–, pues los subtes figuraron en gran número entre los grupos participantes, contándose entre ellos a varios que han dejado una huella permanente en la historia del rock peruano. Subtes fueron, también, tres de los cinco grupos finalistas, de donde han salido además dos de los quince músicos incorporados como miembros del jurado del concurso organizado por la Telefónica, es decir, Miguel Ángel Vidal (Voz Propia) y Gonzalo Farfán (G-3) –junto a Daniel F y Pipe Villarán–, en una especie de reconocimiento y homenaje al concurso de 1987 que debe ser aplaudido.
Han tenido que transcurrir veintiún años para que otro concurso alcance un nivel de organización semejante. Sólo el tiempo dirá si alcanzará, también, su misma trascendencia histórica. Los textos que vienen a continuación fueron preparados por Jáuregui poco antes antes de concluido el concurso, el primero, y conmemorando los veinte años del mismo, el segundo.
1er CONCURSO NACIONAL
DE ROCK NO PROFESIONAL
En un país como éste, donde todo se improvisa y termina haciéndose mal. Donde los antecedentes en cuanto a concursos de toda índole son más que desastrosos, y de rock ni hablar porque no existen excepto uno que otro intento, que no llegaron a buen fin. En un país donde las argollas y la coima controlan todos los medios de comunicación, donde el cabe y la serruchada no se hacen esperar ante cualquier despunte de renovación y cambio; es más que una hazaña lo que han logrado los gestores y productores del evento.
La organización del concurso estuvo a cargo de gente joven y con el deseo de aportar algo a la música hecha en el Perú. Luis «Fanfani» Cornejo, José Peralta G. y el equipo de TALLEROCK consiguieron inscribir 120 grupos de todo el país antes de iniciar las eliminatorias. Esto a primera impresión puede sonar a broma, es en todo caso algo impresionante y al cierre de esta edición habremos visto transcurrir las 12 fechas eliminatorias y actuar a la totalidad de los concursantes, que han hecho derroche de entusiasmo y en muchos casos calidad. Sin haber parado ni un solo domingo, se ha dado inicio a los cuartos de final con los 48 grupos clasificados. Sólo 24 llegarán a las semifinales y
Para la final se espera batir récord de asistencia para un evento local y ésta será efectuada en un lugar grande y adecuado, que aún está por designarse. En cuanto a la calidad del sonido y el peligro de perder el control del mismo, hay que mencionar la eficiente labor que están realizando los técnicos de sonido, quienes han logrado mantener un buen nivel de trabajo, lo que significa igual condición para todos los concursantes.
Las expectativas que se vienen generando a raíz de este evento son cada vez mayores. El auditorio HELDEN, vecino al club rock NO HELDEN, en varias fechas ha estado totalmente lleno.
Los grupos fueron separados por estilos y una sorpresa fue la afluencia de público en las fechas de heavy metal, que dieron muy buenos clasificados. En el camino han quedado otras buenas bandas que por nervios, mala suerte o por estar dentro de una serie muy difícil, no lograron sonar tan bien como en sus ensayos y por lo tanto quedaron descalificados; pero, es ahora cuando más deben tomar en serio su vocación y dedicarse a tocar y crear.
Estos cuartos de final están realizándose todos los domingos a partir de las 7:00 p.m. en la esquina del jirón Chincha y la avenida Garcilaso de
A los clasificados les deseo suerte y ya estaremos informando del desenlace de este primer concurso nacional que además de ser emocionante, ha despertado del letargo a toda esa gente que está aportando algo a este joven movimiento rockero, que está tomando un impulso que nadie sabe hasta dónde podrá llegar.
GRUPOS CLASIFICADOS
1 (12-07-87)
Paralelo AB
Salón Dadá
Los Cardenales
Voz Propia
Radio Fantasma
Ultimátum
Los Caballeros
Visión
2 (19-07-87)
QEPD Carreño
Eutanasia
G-3
Luxuria
Flema
NN
Se Busca
La Resistencia
3 (26-07-87)
Mai Mai (Trujillo)
Jerusalén
Tubo de Escape
Estado Crítico
Almas Inmortales
Iunix
Plexo
Simbiosis
4 (2-08-87)
Diario
QEPD
Nepz
Cadena Perpetua
Generación Espontánea
Terry Jeans
Video Cuadro
Apocalipsis (Ayacucho)
5 (9-08-87)
Alternos
Anubis
Orgus
Axis
Dharma
Nexo
Cross
Cuarto Viviente
6 (16-08-87)
Anexo’s
Stop (Pisco)
BJR
Guetto
Allen Band
La Luna
Totus
Ligero
VERANO DE 1987 Y LA NO HELDEN
PRIMER CONCURSO NACIONAL DE ROCK NO PROFESIONAL
Con este nombre tan largo, la revista Esquina y el «Tallerock» llevamos a cabo el concurso de rock peruano más importante de todas las épocas. Ya se habían organizado varios concursos pero todos tenían limitaciones, sobretodo de logística y buenos jurados. Fue entonces que en el verano del año 1987 nos juntamos unos amigos rockeros, bajo la dirección de Lucho Cornejo, José Peralta y quien les escribe esta nota, y decidimos organizar un concurso que marcaría época.
Lo primero que hicimos fue contactarnos y alquilar la legendaria discoteca rock «No Helden», ubicada entre la calle Chincha y la avenida Wilson en el centro de Lima, e inscribimos en este concurso a todos los grupos nuevos de rock que aun no tuvieran grabaciones ni presentaciones profesionales. La convocatoria la realizamos mediante la prensa, la radio y afiches que pegamos en todo el Perú.
La revista consiguió importantes auspiciadores y premios, y con los equipos de José Peralta empezamos la etapa de eliminatorias, todos los domingos durante cinco meses continuos. Y esto debido a que se inscribieron 120 grupos de todo el Perú, los cuales fueron agrupados por estilos en grupos de doce, de los que clasificaban seis cada domingo y así, sucesivamente, hasta quedar con doce finalistas que se presentaron en un súper concierto ante aproximadamente diez mil personas en la Concha Acústica del Campo de Marte de Jesús María, en un sábado de octubre de ese 1987.
El grupo ganador fue el post punk de Voz Propia, segundo los metaleros de Orgus, tercero los rock fusión de Diario, cuarto los hardcore punk de G-3 y quinto los QEPD Carreño. Luego quedaron, más atrás, Almas Inmortales, Cadena Perpetua, Luxuria, entre otros. El jurado siempre estuvo conformado por gente entendida en la materia, músicos profesionales y comunicadores como Hellen Ramos, Oscar Guerra, Pepe Fumarola, Paul Hurtado de Mendoza, entre otros conocedores de la escena local. La asistencia del público siempre nos acompañó domingo a domingo y sobretodo en la final, como ya les comenté, y así la revista Esquina logró sacar adelante uno de sus eventos que más satisfacciones le dio.
Algunos de los grupos que destacaron pero que no pudieron acceder a las finales por diversos motivos, fueron: Se Busca, con un chiquillo Rafo Ráez a la cabeza; Oxígeno (Ayacucho), que fue uno de los favoritos que no pudieron viajar a Lima para la final; Flema, Lima 13, Feudales, Tubo de Escape, Plexo, Estado Crítico, Dharma, Radio Fantasma, Mai Mai (Trujillo), Stop (Pisco), Apocalipsis (Ayacucho) e, incluso, un grupo de puras chicas llamado Iunix si mal no recuerdo (para más información busquen las ediciones de la revista Esquina número cuatro, que tiene al grupo francés Cyclope en la carátula, y la edición número cinco, que tiene a U2 en la carátula).
Fuente:
Esquina (Lima), Nº 4, págs. 38-39, 1987; Revista Esquina (blog), jul. 19 de 2007.
