miércoles, 1 de octubre de 2008

COCÓ REVILLA, IN MEMORIAM

Cuatro meses nos separan de la reedición que hicimos de "10 canciones con las que me hice subterránea", artículo-testimonio publicado por Jorge Luis «Cocó» Revilla el año 2005. Un instante, apenas, y ya los medios nos traen la noticia de su cruel asesinato durante la madrugada del domingo 28 en Madrid. A nuestro manera, queremos recordarlo iniciando con «la Cocó» una nueva sección del blog dedicada, justamente, a homenajear para que la memoria no se pierda a los subtes que no están más con nosotros pues, como bien dijo Martín Roldán en su blog, "[...] ella o él, como prefieran, es un subte más que se va. Y así como Kilowatt, el Omiso, Edwin Zcuela y otros… la Cocó ya es leyenda".

El reportaje que viene a continuación fue realizado por Patricia Ortega Dolz y publicado en un uno de los
diarios más importantes e influyentes de España.

LA NOCHE INFINITA DE COCÓ CIELO
AMIGOS REPASAN LA VIDA DEL PINCHADISCOS ASESINADO EL DOMINGO EN SU CASA
Decir Cocó Ciëlo en Madrid puede no significar nada para muchos, pero significa mucho para otros. Ese nombre suena a pop electrónico, a experimento, a performance, a extravagancia, a cultura de club, a un ser tan ambiguo como reactivo e inquieto, tan amado como odiado, a noches convertidas en largos días de fiesta, a creaciones artísticas multidisciplinares, a drogas y a sexo, a un grupo llamado Ciëlo y a otro llamado Silvana. Suena a locales como el Maravillas de principios de los noventa, al Galax (ahora Nasti), al Coppelia 101 (ahora Lou) y, más recientemente, al Soma (en la calle de Leganitos) y al StarDust de la sala Cool. Suena a sitios como el Oui (Cervantes, 7) y a una casa (la suya) convertida en after para no parar, un lugar para aquellos que confiaban en que la noche trae consigo siempre una oportunidad... Todos lugares de la cultura underground madrileña, de música independiente, de experimentación y creación conjunta. En todos ellos, y en el trasiego de uno a otro, se forjaron y se diluyeron la persona y el personaje, allí y así el pinchadiscos peruano Jorge Revilla, de 40 años, se convirtió en el Cocó Ciëlo que todos recuerdan hoy. Así, un hombre convirtió su vida en su obra de arte perfecta, un hombre convencido de que podía crear la realidad en la que él creía.
El domingo, de madrugada, alguien acabó con todo eso y con esas tremendas ganas de comerse el mundo, que recuerdan ahora los que le conocieron de cerca. Fue en uno de sus sitios preferidos: su propia casa. Muchos se enteraron por los titulares de la prensa de ayer. Las llamadas y los mensajes incrédulos corrieron de un móvil a otro de amigos y conocidos, entre la Cocopandi que llamaban algunos al grupo de gente que le acompañaba. Algunos blogs dedicados a la escena cultural madrileña estaban de luto. "Han asesinado a un creador, a alguien joven con talento, a un ser libre y auténtico que convirtió su vida en un statement de coherencia en su carrera musical y trayectoria personal. Cocó, un beso allá donde estés y hasta pronto", se leía en el blog del comisario de arte independiente Javier Duero. Nadie daba crédito a una muerte tan repentina como violenta y sangrienta: "Cosido a puñaladas", titulaban los diarios. Envidias, celos, delirios de un mal éxtasis...
Cocó empezó su andadura en la escena musical peruana. Entonces lo llamaban "Rock Subterráneo" en Lima, su ciudad natal, y era algo así como el equivalente al punk de la época. "Eran unos adolescentes llenos de ganas", cuenta José Salas, uno de sus mejores amigos en Madrid. Eran los tiempos en los que Cocó y Mario, su socio y compañero de vida, se sentaban en la plaza de al lado de la casa de Cocó a soñar: "Pensábamos en ser músicos, en ser famosos, en huir de la dictadura que atenazaba nuestro país y nuestras ganas de triunfar", contaba ayer Mario, ya Mario Ciëlo, todavía en estado de shock y nada más salir de prestar declaración ante la policía.
"Él decidió primero irse a Italia, donde tenía familia, pero no cuajó. Yo me fui a Ginebra, porque yo hacía fotos, y, al final, me convenció para que empezásemos juntos en Valencia", recuerda su socio. Corría 1988, y Cocó había llegado a España tras un fugaz paso por Alemania: "Siempre con ganas de ampliar horizontes", asegura su amigo y compatriota, Aldo Linares. Berlín sería una ciudad donde siempre tendría una gran acogida.
Ya en Valencia, Cocó y Mario compraron sus primeros instrumentos y sus primeras pistas. Y crearon Silvania. En 1991 ya tenían su primer disco de la mano de la discográfica de Luis Calvo (Elephant), uno de sus padrinos. "Se convirtió en primer disco del mes en Cadena 100", recuerda Mario, emocionado. "Era lo más, éramos tan jóvenes y nuestro sueño se hacía realidad...".
El director del Festival de Benicàssim (FIB), José Morán (luego también un gran amigo de Cocó), les dio la oportunidad de participar en la primera carpa chill out que montó en el FIB. Después dieron el salto a Madrid. "Estábamos cansados de Valencia, se nos quedaba chico y, además, no nos gustaba el bakalao".
En 2000 vuelven al pop y crean Ciëlo, el grupo que les dará su apellido. Un nombre que viene de una versión de un grupo muy popular peruano de la conocida canción Sunny. Y así fue como se hicieron un hueco en el panorama musical madrileño: una extensa discografía de más de diez álbumes que abarca desde el shoegazing pop hasta el ruidismo experimental, pasando por el minimal techno, el ambient y, finalmente, el pop. En todo ese tiempo, Cocó nunca dejó de pinchar. La semana próxima le esperaban en Tarragona.
Ahora, de hecho, entre sus proyectos, como uno unipersonal llamado Antártica, prevalecía la idea de hacer una gira latinoamericana, según asegura Mario. "Fue de eso de lo que estuvimos hablando el último día que le vi con vida", cuenta. "Yo, que hace año y medio que no hago música porque ando peleado con las discográficas que no nos pagan, le dije que tenía un nuevo disco en la cabeza, mientras le ayudaba a colocar unas cosas en el estudio de casa, y él, como siempre, potenciando la ilusión de los que estábamos de su lado, rápidamente comentó lo de la gira".
Y, sí, había bandos. Estaban los que estaban de su lado y los que estaban en el otro lado. "Era una persona muy visceral, tan coherente como estricta, por eso se le amaba o se le odiaba", asegura su amigo José Salas. "No soportaba las medias tintas ni la indiferencia, y no dejaba que nadie quedase indiferente. Jamás quiso entrar en los canales de distribución musical. Su personalidad no tenía mucho tirón comercial", explica. "Esa manera de ser ha cultivado amistades tan profundas como enemistades", asegura.
Algunos de los que empezaron con él el viernes pasado se fueron de su casa el sábado a las ocho de la tarde, cuando todavía quedaba allí gente. Su asesinato se produjo unas horas más tarde, en la madrugada del domingo.
Los de "su bando" aseguran que Madrid ha perdido color y belleza. Creen que se ha ido un promotor de la ilusión, un catalizador de muchos músicos. El viernes ya no actuará en el StarDust del Cool y ya no habrá más fiestas, mensuales e itinerantes, con el nombre de su canción Vuélvete underground. La del domingo fue la noche infinita de Cocó Ciëlo.
Fuente:El País (Madrid), set. 30 de 2008 (ed. electrónica). La fotografía fue tomada del mismo reportaje.

martes, 19 de agosto de 2008

FALLECIÓ CONSTANTINO CARVALLO, PROMOTOR DE CONCIERTOS SUBTERRÁNEOS EN EL COLEGIO «LOS REYES ROJOS»

No tuve la suerte de conocerlo ni de ser su alumno. Sin embargo, y más allá de los homenajes póstumos que viene recibiendo como el educador valiente y renovador que fue, y como miembro del Consejo Nacional de Educación, quiero recordar en estas líneas a quien, como director-fundador del Colegio «Los Reyes Rojos» de Barranco, no dudó en brindar desinteresadamente el local de su institución para que un buen número de bandas de Rock Subterráneo organizaran ahí, durante toda la segunda mitad de la década del 80, memorables conciertos que hoy forman parte fundamental de la historia del rock peruano junto a otros tantos realizados en locales legendarios como la «No Helden», la «Jato Hardcore», «Magia» o «El Hueco».

Uno de los aspectos que más limitó la organización de los conciertos subtes fue siempre la falta de locales donde tocar en vivo. Hablamos de una época en la cual, prácticamente, no existían los bares que desde mediados de los 90, y hasta el día de hoy, cumplen dicha función. Sólo si recordamos este punto crucial estaremos en condiciones de valorar el gran aporte de Constantino Carvallo Rey al desarrollo de nuestra
movida subterránea.

Gracias por la lección y la labor cumplida, maestro. Nunca lo olvidaremos.

jueves, 31 de julio de 2008

JOSÉ EDUARDO MATUTE Y SU REPORTE SOBRE LA MOVIDA SUBTE EN UNA REVISTA YANQUI (1985)

Tenemos aquí el reporte sobre la escena subte peruana enviada en 1985 por Matute, guitarrista de Guerrilla Urbana la misma que formó parte del histórico grupo de bandas fundadoras del Rock Subterráneo limeño junto a Leusemia, Narcosis, Autopsia y Zcuela Crrada a la famosa revista Maximum Rock'n'Roll de la ciudad de San Francisco (Estados Unidos).

La nota nos traslada a los primeros dos años de la movida, con sentidos comentarios sobre las bandas existentes y el espíritu que animaba a los subtes, el por qué estos no se consideraban a sí mismos «punks», el famoso concierto «Rock en Río Rímac», la próxima aparición de la hoy clásica maqueta «Volumen 1» la segunda en ser editada tras el «Primera dosis» y el generalizado rechazo a la guerra sucia desatada por el Estado peruano contra el terrorista Partido Comunista del Perú «Sendero Luminoso». El texto habla, también, de los tempranos contactos entablados por los miembros de Guerrilla Urbana convertidos en Ataque Frontal desde 1986 con diversos medios de prensa y disqueras independientes del primer mundo, al punto de convertirse, en pocos años, en la banda peruana más editada en el resto del mundo durante la década del 80.

El texto original y su traducción fueron proporcionados por el Chino Jarkor, editor del blog Memorias en Kbps y coeditor del Madruguemos al Tibu.


PERU

Este es el primer reporte que escribo para Maximum Rock'n'Roll, me gustaría contarles qué es lo que está pasando aquí en Lima. A partir del año pasado un nuevo movimiento se ha iniciado en nuestra ciudad. Este movimiento está conformado de bandas punk (como LEUSEMIA, NARCOSIS, ZCUELA CRRADA, GUERRILLA URBANA, KOLA ROCK, AUTOPSIA y VALIUM), gente que hace fanzines (Alternativa, por Fernando Vial), pintores y amigos.

No somos muchos, quizás cincuenta más o menos pero trabajamos juntos muy de cerca. No somos punks, este no es un movimiento punk. Tenemos una actitud punk y anarquista hacia el sistema pero no somos punks porque nuestra realidad es diferente a la realidad de un punk en otro país. En nuestro grupo hay gente de todas las clases sociales, de diversas realidades pero un sentimiento de rebelión contra cualquier poder sobre nosotros nos une. También nos rebelamos contra las bandas que imitan, contra las que cantan en inglés aquí y en general contra todo lo que no es auténtico y es mediocre. Estamos unidos por un verdadero sentimiento de honestidad, de autenticidad.

Pongo énfasis en el comentario de que no somos punks ya que la gente que va a los conciertos y los medios nos llaman punks. Por ejemplo, una muy conocida revista dijo recientemente: “Los punks versus la policía”, mencionando un concierto donde la policía interrumpió a una banda en medio de una canción ya que estos sintieron que las letras eran “subversivas e insultantes”. La letra dice en parte: “Sucio policía, actúas por conveniencia, defiendes la decadencia, abusas de tu autoridad porque en la otra mano llevas la pistola”. Ese concierto terminó con disparos y tuvimos que escapar.

Nuestra banda GUERRILLA URBANA tocó en ese concierto, como también lo hizo NARCOSIS (quienes fueron interrumpidos). Ellos han editado un cassette autoproducido, el primero en el Perú. Nuestra banda, junto con LEUSEMIA, AUTOPSIA y ZCUELA CRRADA, va a hacer lo mismo. Nuestro movimiento está creciendo rápidamente y estoy seguro que en menos de un año éste será grande. Mi objetivo, como el objetivo de los demás muchachos, es crear y vivir en una comunidad autónoma y anarquista donde las relaciones personales puedan ser auténticas. Esto no es imposible y puede ser alcanzado trabajando duro, permaneciendo lúcidos y con unidad.

El flyer reproducido aquí se llama “Fosa Común”, que significa un hueco profundo en la tierra donde los soldados arrojan a los terroristas muertos y los terroristas hacen lo mismo con los soldados que ellos matan. Esto ocurre porque nuestro país esta en medio de una guerra civil.

Fuente:
Maximum Rock'n'Roll (San Francisco), Nº 27, ago. de 1985 (web de la revista en la actualidad).

domingo, 27 de julio de 2008

ALFREDO MÁRQUEZ Y LOS ARTISTAS SUBTES (2007)

Uno de los temas que motivaron la creación de este espacio fue la difusión de aspectos de la movida del Rock Subterráneo que se desenvolvían de modo paralelo a su escena musical. Como primera entrega presentamos una reflexión tomada del blog de Lucía a partir de la obra y la trayectoria de Alfredo Márquez Espinoza (n. 1963), uno de las más importantes artistas plásticos de la movida subte.

Alfredo Márquez es un destacado artista visual con referentes vinculados al lenguaje pop: «pop achorado», «pop huayco» y aquellos movimientos generados en esa perspectiva desde los 70 y 80. Sus proyectos giran en torno a la recuperación de la memoria desde una visión crítica en la que conjuga la imagen y la palabra, estableciendo una línea conceptual y social, apropiándose de referentes e íconos culturales del pasado histórico y contemporáneos.

Márquez es un artista autodidacta con formación en arquitectura procedente de la Universidad Ricardo Palma y ha sido miembro de varios colectivos («Los Bichos», «Los Bestias», «Taller NN», entre otros). En sus propuestas, el diseño juega un papel primordial, desplazándolo en manifestaciones como instalaciones, escenografías para conciertos de rock subte (en Acho y en la «Carpa Teatro» del puente Santa Rosa) y obras bidimensionales, caracterizados por emplear indistintamente la pintura, la serigrafía, la fotocopia, el diseño e impresión digital, el video y la fotografía.
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Los datos sobre Alfredo Márquez fueron proporcionados por el historiador del arte Juan Peralta.
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EL SOBRE ABIERTO DE ALFREDO MÁRQUEZ

Alfredo Márquez presentó su portafolio de trabajo plástico en «La Culpable» (Barranco). Su conocida trayectoria, al menos para las personas relacionadas con el circuito de arte local limeño, desanimó a algunos conocidos míos de asistir. Pensaban que no habría sorpresas, lo cual puede tener que ver con un pensamiento a veces generalizado acerca del llamado "arte político".

Pero ayer había que estar ahí.

Había que ver el comienzo de su carrera, juntando cañas, piedras, maderas y armando perecibles instalaciones alrededor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma en fotos tomadas sin la conciencia de la importancia del registro de la "obra", junto a amigos entusiastas que hacían lo que hacían por las ganas rebosantes de aprovechar los abundantes materiales de deshecho. La basura que la institucionalidad universitaria descartaba, los restos del orden reacomodados en los espacios que aún no estaban totalmente bajo el control de las autoridades. Lo que ejemplificaba lo que seguiría haciendo posteriormente a lo largo de los años, siempre en equipo y con atención a los puntos flacos de los mandamases.

Recordando cada cierto rato lo (lamentablemente no tan) inverosímil de estar bajo el gobierno de Alan García otra vez, Alfredo nos hacía confrontarnos con imágenes de los jóvenes subtes limeños en los 80 y su relación con algunos artistas, que improvisaban para ellos escenarios con materiales reciclados. Como él decía, nada estable ni aparatoso, sin ningún logo de gaseosa impreso. De una época en que, viéndolo desde ahora, parecía que ni los íconos ni las palabras habían sido tan usadas y cada quien se sentía libre de hacerlo, sin pensar en la posible ingenuidad o carga de pretensión de su uso.

Mientras recordaba mis primeros conciertos punk, alrededor de 1995, cuando Alfredo ya había tomado algunas decisiones ideológicas y estéticas más precisas, alejándose un poco del anarquismo e ímpetu irreflexivo inicial, me preguntaba qué pensaría él de esos conciertos y de los otros tantos que he podido ver en los últimos doce años, con nuevos y no tan nuevos actores y entusiasmos distintos.

Sobre todo me hacía preguntarme desde cuando (qué edad, qué año, qué época) se perdió el derecho a ser ingenuos, o tomamos distancia de la inocencia (o al menos pretendemos hacerlo, acción que en sí conserva bastante de inocente). Pensaba en mis amigos alrededor y lo diferentes que son nuestras ganas de hacer cosas en relación a aquellas. En cómo manejamos nuestras ganas de abrir espacios, de cambiar formas de vestir o bailar porque parece más cercano que cambiar formas de votar y al mismo tiempo pensaba en nuestra racionalidad: preguntándome en qué momento se hizo grande la autoconciencia de la posibilidad comunicadora de cada pequeña acción, gesto, palabra, en cuánto nos frena ese análisis constante y en lo que también tiene de bueno. En lo triste de sentir desconfianza de expresiones sencillas y en lo complejo de la necesidad de encontrar unas propias (¿cómo decir ahora "prohibido prohibir"?).

En la responsabilidad que nos da lo que sabemos, lo que hemos aprendido y que nos distancia de nuestros coetáneos que parecen eximidos de este pensar dos veces antes de hacer, entregados sin culpa ni miedo a la música y ropa de moda, a la fascinación del espectáculo, a cierta inconciencia en el consumo.

La experiencia de estar ahí era intensa, además, por la constante confrontación que buscaba Herbert Rodríguez con sus preguntas: reabrir heridas acerca de las posible filiación terrorista de un amigo de Alfredo o simplemente recordar la imposibilidad de tener claro de qué bando se estaba, y pensaba en mis papás, jóvenes izquierdistas de los 70, y en los modos en que cada uno asume el cerrar esas heridas o el dejarlas latentes, como una agonía pequeñita, incurable pero a la vez motivadora. Herbert hacía hincapié en la incapacidad de los presentes de imaginar lo vivido entonces por nuestra situación privilegiada como espectadores de esa exposición, es decir, como productores y consumidores del arte local: "élite cultural" y por momentos se hacían (inútiles a mi parecer) reclamos sobre la falta de poder representacional del arte "oficial" a las causas colectivas, que Alfredo contestaba sinceramente, dejando la pelota en la cancha de cada uno, en nuestro compromiso particular con el contexto y la necesidad de una búsqueda honesta de traducción de ideas en acción de acuerdo a cada interés o capacidad personal.

Me mantuve casi aguantando la respiración en varios momentos y no hablé cuando Rai nos sugirió a los más jóvenes que comentáramos lo que nos tocaba de lo visto porque tenía demasiadas ideas y sensaciones encontradas. Agradecí la revisión de las imágenes tomadas por Márquez de la prensa local para buscar dignificar una y otra vez a los afectados por la violencia política por recordarme el potencial dentro de cada foto, de cada periódico y otra vez el temor a la sensación de no poder usar algo por su supuesto abuso mediático, pero que en realidad confronta nuestra flojera o comodidad de pensar que no vale que sea usado pues "ya todo se ha vuelto panfleto".

Al final, lo que más me emocionó fue escuchar a Alfredo hablar del amor como motor principal de su trabajo (viéndolo como la causa principal para buscar la dignificación de alguien o algo), palabra poco mencionada en situaciones que involucren al "arte político".

Eso sí era inédito... Y pensar que salió como respuesta a una pregunta que me pareció absurda cuando la escuché, lo que era más coherente aún porque a lo largo de la noche vimos inteligentes resultados del reuso a lo dado por inservible por otros, a lo invisibilizado o considerado sobra.

Después de aquellas tres horas y media parecía casi absurdo salir a beber cervezas, pero al mismo tiempo necesitaba mucho estar con mis amigos... y la noche recién empezaba.

Fuente:
Te Conocí en un Bazar (blog), feb. 2 de 2007.

sábado, 26 de julio de 2008

COMENTARIO SOBRE «CAÍN Y ABEL» EN UN BLOG DE HISTORIA (por JORGE MORENO)

En la San Marcos de mi época, el rock estaba
bien para divertirse, no para investigarlo y
mucho menos para historiarlo”.

Hace algunas semanas tuve el gusto de leer en «El Reportero de la Historia», blog del historiador y periodista Jorge Moreno Matos, una generosa reseña sobre el trabajo que venimos realizando en el «Caín y Abel».

En su texto, el autor recuerda las limitaciones impuestas hasta hace algunos años al trabajo de los historiadores jóvenes –se refiere en particular a los sanmarquinos–, los cuales se hallaban bajo un contexto político e ideológico adverso a la libertad de elección de sus temas de investigación. Reinaba por entonces la historia social, disciplina que en sí misma no tenía ni tiene nada de malo salvo cuando es concebida como el arma que obligatoriamente debe empuñar todo aquel historiador que se sienta realmente comprometido con la urgente problemática social peruana. Los prejuicios académicos e intelectuales eran mucho más fuertes por aquel entonces: el resto de disciplinas debían obviarse, pues nada aportaban al esclarecimiento de las luchas populares del pasado ni, mucho menos, legitimaban el curso seguido por las actuales.

Visto desde esa perspectiva, es muy cierto que el presente proyecto hubiese sido calificado de «sacrílego», de "tiempo socialmente necesario" en desperdicio y, quien esto escribe, “hubiese sido expulsado del paraíso de Sociales” o quizá sometido a escarmiento «popular» (forma de paliza que de popular no tenía nada).


Comentario de JORGE MORENO

Hubo una época en mis tiempos de estudiante que había mucho prejuicio en abordar ciertos temas o utilizar cierta metodología en lo que debía investigar un historiador comprometido con la realidad de un país que atravesaba por un conflicto interno tan agudo que recién hoy estamos conociendo las verdaderas dimensiones y alcances del mismo. Un conflicto además que se podía auscultar plenamente en la San Marcos de los 80. Todavía recuerdo, en ese sentido, la intervención furibunda de un compañero en una clase denostando terriblemente la inutilidad de un libro (que no había leído) sobre 'La historia del beso' publicado en francés recientemente. En el fondo era el temor de caer en la tentación de prestar demasiada atención a las 'modas' que venían de afuera y que tuvo como consecuencia la abundancia de investigadores e investigaciones de historia social sobre casi siempre los mismos temas, generalmente coloniales. Me parece que si no nos atrevimos a más fue porque estaba mal visto, había que seguir con la mita, la estructura o protesta colonial.

No he podido menos que recordar todo esto leyendo Caín y Abel. Los archivos del Rock Subterráneo (1983-1992), un trabajo emprendido por un joven historiador de San Marcos (Sid Misious) que en aquella época hubiera resultado sacrílego y él, quien sabe, hubiese sido expulsado del Paraíso de Sociales. En la San Marcos de mi época, el rock estaba bien para divertirse, no para investigarlo y mucho menos para historiarlo. Y que conste que lo dice quien no tiene el mínimo aprecio o gusto por el rock, en cualquiera de sus variantes (¡qué viva la salsa!).

He escrito esta larga introducción porque hoy un trabajo como éste resulta no sólo nornal, sino incluso es celebrado y bien recibido, sobre todo si se ha abordado con un correcto planteamiento y una acertada metodología como es su caso (su Presentación es toda una declaración de principios y un ejemplo de cómo se plantea un tema novedoso para su investigación histórica). Pero parece ser que todavía subsiste el prejuicio de que hay temas que no merecen ser abordados por un historiador profesional. Es esto o es parte de la cultura 'subte', que no conozco muy bien, que su autor o autores se escuden en seudónimos cuando debieran presentarse en sociedad, sobre todo con trabajos como éste. Sus páginas son de lo mejor que he leído los últimos años sobre el tema y a ser tomada muy en cuenta en cualquier recuento historiográfico que se haga en el futuro. Como dije líneas arriba, para un profano en estos temas su lectura ha resultado una verdadera revelación y me ha hecho sentir más (verdadero) respeto por esta manifestación cultural e, inevitablemente, sentir nostalgia por los años perdidos. ¿Qué otros temas y asuntos dejamos pasar por puro prejuicio o pudor? Se me viene a la memoria, por ejemplo, Julio Cousteau. Pero esa es otra historia.

Fuente:
El Reportero de la Historia (blog), jun. 24 de 2008.

viernes, 18 de julio de 2008

EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO: breve entrevista a LEO SCORIA

El momento esperado por años finalmente ha llegado: Leusemia se presentará esta noche en el auditorio del Parque de la Exposición ante miles de fanáticos con su legendaria formación original, aquella de los años aurorales de la movida del Rock Subterráneo, entre 1983 y 1985. Anteriormente habíamos sido testigos de la reunión de tres de los miembros de la banda en enero de 1995, la primera, y en octubre del año pasado, la segunda, cuando Raul Montañez y Daniel F, dejando de lado los motivos que los mantenían alejados, deciden unirse nuevamente para alegría de todos sus seguidores. Esta vez, es Leo Scoria y no «Escoria», revisen documentos de época quien vuelve al Perú tras una muy larga estadía en las Europas, con la intención de grabar un nuevo disco junto a sus compañeros de juventud.

La celebración de esta noche recuerda no los 25 años de existencia de Leusemia, como repiten algunos incautos, sino el cuarto de siglo transcurrido desde su formación pues, como todos sabemos, la banda dejó de existir entre los años 1986 y 1994. Esperemos que la prohibición de llevar cámaras filmadoras, declarada en los afiches promocionales, anuncie la próxima aparición del DVD correspondiente a la actuación de esta noche pues, creemos, no hay derecho de privarnos a todos de un video histórico que, con todo derecho, le pertenece, desde ya, a la historia del rock peruano.

La entrevista que viene a continuación, realizada por José Gabriel Chueca, fue tomada de la edición de hoy de un diario de circulación nacional, la cual, a pesar de no estar dirigida a un público «leusémico», punk y mucho menos subte, tiene el valor de contribuir a la construcción de la imagen que el público común y corriente se hace del rock nacional heredero de la movida subterránea ochentera.


LEO SCORIA: "HE PROBADO TODO Y NADA
TIENE SENTIDO, TODO ES ABSURDO"


"A mí me jodían mucho en el colegio. Era un huevón. Y hasta ahora soy el mismo huevón. Por medio de un amigo del colegio uno de los pocos con los que podía hablar conocí esta onda de grupos nuevos que se paraban y se pintaban los pelos y hacían esta música violenta y directa. Eso me gustó del punk”, cuenta Leo Scoria.

-¿Cómo supo de Daniel F?
Un hippie que vivía al frente de mi casa y que sabía qué música me gustaba, me presentó a otro hippie que conocía a Daniel (F), que vivía en la Unidad Vecinal. Por ahí salió su teléfono, lo llamé, me invitó a su casa y hablamos.

-¿Cómo eran estas reuniones?
Teníamos 17 o 18. Daniel era un tipo extraño porque no tomaba, no salía y casi no hablaba. Yo era todo lo contrario. Por suerte estaba su hermano, Kimba, que era más o menos como yo: gritón, juerguero. Ellos ya habían grabado un caset, en su cuarto, con una guitarra eléctrica y unos tachos de basura. Daniel me lo puso y yo dije “es la cosa más bacán que he escuchado, quiero tocar con ustedes”. Y me aceptaron.

-¿Recuerda la primera presentación?
Fue en la «Caverna Rock», en el centro [de Lima], subimos después de Up Lapsus. ¿El público? Me acuerdo que por ahí se quitaban, unos volvían, otros gritaban, otros decían “oe, qué bacán”. Pero yo tenía la mente un poco anulada. Me dieron unos retortijones, como de diarrea, pero fue falsa alarma (ríe). Tenía miedo que nos sacaran la mierda. Es la verdad.

-Usted era el punk del grupo. Escribió "Rata sucia" y "Extinción". [Daniel] F es más lírico.
Daniel era más poeta, como ahora, un trovador. Pero estábamos juntos. Sin embargo, yo nunca hubiera seguido tocando lo que hicieron después de que me fui porque no era mi camino.

-¿Qué sentía al ver a los chicos poguear en la nueva escena subterránea?
Era lo máximo. No era que pensáramos que éramos estrellas. Era que, finalmente, hacíamos entender a la gente que podía hacer lo que quisiera. Como siempre estaba borracho y drogado, más por pepas que por huiros y esas cosas, me daba cuenta de poco, me lo contaban todo. Pero seguía. Puedo ser juerguero pero, a la vez, soy deprimido, triste. Me suelo esconder. Prefiero dormir que hacer las cosas. Nunca he pretendido decirle a los demás qué pensar. Solo digo lo que yo pienso.

-¿Por qué se fue del Perú?
Nunca he planeado nada. Leusemia era una cosa del momento. Y era bonito. Pero tuve la oportunidad de largarme estaba asado en Lima. Tenía una enamorada que se fue a Londres y que me llamaba y me invitaba. Junté plata y me fui. Y, allá, ella me mantenía. ¿Qué más podía pedir? Pero me botaron de Londres. Felizmente pude ir a Italia. Si hubiera regresado en ese tiempo, me hubiera suicidado.

-Vive allá desde el 87. ¿Cómo le ha ido?
Trabajo en escenografías porque me gusta pintar. En paralelo seguí con la música, experimentando. No más tradicionalismo del punk –que me da asco– sino minimalismo total. Tuve un grupo, Circus Joy, y llegamos al extremo del extremo, hasta que me aburrí, me deprimí –siempre me deprimo de todo– y me puse a hacer sonido en una casa ocupada. Pero ya lo dejé. Estoy en mi casa, tengo mi piano, una batería electrónica, haciendo una cuestión mía.

-¿Casado? ¿Hijos?
A mí no me hablen de eso. Son falsedades. He vivido con chicas y todo. Ahora he encontrado una chica brasilera por suerte no es italiana con su hija. Somos una pequeña tribu. La pasamos requetebien. Mi hijastra así la llamo- es más metalera que yo, con 14 años.

-¿Cuál es su relación con el Perú?
Al comienzo me daba asco, me quería ir –igual que Roma ahora, me quiero ir–. Y el Perú no es que sea mi tierra, ni que crea en la patria –no creo en nada ni en nadie– pero hay un olor, el olor del aire: me quita el dolor de cabeza que tengo todos los días (se toca la nuca).

-¿Qué tal la invitación de Leusemia?
Esperaba que me pusieran el Sheraton, con chicas calatas, pero no. Es una desilusión (se carcajea). Estoy en un hotelito en Barranco. Pero me divierto, principalmente porque estoy más asado que nunca y regreso a mis raíces con más fuerza que antes, porque en estos años he descubierto lo que es el mundo, la vida, los ajetreos, las mafias... Volver con Leusemia es como si regresara al 85. No he cambiado, lo juro, nada. He probado de todo y, para mí, no tiene sentido alguno. Todo es absurdo.

AUTOFICHA
"Nací en Lima, en el 65. Crecí entre Lince, Jesús María, Pueblo Libre y Miraflores. Estuve en el Franco Peruano. Traté de estudiar geometría en una academia por Canal 5. Somos cinco hermanos. Mis viejos se peleaban todo el día... teníamos problemas económicos. Estuve con Leusemia el 84, 85, 86. Desde el 87 vivo en Roma. Tuve un grupo, Circus Joy, ahí tocaba percusión: latas, barriles, fierros viejos. Escribo mucho pero para mí. Hace dos años, en un incendio, perdí mi casaca del 85".

Fuente:
Perú 21 (Lima), jul. 18 de 2008, págs. 14-15 (ed. electrónica). La fotografía fue tomada de la misma edición del matutino.

domingo, 13 de julio de 2008

LA FINAL DEL CONCURSO DE ROCK NO PROFESIONAL EN LA REVISTA «TELE GUÍA» (1987)

Hacia mediados de la década del 80, la revista peruana de espectáculos por excelencia era, indudablemente, Tele Guía. Por sus páginas desfilaban los integrantes de nuestra farándula chola: actores de teatro y televisión, vedettes, cantantes de todos los géneros y, por supuesto, las bandas de la escena de rock comercial. Aunque muchos no lo recuerden, o no quieran recordarlo, también aparecieron ahí algunas reseñas dedicadas al Rock Subterráneo, como la que presentamos en esta ocasión.

Tomando como excusa la final del 1er Concurso Nacional de Rock No Profesional, el anónimo autor de la nota reflexiona brevemente sobre el desarrollo y crecimiento de la movida subte, aunque llega a confundirla con la movida del heavy metal como si se tratara de un solo movimiento; la escena del metal banger, en la que terminaron incorporadas de facto muchas bandas subtes a inicios de los 90 por un elemental instinto de supervivencia, aun no existía. El optimismo apreciado en el texto duraría muy poco pues, como sabemos, fue durante el Concurso organizado por la revista Esquina que el Rock Subterráneo alcanza su más alto pico, viéndose afectado, en lo sucesivo, por la crisis económica hiperinflacionaria del primer gobierno alanista y sufriría las consecuencias de sus propias divisiones internas. Pero esa es otra historia.

EL GRITO FINAL

Muchas cosas quedaron aclaradas el sábado 10 de octubre en la final del Primer Concurso de Rock No Profesional realizado en el Campo de Marte y que dio como ganador a Voz Propia: que el rock subterráneo ha evolucionado dejando atrás el pésimo sonido ofrecido por ellos durante mucho tiempo; que los músicos han avanzado kilómetros como tales; que los estilos que transitan por esa corriente aumentan en cantidad y calidad; que dentro de esas corrientes la que más adeptos congrega es el rock pesado; que en un futuro no muy lejano los subtes “gozarán” de los “privilegios” que otorga la difusión radial y los conciertos multitudinarios y que, pese a esto, ellos siguen en un obcecado y ciego enfrentamiento con algunos rockeros locales como Río, Feiser y Danai, tildándolos de “enemigos” y tirando por tierra lo antes mencionado. Que la meta final y los caminos empleados para llegar a ella sean diferentes en algunos puntos no les otorga el derecho de crear un ambiente hostil en el rock local y que, lamentablemente, proviene de ellos mismos.

Fuente:
Tele Guía (Lima), 1987.

miércoles, 9 de julio de 2008

FRANKLIN JÁUREGUI Y EL «1er CONCURSO NACIONAL DE ROCK NO PROFESIONAL» (1987-2007)

Contando con el auspicio económico de la Telefónica, el Primer Concurso de Rock Inter-Universidades «Terra Rock 2008», que duda cabe, se ha convertido en el concurso de rock de la presente década. Conviene recordar, sin embargo, otro concurso, el más importante que ha visto el Perú hasta el día de hoy, el mismo que, dos décadas atrás, tuvo el mérito de convocar a bandas de todo el país y de abarcar los estilos musicales mas diversos, la mayoría de los cuales se veían casi completamente excluidos de la programación radial de la época.

El «Primer Concurso Nacional de Rock No Profesional» fue organizado por el «Tallerock», colectivo dirigido por Luis Cornejo, José Peralta y Franklin Jáuregui, director éste último de la desaparecida revista Esquina. Con el auspicio de firmas comerciales infinitamente menos poderosas que la transnacional española, los organizadores consiguen pronto la inscripción de no menos de 120 grupos, los cuales se enfrentan durante varios meses seguidos en la hoy legendaria discoteca «No Helden», quedando doce finalistas quienes disputaron una gran final, frente a miles de asistentes en la Concha Acústica del Campo de Marte Pedro Cornejo llega a hablar de cuatro mil, cuyo resultado muchos objetaron.

Más que una polémica decisión por parte de los jurados, lo realmente cuestionable fue el hecho de que las bases del concurso no consideraran una premiación por géneros musicales. ¿Cómo elegir a la "mejor banda" entre algunas de las mejores agrupaciones peruanas de post punk (Voz Propia), heavy metal (Orgus), hardcore (G-3) o punk (QEPD Carreño) de los 80? Más allá de eso, el concurso no hizo sino reflejar la gran importancia alcanzada por la movida del Rock Subterráneo frente a la mediocre escena de bandas comerciales –con algunas pocas excepciones–, pues los subtes figuraron en gran número entre los grupos participantes, contándose entre ellos a varios que han dejado una huella permanente en la historia del rock peruano. Subtes fueron, también, tres de los cinco grupos finalistas, de donde han salido además dos de los quince músicos incorporados como miembros del jurado del concurso organizado por la Telefónica, es decir, Miguel Ángel Vidal (Voz Propia) y Gonzalo Farfán (G-3) junto a Daniel F y Pipe Villarán, en una especie de reconocimiento y homenaje al concurso de 1987 que debe ser aplaudido.

Han tenido que transcurrir veintiún años para que otro concurso alcance un nivel de organización semejante. Sólo el tiempo dirá si alcanzará, también, su misma trascendencia histórica. Los textos que vienen a continuación fueron preparados por Jáuregui poco antes antes de concluido el concurso, el primero, y conmemorando los veinte años del mismo, el segundo.



1er CONCURSO NACIONAL
DE ROCK NO PROFESIONAL

En un país como éste, donde todo se improvisa y termina haciéndose mal. Donde los antecedentes en cuanto a concursos de toda índole son más que desastrosos, y de rock ni hablar porque no existen excepto uno que otro intento, que no llegaron a buen fin. En un país donde las argollas y la coima controlan todos los medios de comunicación, donde el cabe y la serruchada no se hacen esperar ante cualquier despunte de renovación y cambio; es más que una hazaña lo que han logrado los gestores y productores del evento.

La organización del concurso estuvo a cargo de gente joven y con el deseo de aportar algo a la música hecha en el Perú. Luis «Fanfani» Cornejo, José Peralta G. y el equipo de TALLEROCK consiguieron inscribir 120 grupos de todo el país antes de iniciar las eliminatorias. Esto a primera impresión puede sonar a broma, es en todo caso algo impresionante y al cierre de esta edición habremos visto transcurrir las 12 fechas eliminatorias y actuar a la totalidad de los concursantes, que han hecho derroche de entusiasmo y en muchos casos calidad. Sin haber parado ni un solo domingo, se ha dado inicio a los cuartos de final con los 48 grupos clasificados. Sólo 24 llegarán a las semifinales y 12 a las finales, donde entregarán importantes premios ofrecidos por exclusivas firmas comerciales.

Para la final se espera batir récord de asistencia para un evento local y ésta será efectuada en un lugar grande y adecuado, que aún está por designarse. En cuanto a la calidad del sonido y el peligro de perder el control del mismo, hay que mencionar la eficiente labor que están realizando los técnicos de sonido, quienes han logrado mantener un buen nivel de trabajo, lo que significa igual condición para todos los concursantes.

Las expectativas que se vienen generando a raíz de este evento son cada vez mayores. El auditorio HELDEN, vecino al club rock NO HELDEN, en varias fechas ha estado totalmente lleno.

Los grupos fueron separados por estilos y una sorpresa fue la afluencia de público en las fechas de heavy metal, que dieron muy buenos clasificados. En el camino han quedado otras buenas bandas que por nervios, mala suerte o por estar dentro de una serie muy difícil, no lograron sonar tan bien como en sus ensayos y por lo tanto quedaron descalificados; pero, es ahora cuando más deben tomar en serio su vocación y dedicarse a tocar y crear.

Estos cuartos de final están realizándose todos los domingos a partir de las 7:00 p.m. en la esquina del jirón Chincha y la avenida Garcilaso de la Vega (antes Wilson) en Lima. La mejor forma de ayudar y apoyar al nuevo rock nacional es asistiendo para alentar a estos jovenzuelos que paso a paso están avanzando en este difícil concurso.

A los clasificados les deseo suerte y ya estaremos informando del desenlace de este primer concurso nacional que además de ser emocionante, ha despertado del letargo a toda esa gente que está aportando algo a este joven movimiento rockero, que está tomando un impulso que nadie sabe hasta dónde podrá llegar.

GRUPOS CLASIFICADOS

1 (12-07-87)
Paralelo AB
Salón Dadá
Los Cardenales
Voz Propia
Radio Fantasma
Ultimátum
Los Caballeros
Visión

2 (19-07-87)
QEPD Carreño
Eutanasia
G-3
Luxuria
Flema
NN
Se Busca
La Resistencia

3 (26-07-87)
Mai Mai (Trujillo)
Jerusalén
Tubo de Escape
Estado Crítico
Almas Inmortales
Iunix
Plexo
Simbiosis

4 (2-08-87)
Diario
QEPD
Nepz
Cadena Perpetua
Generación Espontánea
Terry Jeans
Video Cuadro
Apocalipsis (Ayacucho)

5 (9-08-87)
Alternos
Anubis
Orgus
Axis
Dharma
Nexo
Cross
Cuarto Viviente

6 (16-08-87)
Anexo’s
Stop (Pisco)
BJR
Guetto
Allen Band
La Luna
Totus
Ligero


VERANO DE 1987 Y LA NO HELDEN
PRIMER CONCURSO NACIONAL DE ROCK NO PROFESIONAL

Con este nombre tan largo, la revista Esquina y el «Tallerock» llevamos a cabo el concurso de rock peruano más importante de todas las épocas. Ya se habían organizado varios concursos pero todos tenían limitaciones, sobretodo de logística y buenos jurados. Fue entonces que en el verano del año 1987 nos juntamos unos amigos rockeros, bajo la dirección de Lucho Cornejo, José Peralta y quien les escribe esta nota, y decidimos organizar un concurso que marcaría época.

Lo primero que hicimos fue contactarnos y alquilar la legendaria discoteca rock «No Helden», ubicada entre la calle Chincha y la avenida Wilson en el centro de Lima, e inscribimos en este concurso a todos los grupos nuevos de rock que aun no tuvieran grabaciones ni presentaciones profesionales. La convocatoria la realizamos mediante la prensa, la radio y afiches que pegamos en todo el Perú.

La revista consiguió importantes auspiciadores y premios, y con los equipos de José Peralta empezamos la etapa de eliminatorias, todos los domingos durante cinco meses continuos. Y esto debido a que se inscribieron 120 grupos de todo el Perú, los cuales fueron agrupados por estilos en grupos de doce, de los que clasificaban seis cada domingo y así, sucesivamente, hasta quedar con doce finalistas que se presentaron en un súper concierto ante aproximadamente diez mil personas en la Concha Acústica del Campo de Marte de Jesús María, en un sábado de octubre de ese 1987.

El grupo ganador fue el post punk de Voz Propia, segundo los metaleros de Orgus, tercero los rock fusión de Diario, cuarto los hardcore punk de G-3 y quinto los QEPD Carreño. Luego quedaron, más atrás, Almas Inmortales, Cadena Perpetua, Luxuria, entre otros. El jurado siempre estuvo conformado por gente entendida en la materia, músicos profesionales y comunicadores como Hellen Ramos, Oscar Guerra, Pepe Fumarola, Paul Hurtado de Mendoza, entre otros conocedores de la escena local. La asistencia del público siempre nos acompañó domingo a domingo y sobretodo en la final, como ya les comenté, y así la revista Esquina logró sacar adelante uno de sus eventos que más satisfacciones le dio.

Algunos de los grupos que destacaron pero que no pudieron acceder a las finales por diversos motivos, fueron: Se Busca, con un chiquillo Rafo Ráez a la cabeza; Oxígeno (Ayacucho), que fue uno de los favoritos que no pudieron viajar a Lima para la final; Flema, Lima 13, Feudales, Tubo de Escape, Plexo, Estado Crítico, Dharma, Radio Fantasma, Mai Mai (Trujillo), Stop (Pisco), Apocalipsis (Ayacucho) e, incluso, un grupo de puras chicas llamado Iunix si mal no recuerdo (para más información busquen las ediciones de la revista Esquina número cuatro, que tiene al grupo francés Cyclope en la carátula, y la edición número cinco, que tiene a U2 en la carátula).

Fuente:
Esquina (Lima), Nº 4, págs. 38-39, 1987; Revista Esquina (blog), jul. 19 de 2007.

lunes, 30 de junio de 2008

UN REBELDE CON CAUSA: entrevista inédita a CÉSAR N (1992)

César Aleman Cronauer, más conocido en la escena local como «César N», es uno de los pocos subtes de los primeros tiempos de la movida que se mantiene aun en persistente e infatigable actividad. Tachado con desdén de «anarcoindividualista stirneriano» por ciertos representantes de nuestra vanguardia anarcocomunista de otros tiempos, el hombre no modificó jamás su actitud rebelde de toda la vida y hoy, temas como “Rock en Lima la podrida” y “El siglo pasado” o “Grito rebelde” y “La paja”, de Éxodo y Combustible respectivamente –sus primeras bandas–, son verdaderos clásicos y referentes inevitables para todo aquel que pretenda internarse en los vericuetos de nuestra historia musical reciente (ver entrevista en el «Jammin»).

La entrevista fue realizada el 2 de mayo de 1992 en el barrio de César, frente a la Ciudad Universitaria de San Marcos, por nuestros colaboradores Miguel Ángel del Castillo M. y Marco Torres, para el primer número de un fanzine que nunca llegó a publicarse. La fotografía fue proporcionada por el propio César para dicha edición.


-¿A qué conclusiones sobre la escena has llegado tras siete años de actividad en Éxodo y Combustible?
Todavía no puedo concluir nada, se ésta pasando por un período de transición o intermedio. Considero que en cinco años de movida ha habido una serie de huevadas y errores, la movida ha pasado crisis, inclusive una decadencia por un problema básico: se ha llegado más a cantidad y menos a calidad. Yo no soy elitista, definitivamente, estoy de acuerdo con que la propuesta llegue a todos los sectores y si es a más gente mejor, pero se ha cogido como primer punto hacer bulto, pues, gente-gente-gente-gente, y gente que ni siquiera sabía donde estaba parada, chibolos que de un día al otro una camisa rosada por un polo negro, y por eso ya creen que saben mucho, que están metidos en una movida y eso no es, pues. La cuestión es coger la cantidad de gente que tú puedas llegar a transmitirle una propuesta de una manera coherente, gente que pueda recibirte y a la que tú puedas llegar. Por ejemplo: un grupo tiene acceso, como comunicadores sociales, a una determinada gente, puedes tener acceso a invitar a tus conciertos a un promedio de quince puntas, pero ¿qué pasa?, que con esas quince puntas tu no puedes hablar todos los días, no puedes debatir todo el tiempo, no les puedes dar a elegir entre las diferentes opciones que hay, si lo haces “vengan, es esto y lo demás es una cagada”. Mejor trabajas con cuatro o cinco que en realidad van a tomar las cosas de manera verdadera, con sensibilidad, no lo van a tomar a la qué chucha, porque si se tratara de eso, nosotros repartimos volantes en la [discoteca] «Reflejos», sacamos cincuenta huevones y bacán, “Combustible, su gente, un manchón”, pero, y ¿de qué sirve? Es mejor trabajar con poca gente pero que en realidad sienta la ruptura, sienta el mismo disgusto que nosotros sentimos por ciertas cosas, porque desde ya la esencia de la época en que esto funcionó, porque para mí funcionó, aunque de una manera un poco breve, era no porque todo el mundo pensara igual sino porque “oe, ¿a ti te llega al pincho esa huevada?”, “sí, a mi también me llega al pincho”. Era un grupo de gente que se juntaba porque le llegaba altamente al pincho esa huevada, no era gente que se juntara porque existiera una regla en común, “no, no debemos hacer esto”. Eso no es y, al tomarlo así, eso es lo que ha llevado en gran parte a la decadencia, tomar la cosa más como regla que como sentimiento y el jalar a más gente de la que se puede llegar.

-¿Cuál es el objetivo de Combustible como banda?
Nuestro objetivo es tratar de llegar a la mayor cantidad de gente que se pueda, en primera instancia, y hacer que esa gente de alguna u otra manera se sienta identificada con lo que hacemos, que no valore en su círculo, en su ambiente, en su medio social, huevadas decadentes y caducas. Si bien ese rollo ya está dado desde hace tiempo, pero hay que reafirmarlo. Nosotros, a diferencia de cualquier grupo comercial, no queremos que quien nos escucha valore a la gente superficialmente, por lo que sabe, porque el pata tira como mierda, por la marca de zapatillas, esas son huevadas. Queremos que la gente que nos escuche valore a las personas por los sentimientos y por sus ideas.

-¿Te interesa motivar a la gente que los oye a asumir seriamente algún tipo de compromiso social?
Nos interesa que lo que asuman lo asuman con seriedad. Ahora, ellos verán si asumen un compromiso social o asumen un modo de vida o asumen simplemente su gusto musical. O sea, yo no me puedo imponer, por más que crea que un determinado camino es el correcto, sino estaría cayendo en el mismo error que cae el autoritarismo o el paternalismo, “cuñao, es por tu bien, pa! pa!” (golpe), “por tu bien“. La gente elige, tú le das. Hay dos tipos de música comercial acá: comercial no me refiero tanto a que pueda prender o llegar a masas sino a la superficialidad, a la vanidad, los artistas de hoy en día tienen que perseguir a la gente y darles lo que ellos quieren. Si quieren política, si quieren revolución darles revolución, si quieren sexo darles sexo, corretear al público, estar ahí con lo que la gente te pide. Y el arte no es eso, desde la época de los trovadores es una cosa completamente diferente: era un compadre equis que en una plaza pública, en un teatrín, comenzaba a expresarse, a cantar lo que sentía, lo que odiaba, lo que ocurría a su alrededor, sus penas, sus tristezas, sus alegrías, etc., todo lo transmitía de una manera pura, sin importar lo que opine el medio social. La cuestión, ¿qué era?, que había un grupo de gente que pasaba por ahí y se sentía identificada con lo que él hacía, porque era parte de su propia vida, entonces se le arrejuntaban, iban con él, danzaban con él, porque se sentían identificados. De hecho que nosotros sí pensamos llegar, y el que toquemos en todos lados y que lleguemos a más gente no quiere decir que dejemos de hacer dos cosas: poner el dedo donde salta la pus, eso nunca lo vamos a dejar de hacer, y también tratar que la gente se sensibilice un poco más.

-¿Te parece que valió la pena mantener ambas bandas en vista de la decadencia del ambiente subterráneo?
Puta madre, por supuesto pe’, compadre. Ta’mare, ¿por qué, no? Es una pregunta bien romántica, si valió la pena, hasta ahora me lo pregunto. No se puede juzgar a toda la gente por un grupo, caería en actitudes de mucha gente antigua, muchos de ellos dicen: “puta, la gente está hasta el culo, no hay gente, no hay que hacer nada”. Entonces, el hecho de complacer a un público, su actitud ya «comercial», los lleva a parar. O sea, si hay gente, si hay ambiente, tocan, arman; si la gente no responde, no buscan esa respuesta, prefieren detenerse, no tocar. Nosotros seguimos, porque sabemos que esa respuesta está ahí, porque es una minoría, porque siempre ha sido una minoría, de acuerdo a los medios de comunicación que te meten vanidad, superficialidad hasta por el culo, la música que se está difundiendo ahorita por los medios, el tipo de cultura completamente frívola que difunden hace que nosotros seamos cada vez más una minoría. No vamos a pedir que todos sean coherentazos, no le vas a exigir a un chiquillo de quince años que sea un radicalón, que escuche punk rock, ni cagando, si a su alrededor tiene solamente basura. Ahora, ¿por qué lo hacemos? Porque de alguna manera yo recuerdo mis épocas, yo también he tenido 14, 15, 16 y en un momento ya me sentí harto de todo lo que me ofrecía la cultura oficial y se puede decir que en el rock subterráneo encontré una alternativa. En cierta forma, yo consideraba como una especie de locura mi manera de pensar, mi actitud, mi filosofía, y encontré un montón de gente que pensaba como yo o hasta peor, más locos todavía, y me sentí identificado con eso. Y esa huevada me ayudó mucho a mí, a desarrollar mi arte y a que llegue con mayor fluidez y conocer un culo de gente que en realidad valía la pena, y me dio la oportunidad de decirle a un montón de patas, a un montón de chiquillos, que no todo estaba perdido, que el cambio está en ellos mismos, que no se trata de cerrarse y decir: “no, pues, cuñao, qué voy a hacer si tengo que hacerlo porque todo el mundo lo hace, en mi casa qué van a decir, mi viejo, mi familia”. Todavía se puede romper con esa vaina, si bien es una ruptura pequeña, pero si somos pequeño burgueses no vamos a... Se puede aspirar más allá, pero no vamos a asumir como práctica una cuestión que está bastante lejos de nuestra realidad. Primero, si quieren hacerlo, deben empezar por largarse de su jato, ese es el primer punto, y largarse para no volver, por eso es que yo no me quito, por las circunstancias económicas. Ahora, ¿por qué sigo haciendo música? Para ellos, para esa gente joven que va a tomar la posta, yo tengo esperanzas, siempre hay chiquillos que quieren seguir, no creo que toda la gente esté podrida, mucha gente que tiene 15 o 16 años que yo sé que cuando nosotros nos dediquemos a alquilar equipos, a grabar o estemos en nuestras casas yendo de vez en cuando a conciertos, cuando tengamos treinta y tantos años, sabemos que esa gente va a seguir y por esa gente seguimos tocando.

-Tu dijiste que reflexionaste, que estabas harto y, recién después, te diste cuenta que había que buscar el cambio...
¿Reflexioné? No fue tanto eso, sino un enfrentamiento violento con una serie de cosas, puta, el típico choque contra la pared de adolescente: familia, colegio..., no puedo decir Estado porque yo era un adolescente y el Estado estaba bastante lejos de mí. El problema era social, familiar o inclusive económico, aquí la ruptura venía: enfrentamiento, medio social en el colegio, profesores, medio social en la casa, medio social en el barrio... Por más que uno trataba de quererse meter, porque yo he ido a tonos, te hablo de 14 ó 15 años..., por ejemplo, el baile es una cosa bacán, pero la gente no iba precisamente para tonear con tal canción, para sentir: la gente iba para moverse con cualquier huevada, la vaina era calibrar quien era el que tenía más plata, quien era el que se vestía mejor... No estoy hablando como resentido, sino como persona humana con sensibilidad y yo creo que los tonos que se daban carecían completamente de sensibilidad. A pesar de los treinta años de rock’n’roll el aburguesamiento continuaba, no me refiero tanto al resentimiento, la filosofía estúpida de “los que tienen plata son hasta el culo y todos los que son misios son de la puta madre”. En todo sitio, y a lo largo de toda la música y la gente que he conocido, he comprobado eso: en todas las clases hay gente de la puta madre y gente de mierda. De hecho que la clase alta está predispuesta a ser más mierda, pero eso no quiere decir que se puede generalizar.

-¿Piensas que fue un desengaño o algo así? O fue un estar de acuerdo y después...
Jamás. No podía estar de acuerdo o no estarlo porque yo recién empezaba, ¿entiendes?, yo no sabía como era. Tú dices: si yo hasta los 18 hubiera estado en ese vacilón y me di cuenta que no tenía nada de bueno... No fue así, yo recién estaba empezando. Raúl [Loza] y otra gente del barrio me han visto, yo habré ido dos o tres veces y eran las primeras veces que iba en toda mi vida, y nada pe’, rebotaba porque no hallaba esa huevada. Prefería estar en la calle tirando trago, escuchando música, ese era mi vacilón, carajo, zamparte un cassette y hacer lo que tú quieras.

-¿No piensas que hubo un grupo mayoritario que entró por resentimiento? Porque los hubo...
¿A la movida? Claro, pienso que han sido parte del espectro. El sector que puede considerarse coherente era: gente extremadamente chonguera o extremadamente marginal, patas recontra sumisos, calladitos. Por los dos extremos: el pata que hace un chongazo en el salón de clase, que para en la dirección y que no lo aguanta nadie, y el otro tipo de pata era el que estaba en el último rincón del salón, el lorna, el olvidado, el hasta el culo. Ese era el sector típico de la mancha subte, todos éramos así, o el uno o el otro, o una combinación de las dos cosas o huevadas por ahí. Y había gente, también, que tenía resentimientos o rencor hacia ciertas actitudes. Si bien es cierto que yo no siempre tuve esos problemas, también he tenido cuestiones que pueden haber ocasionado en mi algo de resentimiento, pero no mucho.

-Inicialmente puede haber habido un resentimiento y después puedes haberle dado coherencia a las cosas...
No, todo se dio de una manera casi pareja. Yo siempre he sido reflexivo, pensar y al mismo tiempo soñar, echar mis pensamientos a los cielos. Yo siempre alucinaba la idea de un chongo juvenil como una cosa astral, recontra bacán. Desde que yo salía de mi jato ya estaba reflexionando: “¿qué saldrá hoy día?”, “¿qué gente habrá?”, “¿habrá vacilón?”, “ojalá que pongan esta huevada”, “¿qué tales hembras habrá?”, pero desde el momento que entraba existía el “puta madre, ¿qué es esto?”. Un ejemplo: tu nunca has comido fresas, siempre te hablan de las fresas como una cuestión de adolescentes, tu eres niño y de pronto comienzas a comer fresas y piensas ”pero si esto lo come todo el mundo”, pero no lo tragas, ni cagando. Eso no quiere decir que yo considere a esa gente hasta el culo, es su vida, normal, pues, ¿qué voy a hacer? Lo máximo que puedo hacer es darles la propuesta, porque hay gente como yo ahí, definitivamente.

-¿Qué futuro le vez a la movida subte? ¿Crees que tenga alguno?
Sí lo tiene, depende de la gente.

-¿Algún futuro que valga la pena?
Como movida rock sí, como alternativa cultural por supuesto que tiene un futuro que valga la pena. Porque es una de las canteras de vanguardia juvenil que hay acá, digan lo que digan. Por desgracia, hay que hacer una limpieza interna a forro. Tiene futuro siempre y cuando incida más a estas tres cosas: en la chamba, gente más chambeadora en todo sentido, grupos que quieran trabajar para desarrollar una cultura rock, no que estén esperando que los llamen pa’ tocar y punto; que haya una moral artística, ganas de querer realizar algo; que haya un espíritu de colaboración de la gente, si los grupos hacen lo posible por hacer una entrada módica, la gente tiene que apoyar no solamente yendo sino también pagando la entrada o, si no tienen, trabajar con los grupos desde antes, pegar afiches, repartir volantes, estar en una coyuntura de trabajo, porque se supone que todo esto es para nosotros mismos y para los que pueden venir detrás de nosotros.

-Pero tú sabes que eso no se da así, que la gente nunca se integra de ese modo, que hay gente que se cierra y no se abre...
Por nuestro lado, nosotros tratamos de abrirnos lo más que se pueda. Hay gente que si se tratara de ver a [Los] Prisioneros ahí si sacan de donde sea, pero si se trata de ver a la gente que, en realidad, se saca la mierda por fortalecer una cultura alternativa acá, todo el mundo quiere entrar gratis. La pobredumbre nacional invade al mismo ambiente del Rock Subterráneo. Mientras haya esas cosas va a ser bien difícil chambear por una cuestión de futuro. Pero hay gente, sino nosotros no seguiríamos adelante, la hay.

-¿Cuál crees que sea la trascendencia del movimiento subterráneo? Porque mientras ustedes tocan y cantan la gente se sigue muriendo de hambre y la realidad está hasta el culo…
Esa cuestión está bien lejos de nosotros, el hecho que la gente coma o no coma, cambiar la estructura económica del país de la noche a la mañana, eso es bien jodido. Si quieres que todo el mundo coma, a la prepo tienes que hacer lo que hacen los «mirtacos» [militantes del MRTA]: asaltar un camión con arroz y repartirlos, si es que te interesa tanto el hambre de la gente o si es que me interesara a mí. Desde ya que es así, pero si quieres ser puntual tienen que ser dos cosas: o darle la vuelta al plato y transformar la estructura económica de tal manera que todos coman y nadie se muera de hambre, que es una alternativa bien lejana, o ir a esos sitios y repartir comida. Ahora, ¿qué hace el Rock Subterráneo para eso? ¿qué trascendencia tiene? Toda la cultura de ahorita lo único que hace es insensibilizar a la gente y, al hacerlo, provoca una indiferencia total hacia la gente que, tu dices, se muere de hambre. Lo que hace el Rock Subterráneo desde su perspectiva, y en su pequeño círculo, es sensibilizar a la gente, a que no haya una indiferencia suprema ante la gente que está en una situación desastrosa, sino que haya una solidaridad que se traduzca en una actitud crítica hacia los sectores que tienen en sus manos la responsabilidad de cambiar esto. Hacer que en cada letra, en cada canción, en cada onda, tengan una actitud denunciante. ¿Cuál es la trascendencia,”si ésta gente se muere de hambre”, conchasumadre? De hecho, tu no puedes hacer mucho para cambiarlo, somos jóvenes pequeño burgueses, ni siquiera tenemos, carajo, para comprarnos un buen amplificador, tenemos que hacer sacrificios, yo tengo ocho años y estamos en la misma situación. Al haber sensibilidad: “conchasumadre, ¿estos huevones están por culpa de quién?”, ahí vamos, hacia eso tienen que ir las letras y todo. De hecho puedes hablar letras intimistas que pueden causar cualquier cosa en ti, pero la mayoría de cosas que pueden afectarte parten de una estructura socioeconómica podrida.

-¿Crees que esto deba quedarse en el círculo de gente que ha estado siempre en la movida o, por el contrario, debe abrirse y ampliarse a otros sectores? Al decir “otros sectores” no me refiero a seguir ampliando con gente de clase media sino a...
Por supuesto, a sectores altos y bajos, a bajar, a subir, por el costado, por todo lado.

-¿No crees que la música, el sentido y el ambiente subterráneo es un impedimento para llegar a otros sectores realmente populares?
Depende como lo asumas y cual sea tu línea. Es conveniente llegar a clases bajas y clases altas. Ahorita a clases bajas es bien difícil: por falta de equipos y porque todos las zonas marginales, Huaycán, están dirigidas por grupos alzados en armas y tu primero tienes que hablar con ellos antes de poder tocar ahí. Y es algo que he estado pensando, porque a mí me interesa un montón tocar en esos sitios, pero no “centralizarme”, que te digo, mañana tocar en Huaycán y al día siguiente por La Molina.

-Pero esa gente, ¿cómo podría identificarse con ustedes? Si es una música y una cultura diferente, y está el resentimiento de clase...
Hay un obstáculo, un pequeño muro que hay que tumbar: el hecho del sinónimo rockero = pituco, es la idea de la gente de clase baja, no toda, sino los sectores más tirados para la provincia de la zona central. Porque la gente de Comas, Independencia, que viene de provincia pero que ya tiene mucho tiempo en Lima, te acepta. Pero el público que está considerado dentro de la cultura chicha, la clase bien marginal, bien baja, así nomás no te acepta porque tiene la idea que el rock es la música que identifica a los pitucos. Ese muro no es grande, se puede tumbar: si uno va a tocar a provincia, a Huancayo, a Ayacucho, la gente te recibe de una manera brutal, la gente joven se identifica, a ellos les gusta la cultura, son apasionados del dibujo y la música, les gusta darte lo suyo y recibir lo que el foráneo trae. El problema viene cuando ellos vienen acá y esa gente que supuestamente escucha rock nos trata como una mierda, nos tienen repulsión. Tu dices “¿cómo llegar a esa gente?”, eso depende del tipo de música y la actitud, por ejemplo, el hardcore: por intermedio de la moda, los estilos, la alineación y muchas cuestiones gráficas puede llegar, pero el hardcore que me gusta a mí, el brutal y realmente radical, el duro, es casi imposible que llegue, acá las condiciones son completamente adversas. Acá primero tendrían que entrar grupos con cierta fuerza, relativamente musicales –no estoy hablando de mi grupo a pesar que posee esas características–, que la letra llegue con fluidez, que la música tenga convicción y cierta velocidad, que esté bien hecha, que tenga llegada, que no aterre. Porque a pesar de ser clase baja tienen un sentido, una óptica cultural. Primero que nada, para que el hardcore y esas cosas lleguen a ser aceptadas, tiene que ser un grupo punk rock o de rock’n’roll o de blues o inclusive heavy metal, pero rítmico y que entre a fondo, no tocando en el [coliseo] «Amauta» sino en cada barrio, en cada zona, un trabajo de base, un trabajo de hormiga... Pero, a lo que ya te he explicado: la falta de un equipo, aunque sea mínimo pero bueno, un par de amplificadores, micrófonos, una batería y dos cajas de voces y, por otro lado, la radio que, si bien es cierto deforma todo lo que quieras, pero llegas. Y la falta de una organización férrea dentro de la movida del Rock Subterráneo.

-¿Y el interés? Es una buena idea pero, en realidad, la gente no tiene el interés de hacer eso, quieren seguir en lo mismo. A la mayoría no le interesa…
Depende de la gente. Yo estoy trabajando con otra gente... Hay tres puntos: organización férrea, que me parece ya lo estamos llevando a cabo con otros grupos; tener un equipo, chambear, recursearse; y tratar de meterse en radio, que también es billete, pero manteniendo tu honestidad y decencia. Esa es la única manera de llegar a esas clases. Una vez que un grupo, como Leusemia o Narcosis, haya llegado a calar profundo, como el rock en México, donde cualquier joven hijo de obrero, proletario, escucha rock pero no el rock de la radio, ni pop, Muñecos de Papel, huevadas, sino grupos realmente de allá, fuertes y de vanguardia que, si bien es cierto, no tienen ni la mitad de intelectualización que tienen acá –que es lo que nos divide como la puta madre–, sí tienen una energía y objetividad en su crítica que es realmente admirable; y cada agrupación de gente, lo mínimo, tienen como cien personas a pesar que les digan alienados, ahí son un culo y están bastante cerca de lo que es el rock’n’roll, que se supone te acerca a lo marginal, a la vida sencilla.

-¿Cuál es tu posición frente a algunos grupos y personas que se empeñan en impulsar otro tipo de organización, es decir, adoptando una posición auténticamente subversiva y revolucionaria dentro de la movida? Tu sabes a que gente me refiero…
Lo pueden hacer, pero la cuestión es “hacer y dejar de hacer” acá. No estoy en contra de eso, si quieren asumirlo, bacán. Particularmente, yo no lo haría dentro de la movida, sino lo haría fuera. Si alguna gente de la movida creo que puede participar o le puede interesar, bacán, pero dentro me parece que no es porque la movida es propiamente una movida cultural, musical, –con cierto carácter político, que es innegable–, pero convertir la vaina subterránea en un partido, en un movimiento subversivo alzado en armas, es una cuestión completamente fuera de contexto, recontra incoherente. “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Yo no creo que las ideas de los grupos de estudio se deban dar como una “instrucción”, y así se está dando: la cuestión es “educación”. Tantos casos de libros, Juan Salvador Gaviota, tanta gente hay, la cuestión se da de una manera más informal, más espontánea, de persona a persona. Yo generalmente tengo dos patas con los que chupo y paro, hueveo, jodo y transmito, me reúno con otra gente y les transmito la huevadas, si se sienten identificados ya verán lo que hacen. Bajan a conciertos, les doy algún libro si necesitan, pero hacer una cosa completamente institucional... Está bien, pero hay dos cosas que no me gustan: tomarlo de una manera dogmática y reglamentaria, quizá para librarse de eso se quiera caer en impostadas actitudes de informalidad, que no son porque los fundamentos y las bases en que se ha iniciado todo este trabajo no creo que sea así; y lo otro son los perjuicios que esto trae a la movida. La gente que hay se vuelve más intelectual, más sabida, nadie le mueve el piso, eso es bacán, pero la manera en que se da, no. De repente hay gente ahí que le nace hacer una huevada completamente ajena al Rock Subterráneo, pero porque el reglamento dice que esto no debe ser así no lo hace, no sé, gente que se auto titula de anarquista con una botella rota en la mano, que va a un concierto a romper una silla –quizá esto esté fuera de época, porque ahorita no creo que nadie haga eso–. Si yo hiciera algo así, lo haría fuera, y jalaría a la gente subte fuera del ambiente subte. La gente de la movida entra por la expectativa de recibir algo, la gente lo que necesita es sensibilidad, mostrar un sentimiento más que una idea, ese es el problema, un sentimiento de solidaridad. Como quien dice “estamos juntos para no pudrirnos no solos en esta [...?] enferma”, esa era la onda, eran como unos pollos que se arrejuntaban, en cambio ahora la propuesta es diferente, “estamos unidos porque...”. Ya, pues, el rollo está de más, porque “las ideas” y la puta madre y no es, pues: primero entran los sentimientos y después las ideas, somos seres humanos, no robots. Ahora, gente que ni siquiera siente bien piensa huevadas que no siente y eso, en principio, está hasta el culo.

-O sea, ¿tu crees que esta cuestión debe quedarse en un nivel alternativo donde el compromiso viene individualmente? ¿No crees que esto pueda llegar a algo más?
Eso yo no sé, no te puedo decir el futuro ni soy dueño de la verdad ni la razón. Me parece que no puede llegar de una manera íntegra porque se trabajan más las ideas que lo que la gente pueda sentir. Además, se aparta mucho del trabajo práctico dentro de la movida, eso causa dogmatismo por dogmatismo, intelectualización por intelectualización, así como quién escupe por escupir sin tener ganas. Se aleja bastante de la organización y del desarrollo de una cultura férrea, paralela, no hay ningún desarrollo de actividades culturales sólidas, ni se trata de llegar a más gente, ni siquiera tienen una sala de ensayos más o menos parada que apoye a los grupos. No pueden ayudar a gente que ni siquiera sabe drogarse –cuando digo drogarse hablo de gente que sabe, gente como Kilowatt, como el mismo Piero, se meten sus huevadas y, sin embargo, ahí los vez, están parados, gente que sabe hacerla–, no pueden ni ayudar a gente que no sabe fumar, que tienen que vender un cuadro de su jato, robarle plata a su vieja para comprar esa huevada y que sólo utilizan la movida para escudar eso... Yo no soy CEDRO, cada quien es libre de hacer lo que haga, pero que usen y no terminen siendo usados, yo soy libre, yo puedo usar cualquiera de las cosas que tengo en disponibilidad, inclusive las drogas. La cuestión es que se pierde completamente el yo, se despersonalizan en absoluto y ni siquiera se sabe si eso es lo que quieren o no. Por otro lado tienen problemas en su casa, quieren armar un grupo y no saben como, a otros les gusta la ideología y quieren echar a andar realmente un taller de ideología, o trabajar con chibolos, ir a barrios marginales porque esa es su onda, han nacido para eso, para educar gente, para ser comunicadores sociales. Hay patas que les gusta, son intelectuales, son profesores, quieren hacer poesía, literatura, y no hay una organización que brinde realmente las tres cosas. Todo se acaba en libros y divagaciones. Ponte que ahorita nos ponemos a conversar sobre la coyuntura, bla-bla-bla-bla, acaba la lora, nos vamos a chupar y ahí acabó todo, todos los días pasándosela sin generara nada. Si yo genero un concierto, una maqueta, me dicen “no, lo único que te interesa es tocar”. Ese es uno. Si algún compadre, hay un grupo que está tocando y se acerca a hacerle coro, se identifica, le dicen que es un sobón, que está hasta el culo. Si alguien agarra y le dice a un grupo que está sonando mal, porque sabe más, le dicen que es un cagado, que tiene envidia. Si alguien no dice nada le pueden decir que es soplón, le pueden inventar un culo de cosas, o sea que el pata que entra a la movida tiene que estár obligadamente callado, se le computa mejor callado porque si habla lo cagan. ¿Qué es eso? ¿Dónde está la libertad?

-¿Cómo podría definirse tu posición política?
Yo no soy quien para definirlo, yo soy sólo un artista y hago música, hago rock. Trato de expresar lo que siento: si es de odio, odio, si es de rebeldía, de rebeldía. Tratar, con cada canción, de transformar el pensamiento de la gente, que se vuelva más sensible. Denunciar ciertas cosas que me parece están hasta el culo y vacilarme con lo que estoy haciendo. Definitivamente estoy cerca al anarquismo, pero eso tendría que decírmelo a mí un sociólogo, que él me haga un examen y me califique. Es cierto, me atrae, debe ser anarquía porque en otro hueco no voy a caer. Revaloro cosas de por ahí, he pasado épocas en que me he sentido atraído por el marxismo. Lo único que rescato del fascismo, porque lo demás me parece una cagada, es la organización, que es lo que falta acá. La libertad es la madre del orden, pero no en un sentido de “¡orden! ¡orden! ¡cállense!”. Esa huevada me llega a la punta del huevo, sino un orden natural donde la gente se acomode según el sentimiento que tenga hacia las cosas. Yo no me defino nada, soy un rockanrrolero callejero y subterráneo y expreso lo que siento, no más. Estoy en contra de cualquier cosa que vaya en contra de la libertad venga de donde venga, igual me llegan al pincho las dictaduras vengan de arriba o de abajo y, supongo, que eso debe encajar dentro del anarquismo. Si ustedes deciden tomarlo así, bacán.

-¿Algunas palabras para concluir la entrevista?
Los que más están chambeando acá son los bien antiguos, algunos, y los bien bien nuevos. Pero, a toda esa gente que dice “la movida está hasta el culo”, “no hay ni mierda”, “no hay donde tocar”, decirle: la movida son ellos y si ellos no hacen nada, la movida no va a avanzar. Si dicen que no hay nada, que empiecen haciendo algo por ellos. Si quiero hacer algo, armo un grupo, si quiero hacer otra cosa por lo menos hago un fanzine que trate de llegar a más gente, preocupándose un poco menos en la estética porque de estética estamos pero recontra locos, que llegue con fluidez a la gente. Que se organicen y hagan todo lo que atañe al desarrollo de una cultura paralela y que traten de ser libres y que manden a la mierda cualquier tipo de opresión.