sábado, 28 de junio de 2008

«SOBRE LO SUBTE»: comentario del narrador MARTÍN ROLDÁN

El debate tantas veces postergado se ha iniciado. El primero en comentar el texto referido a la historia del rock subte planteando, de paso, sus propias ideas al respecto, ha sido Martín Roldán Ruiz, autor de la novela Generación cochebomba (2007) y editor del blog del mismo nombre, de donde tomamos su texto.

SOBRE LO SUBTE

He leído un artículo titulado "El Rock Subterráneo y las etapas de su historia" en cainsubte.blogspot.com, en donde tratan sobre el movimiento subterráneo. Por lo que afirman, es una crítica a dos textos sobre el mismo tema aparecidos en Wikipedia: “Punk peruano” y “La movida subterránea”.

En ese artículo hacen una crítica al hecho de diluir el movimiento del Rock Subterráneo dentro del tema del “punk peruano”. Están en lo cierto, porque la cosa es al revés, el punk peruano, o los grupos que hacían y siguen haciendo punk, ven su partida de nacimiento dentro de lo subte. Entonces no se puede desintegrar al padre dentro del hijo. Pero, no debemos olvidar que el Rock Subterráneo fue producto del conflicto entre dos visiones distintas de ver el rock dentro del gran tema que es el rock peruano. Este producto fue condicionado por las cuestiones musicales, y también sociales y económicas muy particulares del Perú de los ochenta. Por tal motivo es un capítulo aparte y, creo yo, el más importante dentro de la historia del rock peruano.

En ese sentido, periodificar el movimiento del Rock Subterráneo es muy válido porque su dinámica interna no fue siempre de unidad de ideas y propuestas, más bien fue de enfrentamiento en muchos aspectos que partían de lo musical, social y sobre todo de honestidad, frente a lo que se estaba haciendo. Y esto estaba condicionado por el contexto en que se desenvolvían. He allí su importancia. Porque a través de este movimiento se puede entender los procesos de integración, socialización y conflicto de la juventud peruana de una etapa muy trágica de nuestra historia, y su posterior influencia en la juventud creativa de los siguientes años.

Viéndolo desde estos años, el movimiento subterráneo tiene etapas bastante marcadas. No hay que negar que en un primer momento hubiera un consenso de ideas por lo que se deseaba hacer y tener, frente al rock comercial, la sociedad peruana, etc. Pero esto se fue diluyendo cuando el movimiento salió de las alcantarillas y las contradicciones dentro del mismo se fueron agudizando. Es decir que Narcosis, Leusemia, Zcuela Crrada o Guerrilla Urbana iniciaron todo sabiendo lo que querían: generar un circuito alterno donde plasmar sus propuestas musicales, que no hubieran podido lograr dentro del circuito “comercial”, el mismo que tampoco era tanto, porque el rock en el Perú siempre fue de minorías. Ese fue su primer y más valioso aporte.

Pero, por las mismas características del movimiento al estar contra lo establecido en lo musical como social (lo que estaba sucediendo en el país) generó el cuestionamiento de los muchachos que se identificaban con esos primeros grupos iniciadores, ya que la crisis se estaba agudizando y los jóvenes se estaban radicalizando.

Para la segunda mitad de los ochenta, el movimiento pasaba a otra etapa. En un artículo en la revista Esquina del año 86 Daniel F, al explicar la separación de Leusemia, da las claves de este paso. Explica que ante la radicalidad de grupos adolescentes como S. de M., Excomulgados o Eutanasia, los menos radicales de la primera hornada optaban por marginarlos de los conciertos. Incluso menciona a Orgus que, por ser metaleros, los “nuevos dueños del establishment contracultural” no los incluían dentro de los conciertos. Allí acuña un término muy válido: la neo-marginación, marginación ejercida por marginados.

Esto es un hito dentro del Rock Subterráneo, porque los grupos se habían politizado en sus letras y actitudes, y no sólo causaban una reacción frente a la sociedad formal, sino también frente a los que estaban dentro del movimiento. Y no sólo los grupos punks, sino también bandas como Voz Propia y otras que de manera inteligente y no tan directa cuestionaban lo que pasaba dentro, sino también el contexto social de esos años.

Curiosamente las primeras bandas se habían separado. Dieron su aporte de impulsar el circuito alterno y dejaron la posta a nuevas bandas, más radicales en lo musical y en la propuesta. Consecuencia de esto, hubo una ruptura por cuestiones de clase y raza, como lo fue la bronca entre pitupunks y misiopunks, fruto de la agudización de la crisis social y económica que creaban una juventud más radical en sus cuestionamientos a la sociedad. No era gratuita la cosa, como muchos pretenden explicarlo, como que fue una tontería de resentidos y racismo del mestizo contra el blanco… pero hay que ver que ese resentimiento y ese racismo es consecuencia de las contradicciones que aún nos agobian como país en formación.

Este tipo de situaciones en la dinámica del movimiento del Rock Subterráneo marcan esas etapas que hay que tomar en cuenta para los que pretenden escribir su historia. También para entender mejor su gran aporte a la saga del rock peruano. También como expresión honesta de un momento histórico dramático, y las consecuencias que ese momento tuvo sobre la juventud que la integró.

Fuente:
Generación Cochebomba (blog), jun. 19 de 2008.

1 comentario:

El Chaco dijo...

ke buenos datos... keria encontrar las palabras para explicar lo ke acaban dexplicarme. mui bueno.