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jueves, 12 de agosto de 2010

sábado, 5 de junio de 2010

"TONEA A LO BESTIA" en «EL AVERNO» (1): REINO ERMITAÑO con dos grandes del metal peruano ochentero

Llegamos algo atrasados y nos perdimos la tocada de las primeras bandas, entre ellas, la del 'Chato' Víctor, I.A.N. -El Intraterreno & Los Almas Negras-, y una espontánea, no programada, con 'Espátula' (voz de las clásicas Autopsia y Ataque Frontal) cantando algunos temas de la primera de las mencionadas. Esperemos que no sea la última.


Eloy (guitarra, ex Kranium) y 'Ñaca' (batería, ex Mazo).

viernes, 18 de septiembre de 2009

HOMENAJE ANARQUISTA EN LA TUMBA DE GONZÁLEZ-PRADA (1990-1991)-1

A casi veinte años de distancia de estos homenajes podemos preguntarnos: ¿qué fue, en realidad, la movida del Rock Subterráneo? ¿una simple movida musical, acaso? ¿o el germen de una expresión mayor cuya historia apenas y empieza a contarse? Pocos recuerdan hoy el trabajo realizado por una minoría de subtes involucrados en la frustrada organización de un movimiento ideológico de tipo anarco comunista al interior de la movida cuando el país se desangraba en medio de la guerra civil de hace apenas tres décadas. Y, sin embargo, existieron, a pesar de que la perspectiva que dan los años transcurridos puedan convertirlos hoy en figuras un tanto anacrónicas y dogmáticas.

Rescatamos aquí el testimonio escrito y gráfico de un grupo de ellos, en los homenajes tributados durante los primeros años de la década del 90 al maestro por excelencia del anarquismo peruano, don Manuel González-Prada (1844-1918), quien se haya sepultado en el Cementerio-Museo «Presbítero Maestro». Entre ellos se distingue, rápidamente, al estado mayor del sector más radical de la movida subte: los miembros de la banda Eutanasia (Qiqe, Nico y Pepe), junto a un grupo de integrantes, algunos de ellos, de bandas de la misma ideología
(caso de Rudy, de Exilio, Miguel ‘Det’, de Anti –autor, además, del texto que viene a continuación–, y el ‘Chato’ Víctor, futuro P.T.K.) y de habituales concurrentes a las reuniones en «El Hueco».


AMIGO MANUEL... ¡PRESENTE!


El domingo 22 de julio de 1990 y tras un largo tiempo de ominoso olvido, la tumba del amigo y maestro Manuel González-Prada, muerto hacía exactamente 72 años, fue visitada por un puñado de anarquistas dispuestos a luchar y a morir por aquello que nos une a quién escandalizó y depuró con el fuego de sus palabras toda una época y una realidad que, como hoy, esconde la pus de la opresión, la corrupción y el engaño (hoy, bajo la careta de una “democracia representativa”).


Esperábamos encontrar eco en alguna organización sindical (los partidos hieden), pero solo encontramos la sagacidad de quien mide sus actos con el interés del que quiere ganarse una curul parlamentaria. Su tumba sucia, cubierta de hojas secas, olvidada, nos hizo ver hasta que punto se desentienden de su pensamiento anarquista, anticlerical y crítico, quienes decían hasta no hace mucho ser sus discípulos y ahora compiten en elecciones o con las armas por dominar al pueblo y administrar nuestras vidas. Por ello, la marcha más que una marcha de homenaje, fue de reflexión. Un profundo silencio se percibió en 15 jóvenes y bulliciosos presentes cuando, puños en alto, llegamos hasta la tumba (una piedra enorme como la honestidad de quien cubre), el silencio de quien se sabe comprometido consigo mismo a la lucha por la liberación total y definitiva del hombre, a la realización de esa obra de la cual nos habló tanto tiempo el amigo Manuel:


“Hay aquí una juventud que lucha abiertamente por destrozar los vínculos que nos unen a lo pasado , una juventud que desea matar con muerte violenta lo que parece destinado a sucumbir con agonía importunamente larga... o combatientes o esclavos... ¿por qué esperar todo de arriba? En la nación bien organizada todos mandan, todos trabajan, todos velan, porque hacen a la vez de capitán, de tripulación y de pasajeros... el odio justo salva a las naciones, el odio inmutable al enemigo”.


¿Quién es el enemigo? ¡Pues el enemigo es la autoridad! ¡DESTRUYÁMOSLA!


Fuente: Asco (Lima), Nº 2, pág. [3], 1990.

HOMENAJE ANARQUISTA EN LA TUMBA DE GONZÁLEZ-PRADA (1990-1991)-2






sábado, 18 de julio de 2009

EL ROCK SUBTERRANEO Y EL METAL BANGER O UNDERGROUND (por RUBEN ROBLES)

Esta nota tiene que ver directamente con el texto anterior. Su autor es Rubén «Peluca» Robles, viejo amigo de los días de universidad y, sobre todo, banger hasta la muerte. Habiendo conversado sobre el objetivo del blog, nos planteamos la posibilidad de integrar a las bandas de la vertiente underground del metal limeño y su escena en el proyecto. El asunto parecía marchar sobre ruedas pero, muy pronto, nuevos intereses terminaron por distraer el propósito del amigo, así que el comentario sobre el blog por él publicado quedó esperando el momento adecuado para ser incluido en el Caín y Abel. Pues, bien, esta semana uno de esos «intereses» se materializa, finalmente: el hombre se casa, así que no nos queda sino felicitarlo de todo corazón y rogar para que Fabiola -ese es el nombre de la incauta- le permita seguir perdiendo el tiempo en proyectos cojudamente nostálgicos, e historiográficos, como este.


CAÍN Y ABEL, HISTORIAS SUBTERRÁNEAS

ROCK Y ARTE

Siempre he creído que la historia del rock casi es una violenta reseña de la historia del arte y que podría servir para explicar aquellos cambios que hicieron pasar del barroco al neoclásico y del romanticismo al modernismo u otros estilos artísticos.

Y, es que la del rock es una historia en la que los cambios generacionales son más violentos, las tendencias menos duraderas y los resultados los mismos que en cualquier forma artística. Pasar de lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple y en cada una de estas etapas, ir de lo innovador a lo soso y repetitivo.

En todos estos casos, los críticos van a la retaguardia. Cuando los críticos logran racionalizar y explicar un fenómeno, ya un arte nuevo está surgiendo en otro lado, indómito y oculto.

En cualquier forma de arte, se dice que las obras que empiezan una corriente son novedosas, exigen la atención del creador y del que las capta -oyente, lector, como quiera que se le llame- son frescas y su frescor no deriva de otra cosa que de la fuerza de lo novedoso (aun cuando sean muy complejas y oscuras). Luego de eso, el arte nuevo es aceptado por una nueva generación que empieza a expresarse de esa manera. Pasado un tiempo, sin embargo el arte nuevo se hace fósil, lo innovador se deja de lado y se aplican recetas, fórmulas que hacen realizable el trabajo. Lo creativo cede paso a lo normativo.

En el caso del rock, los movimientos contrapuestos han sido más rápidos, de un estilo casi callejero a estilos refinados como el rock progresivo, las bandas han ido sucediéndose a velocidades vertiginosas. Lo que una generación oye, difícilmente gustará a la siguiente generación y, el cambio generacional es muy rápido, a veces de unos cinco años o menos. Las rupturas suelen ser violentas, como ocurrió en el arte en general, con sus estilos antiguos, la diferencia es que en el rock -quizá por su apego a la juventud-, todo es más rápido.

Ahora bien, es claro que eso no implica replanteamientos de gustos. Por ejemplo, yo escucho metal y, porque en los noventas aparezcan el grunge o alguna otra cosa, no iba a volverme grunge, jamás. Los que estamos en un estilo seguimos ahí. Cuando hablo de cambio me refiero a los chiquillos, ellos son los que tienen esa opción abierta.

¿ROCK CON IDENTIDAD?

Hay una forma de rock que implica que te guste musicalmente lo que un grupo de artistas que 'suenan parecido' hacen. Entonces, el que escucha esa música dice “a mí me gusta Roy Orbison”, por citar un ejemplo, o “a mí me gusta el rock clásico”, a secas. Pues, bien, les gusta y punto. Bueno por ellos.

El rock con identidad, sin embargo, implica más que un gusto musical a secas, implica una forma de pensar, de actuar y de relacionarse con el mundo.

Casi todos los estilos de rock con identidad -por no decir todos- se pueden agrupar bajo el rótulo de «subterráneo». Y es que lo subterráneo no es algo que se vende al mejor postor, sino algo que la gente adopta por decisión propia, que lo lleva a buscar a sus iguales y a tomar una actitud. No me extiendo en esos temas, porque definitivamente es mejor leerlos en el propio blog.

CASO PERUANO: EL ESCAPE SUBTERRÁNEO

El contexto en que surge el Rock Subterráneo -incluyo al metal bajo el rótulo de rock- en el Perú es un contexto de crisis política, de debilitamiento de las instituciones. El fenómeno del Rock Subterráneo no puede ser explicado como una cuestión netamente musical, donde el rock era una suerte de escape a la realidad abrumadora.

Esto lo ha comprendido -y me lo comentó con bastante lucidez- «Syd Misious», antiguo compañero de aulas de este caminante, joven historiador sanmarquino, quien ha empezado la tediosa -y a veces azarosa- tarea de recopilar información sobre el rock de aquellos años.

Desde las relaciones del rock con movimientos de izquierda y ultraizquierda, a la opinión de los iniciadores de la movida, en Caín y Abel los propios protagonistas toman la palabra, como para que nos muestren de alguna manera lo que pasaba en esos años.

Es un trabajo arduo, sí. Y es difícil, porque se ubica en un terreno donde lo cercano dificulta la mirada serena. Pero alguien debe hacerlo... ¿quién mejor que un propio subte?

¿Y EL METAL... SUBTERRÁNEO?

Me parecería un exceso hablar del metal subterráneo (o metal banger). Casi diría que si es metal, es subterráneo por antonomasia y que cualquier otra cosa distorsionada tocada por guturales sujetos de cabellos largos que se venden por ahí como pan caliente no es sino pose digna de ser olvidada.

Sea como sea, este Viejocaminante ha sido invitado a colaborar como amigo del blog Caín y Abel. Muy pronto estaremos empezando las entregas correspondientes a la escena metal. Al igual que con el rock, el metal es un estilo con identidad y, si no nos cuidamos, los metaleros tenemos el riesgo de pasar al olvido como un grupo de ebrios que no se cortaban el cabello y que rugían o gritaban como leones enjaulados.

Fuente:
Viejocaminante (blog), ago. 10 de 2008.

viernes, 17 de julio de 2009

ANECDOTAS SOBRE LA «HORDA METALICA» DE MIRAFLORES (por WILLY DEL POZO)


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Un diario huamanguino, lugar extraño para toparse con una crónica que tenga a la ochentera «Horda Metálica» de Miraflores como tema de fondo y, sin embargo, helo ahí. No se sorprenda nadie al ver en el blog el texto que viene a continuación pues, desde un principio, fue la intención de algunos de nuestros colaboradores el integrar al blog material referido a la movida metal banger, con la cual mantuvo el Rock Subterráneo tantas relaciones y coincidencias, llegando a compartir en la etapa final de la movida subte, incluso, los escenarios al verse casi desintegrado el movimiento. Están avisados.
MARIMBA
Después de los conciertos metaleros de las bandas peruanas ochenteras (Orgus, Sacra, Masacre, Letal, Kranium) acudíamos en mancha los miembros de la «Gran Horda Metálica del Perú» a continuar la marcha bebiendo y fumando hasta el amanecer en la Bajada Balta. Siempre estaban el gordo Vidal, el «Ardilla», Jano Torres (cantante de Sacra), Miguel Tuesta (bajista de Masacre); en fin, la gran gente involucrada en esta movida.
Antes de llegar al «Sunset» pasábamos por el bar «La Cárcel» para comprar pisco sour y cubas libres que se nos presentaban en vasos de plástico tamaño Margarito. Entonces las noches se hacían más agradables.
El «Terruco», un pata del barrio, a veces se ponía las pilas para hacer alguna broma a los amigos, sobre todo a los que recién se conocía. Una tarde lo acompañé a comprar marihuana por Barranco; consiguió un tamal compacto, que a su entender era la mejor que se podía pillar en todo Lima. Años después una amiga, fanática del grupo de power metal Helloween me confirmó lo propio, pues al conocer en persona a Andi Deris, cantante de la banda, éste le manifestó que no había en todo el mundo mejor marihuana que la barranquina.
Nos fuimos para el «Sunset» y mientras yo conducía el auto, el «Terruco» iba armando los tronchos sin que se le esparciera la yerba en el asiento, pues era un experto con los dedos para ello. Me contó que le apetecía joder a Tito, un pata infaltable en las noches sunsetdianas que recién habíamos conocido. Me dijo que tenía en los bolsillos hojas de eucalipto y que iba a liar un porro para dárselo a Tito haciéndole creer que era un “señor troncho”.
Llegamos al «Sunset», y, después de darle curso a una maceta de pisco sour y a unos cuatro canutos en medio de la gente distinguimos a Tito. El «Terruco» lo llamó y le dijo que tenía la mejor marihuana de Lima. Se apuntó al toque y nos fuimos al carro para fumar. Mi cómplice nos repartió un kete a cada uno como si fueran fallos, y empezamos a jalar. Tito comenzó a decir que la marimba estaba de la puta madre, se empezó a cagar de risa e incluso los ojos se le achinaron.
El «Terruco» y yo nos sumergimos en una risotada esperpéntica, tanto que incluso nos atoramos con el humo concentrado en nuestros pulmones. Al terminar el más feliz era Tito, nos llevó a su grupo para invitarnos unos «rocachos» (cubas libres, tomaron ese nombre a partir de los conciertos de rock hechos en la Plaza de Toros de Acho, «RockAcho»). Ahí delante de sus patas el «Terruco» no tuvo compasión de Tito y lo humilló públicamente. Le dijo que lo que había fumado no era marihuana sino el peor y más asqueroso eucalipto que había conseguido de una vieja ambulante y que no sea inútil y más bien aprendiera a reconocer lo que se metía al cuerpo.
Lo lorneó de tal manera que a poco estuvieron de agarrarse a golpes. El «Pato», otro vecino del barrio, también era infaltable de los conciertos metal, una noche levantamos juntos a Úrsula, una gordita muy querida en la «Horda Metálica». A él no le interesaba la hembra para nada, pero detectó la presencia de un tamalazo en su bolso y quiso apropiarse del mismo a como dé lugar. Como los tres vivíamos por San Borja de inmediato le propuso regresar juntos a la casa. En el camino de retorno, el «Pato» me pidió que me agarrara a la gordita mientras él birlaba el ansiado tamal y luego se iría a un parque para armar los canutos. Bajó del coche y como buen amigo empecé a enrollarme con ella.
La situación se tornó incómoda pues el espacio reducido del carro no permitía acrobacia alguna, y más aún si la mujer de turno duplicaba a uno en anchura; sin embargo el polvo fue memorable. Úrsula tenía el cuerpo rollizo aunque sus pechos y sus nalgas eran fortachones.
Pusimos el cassette “Defenders of the faith” de Judas Priest a todo volumen y empezamos a hundirnos en un fornicio tan desgarrador como los acordes de la guitarra de K.K. Downing. Al terminar, la gordita quiso armar un pito y se dio cuenta que el Pato le había hurtado la yerba. “Puta madre, qué pendejo tu pata”, me dijo y nuevamente hundió sus labios entre mis piernas... Mientras tanto el «Pato» daba curso a la yerba en el parque. Ursula y yo sudábamos a raudales compartiendo el aroma de nuestra piel en el carro, hasta que de una forma repentina apareció un patrullero y se estacionó al lado nuestro. No tuvimos tiempo para vestirnos así que solo conseguimos cubrirnos de mala manera con nuestras ropas entremezcladas.
Abrí la luna y conversé con el tombo, felizmente no entró con rodeos y me pidió que le soltase algún billete, al revisar en mis bolsillos no tenía ni un puto inti. ¡La cagada! Úrsula me dijo, ya pues, no seas huevón si no tenemos plata pídele la yerba a tu pata y dásela a estos cojudos.
Me puse mi pantalón, bajé inmediatamente del coche, fui donde el Pato y urgentemente le pedí que me diera el tamalazo o lo que quedaba de él. El «Pato» sorprendido y algo melancólico aunque risueño me entregó el paquete sin titubear. “Esto es lo único que les podemos dar. Es yerba de primera” les dije desprendiéndome del tamal a los tombos que aunque estupefactos, agarraron el paquete y se largaron. Minutos más tarde el Pato se acercaba diciendo con cierta nostalgia: “Es la mejor marimba que jamás había probado”. “Concha tu madre”, sentenció la gorda Úrsula.
Fuente:
Diario Jornada (Huamanga), set. 22 de 2008 (ed. electrónica).

lunes, 29 de junio de 2009

"GORE": VERSIÓN 1993 DE LA HISTORIETA ANARQUISTA DE MIGUEL «DET» (1)

La historieta que viene a continuación es la segunda versión -firmada en 1993- del primer gran trabajo gráfico de uno de los más destacados subtes peruanos: Miguel Ángel Vidal (n. Lima, 1968; no confundir con su homónimo de Voz Propia), mas conocido en las movidas del Rock Subterráneo y metal banger como Miguel «Det».

Dibujante eximio, anarco comunista convicto y confeso, sanmarquino de corazón, vocalista y bajista de una banda tan decisiva en la historia de nuestro Rock Subterráneo como Anti (hoy injustamente olvidada), miembro fundador de la «Horda Metálica» de Miraflores, animador ideológico de diversos colectivos y grupos de estudio (entre ellos la Asociación de Fanzines Alternativos), coautor de un clásico contemporáneo como Nueva crónica del Perú (Fondo Editorial del Congreso de la República, 2000; junto al historiador Pablo Macera y el psicólogo Santiago Forns), colabora en la actualidad en el suplemento humorístico «El Otorongo», del diario Perú 21.

La primera, e incompleta, versión de "Gore. Capítulo I: ¿sueño o realidad?" apareció en 1990 en el Nº 1 del fanzine Karne Kruda. Imposible olvidar la conmoción que produjo al interior de la movida debido a la calidad gráfica que exhibía y el contenido fantástico de su historia: la rebelión de la ciudad de Hibernia, encabezada por el anarquista revolucionario Rafael Kramus, contra la dictadura fascista del Sacro Imperio Guasamandracogénita en setiembre de 1969... Como siempre, el Det introduce en sus historias a personajes tomados de la realidad: podemos verlo dibujado a él mismo, a su ex pareja, a María Teresa Braschi (conductora del programa periodístico «Contrapunto», de triste recuerdo por hallarse completamente vendido al gobierno fujimontesinista de aquellos años) y a Susan León (en explícitas posiciones que recuedan sus célebres desnudos en calendarios de la época), entre otros.

Me enteré hace unos meses que el «Det» estuvo muy mal de salud. Espero se halle completamente recuperado y podamos reunirnos para conversar como en los viejos tiempos. Un abrazo para él.

Fuente: ¿Tiene-Dientes? (Lima), Nº 1, págs. 43-55, dic. 1994.




«GORE»: VERSIÓN 1993 DE LA HISTORIETA ANARQUISTA DE MIGUEL DET (2)




«GORE»: VERSIÓN 1993 DE LA HISTORIETA ANARQUISTA DE MIGUEL DET (3)




jueves, 25 de junio de 2009

UN TESTIMONIO SOBRE LOS ALBORES DE LA ESCENA PUNK-METAL AREQUIPEÑA

Si poco se ha escrito sobre la historia de la movida subte limeña, aun menos se sabe sobre las escenas de provincia. Hallé el siguiente testimonio de manera completamente casual, buscando información en la web sobre mis recordados amigos de Acción Violenta, primera banda de punk rock de la «ciudad blanca», a quienes perdí completamente de vista el año 1992.

El nombre del blog de donde fue tomada la nota ni siquiera figuraba en el encabezado y sólo contaba con una entrada o post, o sea, este artículo, el mismo que publicaron sin tomarse la molestia de corregir o editar. Era imposible leer el texto tal como estaba, por ello cualquier error en la edición es de mi total responsabilidad.




AQUELLOS AÑOS, 1989-1992

En este blog recordaré como primera fase los recuerdos bien marcados que representaron para un adolescente la movida subterránea en aquellos años 1989, donde era raro conseguirse una bendita doble casetera para grabar, ya que los discos eran más escasos y funcionaba solamente en Mercaderes una tienda frente a la galería «La Discoteca Internacional» donde, de vez en cuando, llegaba metal y punk hardcore… No se diga puro contacto o directamente de Lima.

Al tema que voy, que esa época en la que Soda Stéreo, Indochine y Los Shapis llegaban a escucharse en los omnibuses| (no había combis) había una emergente civilización subte, pequeña, con nombres y claras identidades pero hermanados. Hablaré de lo que vi. Escuché a Acción Violenta, Cuarto Cerrado, los N.N., Féretro, Sanguinaria, la mayor parte jóvenes de 19 a 21 años. Los conciertos comenzaron como «Genocidios» y había grandes leyendas en mi colegio, un gran colegio de hombres donde pululaba el metal y era perseguido por los curas. Imagínense que me contaron que en unos de los primeros «Genocidios», en la puerta pusieron nombres de indeseables (no digo quien porque es un amigo mio, al cual respeto mucho).

Había una palabra que debía cuidarse mucho y que, personalmente, a mi me llegaba al pincho, aunque ahora ha perdido vigencia: era la legendaria «posers no posers», [como] decía en cada uno de los afiches ahora perdidos, por no tener cachivaches. Había un localcito en Gráficos al cual concurríamos los metaleros en esa época a poguear y sacarnos las tripas con trago a la entrada. Como ahora, los pocos nos conocíamos y éramos víctimas los chibolos de algún pendejo que quería vendernos cintas a cinco lucas (o soles o intis), pero siempre con buena fe. Simultáneamente, viajaba a la gran Lima y allí existía el hueco [de] la Colmena, donde comprabas cintas además de encontrar, en mi caso, el buscado hardcore punk, escasísimo en Arequipa.

Si no tenías lo contactos claves y si no eras algo movido (o sea, chupabas como mierda), eso si de arranque les cuento amigos que la cosa siempre en los «Genocidios», aquelarres, amotinaciones, masacres, era trago con los bravos, si no terminabas vomitando como los grandes y, al otro día, con la cabeza reventada con dolor de cuello [de] tanto mosh, y pogo como mierda. De tres a cuatro conciertos con Hadez y Kranium, los que mas recuerdo. Me acuerdo de un loco que se pasaba haciendo tocadas con Masacre y Ritual Mortem, y las banditas death eran un desahueve. Había sapos que entraban, y una vez el cuche Beto, de Acción Violenta, se paro delante de todos, le esperaba tocar y dijo: “para todos aquellos que no crean en esto, las puertas están abiertas”, viendo directamente a un grupo de payasos que estaban por allí.

La banda que más personalidad derrochaba en coros y fans, para mi, y [que] marcó la primera escena fue definitivamente Acción Violenta. Letras directas como banderas, himnos cantados en coro por todo el concierto, con manos levantadas, un efecto de unión y fanatismo extremo, el pogo mas brutal y pedir que repitan las canciones (y de nuevo yo grababa con mi walkman algún concierto, y sólo se escuchaba la voz de los asistentes, imagínense el coro) y era de puta madre. Eso sí, poquísimas hembritas, salvo la legendaria hermana de un baterista, muy alta ella.

De allí, la banda que me gustaba era Sanguinaria, aunque después cada uno de los integrantes fue una decepción (ahora vi que en dos años, 2006 al 2008, han hecho cuatro CDs). Por favor, recuperar el tiempo que perdieron no es además (sic) con integrantes de otras bandas y algunos niños nuevos que posers o no nadie sabe.

LA DECADENCIA

Todo era felicidad, amistad y hermandad. Había una tienda que se puso «Hell Raiser», después otra, venía gente de Lima trayendo LPs, pero apareció una mancha lacra, discúlpenme, pero analicé y fue la madre del poserío con aires de pureza: se llamaba Fosa Común, unos atorrantillos que quisieron inmolarse al death metal. Ahora uno es evangélico, no se porque si nunca fue chico malo y dice haberse arrepentido, pero esta banda fue sin lugar a dudas un emblema de muchos poseros que se reunían en la plaza San Francisco, de diferentes barrios bajaban al centro a tomar, y faltos de recursos logísticos, adoraban las viejas cintas que caían regrabadas 800 veces. Lógicamente, había gente que estaba en otro level.

De allí comenzaron a aparecer nuevas bandas detrás de Fosa Común, cada vez más nombres y cada vez más cortas en duración. Konflicto Interno comenzó a sonar, los punks se desahuevan y hacen conciertos solos a iniciativa de algún jovenzuelo que trajo seis bandas de pepa loco. La escenaza pura de cien arequipeños se volvió de doscientos y comenzó a aparecer gente indeseable que, copiando actitudes de Lima, desunieron la escena con palabras como «pitupunk» y «pitumetals». Quisieron dividir todo esto, sacaron revistas con nombres en quechua, alucinaban feo, colectivos de pantalla seudo terrorista donde se los ve ahora frustrados de tanto luchar y no conseguir nada, y ahora le echan la culpa al metal y el punk. ¡Qué idiotas! No supieron encontrar la esencia de todo esto.

De allí aparecen las tiendas, una por Siglo XX, de una tía que compraba todo por caja. La difusión estaba buena, pero ya se corría el peligro de pacharaquear. Recuerdo que llevé a vender música y en los catálogos decía Halloween y allí compraban muchos idiotas música y era un hueco fuerte ya de un loco que después emigro a Lima. Buen pata al final, pero después dos locos abrieron [otra] tienda en la Gran Vía, de tatuajes, allí paraba la gentita, ex de Acción, ex de Sanguinaria, era la crema innata de la escena. Lo mas cojudo [era] que había rumores de escenas de blackers, de punks anarcos, que decían venían de San Francisco, todos ahora paran por la Gran Vía, todo se centralizó en la Gran Vía. Lógicamente también hubo drogas. Después se centraliza la tienda, se va al frente, y los san panchos posers y acomplejados unos el tiempo los sepultó y otros posers violentistas siguen allí, pululando. Los grandes metaleros siguen disfrutando de alcohol, buenas chicas o malas, y mucho estilo.

Fuente: 
En la Travesía de tu Ausencia (blog), jul. 13 de 2008.