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sábado, 3 de diciembre de 2016

MARXISMO Y «ROCK SUBTERRÁNEO»: EL DEBATE, 1985-1986 (parte 1, AUGUSTO RUIZ ZEVALLOS)


I

AUGUSTO RUIZ ZEVALLOS:
“MARXISMO Y ROCK”


Hace unos pocos días, el bosquecillo de Letras de San Marcos fue el escenario de un enfrentamiento entre dirigentes estudiantiles y grupos rockeros que, antes de iniciar su actuación, pintaron provocadoramente esvásticas y símbolos anarquistas. En este polémico artículo, Augusto Ruiz señala con documentada precisión la relación y percepción que del rock y de la música popular han tenido históricamente los grupos marxistas, adelantando, además, interesantes puntos de vista sobre el aspecto nacional de la música popular.

EL ROCK Y LOS MARXISTAS
Las relaciones entre el rock y los marxistas no siempre fueron amistosas ni siquiera en los países anglosajones, lugar donde este ritmo surge. Como señala David Buxton, en el pasado los marxistas han tendido a atacar el rock, y anteriormente al swing, debido a su carácter básico de mercancía, y a enaltecer la música folklórica como actitud ideológica correcta. Durante los años 20, siguiendo a los bolcheviques, el Partido Comunista de los Estados Unidos utilizó la música folklórica como parte de su estrategia política, al tiempo que calificaba al jazz y el swing (ritmos preferidos por la población urbana de entonces) como “instrumentos de la clase dominante”. Definición similar mereció también el rock en años posteriores.

Ciertamente había mucho de verdad en este planteamiento. En la década de los 30, Theodor Adorno –marxista crítico de la Escuela de Frankfurt– analíticamente decodificó los patrones de repetición, banali[dad y estandarización musical con la finali]dad de mostrar cómo la “industria cultural” manipula y condiciona la producción de respuestas conformistas en la sociedad capitalista. De acuerdo con Adorno, la música popular reproducía los valores dominantes de la sociedad burguesa, cubría la depresión económica con aparente esplendor y, además, estaba dirigida a generar sentimientos patrióticos como antesala de la guerra.

A primera vista, las cosas parecen no haber cambiado mucho. Todos hemos sido testigos de cómo en las últimas décadas el capitalismo, además de obtener cuantiosas ganancias, ha usado la música para los mismos fines que antaño. La experiencia de agrupaciones musicales y estrellas del rock, como Elvis Presley, Supertramp, [John] Travolta, The Stik, Michael Jackson, Bruce Springsteen (que al igual que el primero hace apología al ejército norteamericano), parece seguir dando la razón a los viejos marxistas (y de paso a los chovinistas).

Sin embargo, una mirada más atenta ha conducido a destacar la posibilidad de contradicción al interior de la cultura de masas, como elemento diferenciador del actual periodo. La experiencia de los Beatles, Pink Floyd, reggae music, ska, etnobeat, punk, post punk, etc., es decir, la formación de subculturas con autonomía de la manipulación de la masa media, es una nueva realidad que ha modificado substancialmente los términos del análisis. Los primeros en reparar en la importancia de este cambio fueron, como es obvio, los protagonistas, quienes se definían a sí mismos como anti capitalistas y contestatarios.

La crítica marxista sobre el fenómeno del rock es relativamente reciente, incluso en la misma Inglaterra. Desde los años 50, los marxistas prestaron más atención a la génesis pasada (siglos XVIII, XIX) y en los efectos de la televisión, a pesar que desde esta década millones de jóvenes son atraídos por esta música. El tema ha cobrado extrema importancia en sociedades como el Reino Unido, donde, a decir de algunos autores, ese elemento que los eurocomunistas de Francia, España o Italia denominan “lo nacional popular” ha desaparecido como producto del híper desarrollo de la “industria cultural” y la presencia de movimientos de subcultura juvenil. Aunque esto es motivo de polémicas, debe destacarse que, en la última década la izquierda marxista pone mayor énfasis en el problema, tanto a nivel teórico, así como en la práctica política. En la Universidad de Birmingham, un grupo de jóvenes marxistas (Dick Hebdige, Stuart Hall, Paul Willis, entre otros sociólogos y aficionados a la música rock) vienen realizando importantes investigaciones. A nivel político, el Partido Comunista británico promueve el «Club13-26», que agrupa a jóvenes interesados en temas como música, subcultura juvenil y sexualidad. Es importante mencionar la campaña de “Rock contra el racismo”, de clara orientación marxista. Quienes mayor éxito han tenido en este proceso, en honor a la verdad, han sido los trotskistas, cuyo trabajo en la escena del rock se remonta a principios de la década de los 70. De menor cobertura, aunque digna de mención, es la actividad de las secciones británica y norteamericana del Movimiento Revolucionario Internacionalista, que tampoco descuida este aspecto. Todo esto deberían saberlo quienes sostienen que el rock es en esencia burgués y alienante.

EL ROCK PERUANO EN DEBATE
¿Existe un rock nacional?

El movimiento rock en el Perú –esto es, la producción nativa de música y no el simple consumo de discos extranjeros– ha existido desde fines de la década de los 60, aunque sin el éxito de la salsa y, sobre todo, de la chicha. Es a partir de 1980 que los rockeros peruanos empiezan a caminar con paso firme. Desde entonces, han aparecido grupos como Frágil, TV Color, Hielo, Dr. No, etc., constituidos por jóvenes de la llamada clase media que mira hacia arriba y a quienes les ha ido muy bien en el negocio (lo decimos sin mala intención). Al lado de ellos, existe una veintena de pequeños grupos (Narcosis, Leusemia, Kola Rock, etc.), compuestos por muchachos de la llamada clase media baja, quienes a duras penas logran alquilar los instrumentos musicales. Lo que hace meritorio a estos grupos es su persistencia en la escena musical –a pesar de la precariedad de recursos– lo que dice bastante de la seriedad con que han asumido la música. Se han hecho conocidos, y esto en parte porque reciben ataques de frentes diferentes, desde el chovinismo político hasta emisoras radiales, como FM Doble 9. Esto es bueno para ellos. En líneas generales, lo más positivo del movimiento de los últimos años, es que satisfacen la necesidad de los fans rockeros de contar con un espectáculo propio, en vivo, y sobre todo, con canciones interpretadas en nuestro idioma. Hoy en día, más que antes, puede hablarse con mayor seguridad de un movimiento rock peruano.

Sin embargo, no debe confundirse lo peruano con lo nacional. Al igual que en la literatura, esta distinción es imprescindible a fin de hacer una evaluación final. El grupo Hielo puede ser muy peruano, eso no lo hace nacional. Y no precisamente porque sus integrantes vivan en suntuosos barrios. La extracción popular de los músicos chicheros no hace a éstos representantes de una música nacional en el sentido al que aludimos. Menos aún los salseros que, como declaró el antropólogo José Antonio Lloréns Amico, más están preocupados en decir “tocamos como las mejores orquestas de New York”. Lo nacional implica una toma de posición –aunque fuera implícita– a favor de las clases nacionales, la ejecución de un arte musical que no sea coincidente con los objetivos de las clases anti nacionales, lo cual puede expresarse en el reconocimiento de los problemas como resultado de un orden social injusto y no como un proceso meramente individual. Paradójicamente, no es en los chicheros sino en las agrupaciones de rock contestatario que fueron expulsadas de San Marcos donde es posible hallar aquella posibilidad. A juzgar por la letra de las canciones de algunos de estos grupos (contra la represión, el consumismo, la corrupción, el imperialismo, a favor de los presos políticos, etc.), están a punto de ser los forjadores de un auténtico Rock Nacional, como existe en otros países. Están a punto de serlo y no lo son, porque el estilo musical y corporal así como algunas actitudes que han adoptado y que corresponden a otras latitudes, denotan un no muy ligero atisbo de verdadera alienación.

El estridente sonido de las guitarras como base estructural de sus canciones, el uso de seudónimos auto injuriosos como «Leo Scoria» (copia irrespetuosa de Johnny Rotten, «Podrido», de Sex Pistols), símbolos nazis, casacas, correas y el empleo de frases como: “el punk nos sacó a la calle”, evidencian una negativa imitación de los rasgos más inconscientes del punk inglés de 1976-79, y un desconocimiento de las causas que determinaron la aparición de este fenómeno y de porqué no puede surgir en países atrasados como el nuestro. Mal hacen algunos compañeros de San Marcos y Oscar Malca desde La República en festejar estos lados negativos. El argumento que suele repetirse consiste en que el sonido bullicioso de los instrumentos le da al rock esa agresividad contra el sistema que le es originaria. Con toda seguridad: con eso no agreden a nadie, ni a nada que no sean sus oídos o los de sus propios fans.

Lo mejor de lo mejor del punk inglés actual ha dejado atrás la estridencia y violencia contra sí mismos que caracterizaron a los punks de 1978. No es casualidad que el grupo The Clash (que en 1981 editó el álbum «Sandinista»), hayan hoy colocado parches en aquellas partes de sus ropas donde antes lucían roturas. Elvis Costello, al igual que el anterior grupo, ha fundido la música blanca con el reggae jamaiquino y participa de las luchas obreras de su país. The Stranglers encuentra en la música electrónica de los 80 nuevas armonías y sonidos que superan el estado psicológico desfavorable. En otras palabras, incluso si de modelos extranjeros se trata, lo anterior es un ejemplo de cómo se puede ser opositor al sistema sin llegar a la estridencia, la auto injuria, el espíritu ácrata-nihilista que en cualquier época y lugar son signos de debilidad ideológica ante un poderoso enemigo.

Fuente:
«El Caballo Rojo», suplemento de El Diario de Marka (Lima), oct. 6 de 1985; p. 15.

MARXISMO Y «ROCK SUBTERRÁNEO»: EL DEBATE, 1985-1986 (parte 2, ÓSCAR MALCA)



II

ÓSCAR MALCA [«SIGFRIDO LETAL»]:
 “POLÍTICA Y ROCKANROL: LOS VÁNDALOS LLEGARON YA”


Más trascendente que la grita sensacionalista que ha impulsado la televisión en torno al rock suburbano, es el enfrentamiento que –en otro espacio social– se ha producido entre estos jóvenes beligerantes y algunas concepciones paternalistas y sectarias de la práctica cultural de la izquierda.

En efecto, el levísimo propósito de esta nota es ayudar a tejer algunas hipótesis en torno a la relación de la política con el rock, a partir de los enfrentamientos que ha habido con ciertos sectores de la izquierda.

En la Universidad de San Marcos, por la fuerza, se impidió, el mismo día de su realización, un concierto gratuito organizado por músicos y estudiantes; y, cuando dos semanas más tarde logró por fin realizarse gracias al respaldo de un vasto número de estudiantes decididos a defenderlo, un acto de sabotaje –cortaron el fluido  eléctrico a todo el pabellón donde se llevaba a cabo– evitó que éste se desarrollara normalmente. La oposición activa provino del afiebrado y ultramontano FER [Frente Estudiantil Revolucionario]  («Antifascistas») y fue sorprendentemente apoyada por miembros de la FUSM [Federación Universitaria de San Marcos] vinculados al UNIR [Unión de Izquierda Revolucionaria]. “Música imperialista”, decían, al tiempo que proclamaban a la música folclórica como la única válida para nuestro medio, supongo que en homenaje a un idílico y perdido paraíso pre tecnológico.

Asimismo, en El Agustino, tras un concierto en un local comunal se levantó una gran polvareda. La controversia surgió entre los promotores del evento, una agrupación juvenil formada básicamente por cristianos, y militantes y simpatizantes de la IU [Izquierda Unida], debido al lenguaje agresivo y soez de varias canciones: unos se solidarizaron con los músicos, pero otros, la mayoría, los atacó, pues se sintieron agraviados, mancillados en su condición de anfitriones. Se habló de “pequeño burgueses desesperados” y hasta pedir disculpas por escrito a los vecinos por las “malas palabras” que habían gritado los grupos.

Conviene aclarar que las principales bandas que han protagonizado ambos sucesos pertenecen a la corriente suburbana del rock, también llamada subterránea: Leusemia, Zcuela Crrada, Guerrilla Urbana, Delirios Krónicos, Flema, Excomulgados y S. de M.

Bien, hasta aquí la anécdota. Al margen de los argumentos señalados, que creo poco útil discutir, queda otro que sí merece ser tomado en cuenta. Me refiero al socorrido expediente de la ausencia de filiación marxista en el cómputo de los rockeros, lo cual significaría, supuestamente, debilidad ideológica propia de “pequeño burgueses confusionistas”. O que, en todo caso, se trata de alienados que imitan poses de grupos extranjeros; la prueba sería que estos subversivos irresponsables no ofrecen alternativas programáticas concretas.

Sin ser exactos, ninguno de estos argumentos es del todo falso; ciertamente, lo equívoco más bien lo constituyen las conclusiones y su consecuencia inmediata: una apresurada estigmatización política por parte del sentido común izquierdista. Estrategia ciega y suicida si se tienen en cuanta los orígenes y potencias de la actitud que mueve a los jóvenes iracundos que con guitarras eléctricas y tarolas de hojalata, vienen propagando desde barrios marginales, su desarraigo de una sociedad injusta y deshumanizada.

VIDA COTIDIANA Y CULTURA DE MASA
Comenzando por el principio, bueno será pues hacerlo por la gravitación que tiene la cultura de masa en países como el Perú.

Con nuestra entrada a la modernidad capitalista, hacia la segunda mitad de los sesenta, el envolvente flujo icónico de las industrias culturales de Occidente terminó por afincarse allí donde el discurso de la izquierda no había hecho sino satanizar: la vida cotidiana de la gente de la ciudad. La moda en trajes y vestidos, el cine y la televisión, las historietas y el magazine sensacionalista, la radio y la industria del disco,  colonizaron ese espacio paralelo en que se “desarrollan espontáneamente, el mundo diario del trabajo, la vida familiar, el barrio y la fiesta popular, totalmente divorciados de la organización vecinal (influida por los partidos políticos)”.[1] Un mundo que como bien apunta la Alfaro, posee un tiempo, un lenguaje y una lógica particulares, que expresan necesidades y demandas ajenas a las que contienen los esquemas programáticos de la política.

Así pues, al tiempo que lo masivo es, ciertamente, negación de lo popular por ser la imagen de sí mismas que la burguesía quiere que interioricen las masas, una cultura para y no por ellas; es también mediación, objetivación, exteriorización, de lo popular, en tanto el receptor usa –y no sólo consume– de modo característico, desigual y hasta exclusivo –ni uniforme ni homogéneo– aquello que se le ofrece a través de los mass-media. Un uso que pone en marcha mecanismos de “memoria colectiva que acaban reescribiendo el texto, reinventándolo, utilizándolo para hablar o festejar cosas distintas a aquellas de las que hablaba el texto, o de las mismas pero en sentidos radicalmente diferentes”.[2]

En buena cuenta entonces lo masivo, a la vez que se constituye como un lugar de falsificación y manipulación, también puede ser, y de hecho es, lugar de re-conocimiento e identificación de lo popular. Es el caso del cine mexicano, la telenovela latinoamericana, las radionovelas o la música popular.

LOS USOS POPULARES DE LO MASIVO
Y dentro de esta última, en el Perú, el rock, aun siendo un fenómeno cuya matriz arranca de fuera, ha tenido fuerza suficiente –al igual que en Argentina o Brasil– para arraigar en vastos sectores de la sociedad. Y si bien es cierto que en nuestro medio el rock nacional no ha alcanzado las mismas dimensiones que en los países citados, debido a su escasa inserción en el universo popular, con el rock llamado Subterráneo esto comienza a revertirse, sobre todo si pensamos, como Cirese, que “la ‘popularidad’ de cualquier fenómeno debe ser concebida como uso y no como origen, como hecho y no como esencia, como posición relacional y no como sustancia”.[3]

Es decir, del mismo modo que en el lenguaje la popularidad de las palabras no depende del origen o de la forma, sino del uso y del ambiente, así también en este tipo de rock la popularidad no depende de su origen (foráneo), ni de su forma (técnica ruidosa y supuestamente espúrea), sino de su presencia como hecho cultural, de su potencial convocatoria en relación a otras formas de rock local de exigua capacidad movilizadora, y del uso diferenciado y creador que promueve no sólo un pasivo consumo, sino (otro uso) una respuesta activa de parte de su público.

He ahí lo que cierta izquierda ha sido incapaz de vislumbrar, afectada por el distanciamiento que proverbialmente ha mantenido respecto a la vida del simple hombre de la calle, y en particular respecto a las reivindicaciones, sentimientos, valores y comportamientos de los que estos jóvenes –en su mayoría de clases medias bajas y sectores populares– son portadores. Y que, por otra parte, son difícilmente encasillables y/o formalizables en un discurso ideológico-político tradicional. Lo que las canciones y actitudes de los rockanroleros subterráneos expresan es una búsqueda de espacios alternativos en los que sean posibles, como diría Berman, el encuentro de la propia identidad, la libertad, la dignidad, el gozo y la solidaridad.

Ajenos por principio a los moldes rígidos y uniformizantes que son reacios a incorporar en sus esquemas aquello que los excede por diferente e inédito, estos jóvenes, cierto que agresivos y maleducados, están colisionando ya no sólo con las mentalidades más conservadoras de la sociedad limeña, sino con la de aquellos compañeros que se niegan a atender la dinámica de los hechos sociales y a una realidad siempre móvil y desconcertante como la peruana.

Fuente:
El Zorro de Abajo (Lima), Nº 3: 75-76, nov.-dic. 1985.



[1]  Rosa María ALFARO, Del periódico al parlante (una experiencia en el barrio de Pamplona Alta). En: Materiales para la Comunicación Popular (Lima), Nº 1, 1983.
[2]  Jesús Martín BARBERO, “Cultura popular / cultura de masa”. En: Macho cabrío (Lima), Nº 2-3, 1984. En realidad, toda esta reflexión es deudora de las renovadoras pautas establecidas por sus investigaciones.
[3]  A.M. CIRESE, “Sobre el concepto de cultura popular”. En: Hueso Húmero (Lima), Nº 8, 1981.

jueves, 31 de julio de 2008

JOSÉ EDUARDO MATUTE Y SU REPORTE SOBRE LA MOVIDA SUBTE EN UNA REVISTA YANQUI (1985)

Tenemos aquí el reporte sobre la escena subte peruana enviada en 1985 por Matute, guitarrista de Guerrilla Urbana –la misma que formó parte del histórico grupo de bandas fundadoras del Rock Subterráneo limeño junto a Leusemia, Narcosis, Autopsia y Zcuela Crrada– a la famosa revista Maximum Rock'n'Roll de la ciudad de San Francisco (Estados Unidos).

La nota nos traslada a los primeros dos años de la movida, con sentidos comentarios sobre las bandas existentes y el espíritu que animaba a los subtes, el por qué estos no se consideraban a sí mismos «punks», el famoso concierto «Rock en Río Rímac», la próxima aparición de la hoy clásica maqueta «Volumen 1» –la segunda en ser editada tras el «Primera dosis»– y el generalizado rechazo a la guerra sucia desatada por el Estado peruano contra el terrorista Partido Comunista del Perú «Sendero Luminoso». El texto habla, también, de los tempranos contactos entablados por los miembros de Guerrilla Urbana –convertidos en Ataque Frontal desde 1986– con diversos medios de prensa y disqueras independientes del primer mundo, al punto de convertirse, en pocos años, en la banda peruana más editada en el resto del mundo durante la década del 80.

El texto original y su traducción fueron proporcionados por el Chino Jarkor, editor del blog Memorias en Kbps y coeditor del Madruguemos al Tibu.


PERU

Este es el primer reporte que escribo para Maximum Rock'n'Roll, me gustaría contarles qué es lo que está pasando aquí en Lima. A partir del año pasado un nuevo movimiento se ha iniciado en nuestra ciudad. Este movimiento está conformado de bandas punk (como LEUSEMIA, NARCOSIS, ZCUELA CRRADA, GUERRILLA URBANA, KOLA ROCK, AUTOPSIA y VALIUM), gente que hace fanzines (Alternativa, por Fernando Vial), pintores y amigos.

No somos muchos, quizás cincuenta más o menos pero trabajamos juntos muy de cerca. No somos punks, este no es un movimiento punk. Tenemos una actitud punk y anarquista hacia el sistema pero no somos punks porque nuestra realidad es diferente a la realidad de un punk en otro país. En nuestro grupo hay gente de todas las clases sociales, de diversas realidades pero un sentimiento de rebelión contra cualquier poder sobre nosotros nos une. También nos rebelamos contra las bandas que imitan, contra las que cantan en inglés aquí y en general contra todo lo que no es auténtico y es mediocre. Estamos unidos por un verdadero sentimiento de honestidad, de autenticidad.

Pongo énfasis en el comentario de que no somos punks ya que la gente que va a los conciertos y los medios nos llaman punks. Por ejemplo, una muy conocida revista dijo recientemente: “Los punks versus la policía”, mencionando un concierto donde la policía interrumpió a una banda en medio de una canción ya que estos sintieron que las letras eran “subversivas e insultantes”. La letra dice en parte: “Sucio policía, actúas por conveniencia, defiendes la decadencia, abusas de tu autoridad porque en la otra mano llevas la pistola”. Ese concierto terminó con disparos y tuvimos que escapar.

Nuestra banda GUERRILLA URBANA tocó en ese concierto, como también lo hizo NARCOSIS (quienes fueron interrumpidos). Ellos han editado un cassette autoproducido, el primero en el Perú. Nuestra banda, junto con LEUSEMIA, AUTOPSIA y ZCUELA CRRADA, va a hacer lo mismo. Nuestro movimiento está creciendo rápidamente y estoy seguro que en menos de un año éste será grande. Mi objetivo, como el objetivo de los demás muchachos, es crear y vivir en una comunidad autónoma y anarquista donde las relaciones personales puedan ser auténticas. Esto no es imposible y puede ser alcanzado trabajando duro, permaneciendo lúcidos y con unidad.

El flyer reproducido aquí se llama “Fosa Común”, que significa un hueco profundo en la tierra donde los soldados arrojan a los terroristas muertos y los terroristas hacen lo mismo con los soldados que ellos matan. Esto ocurre porque nuestro país esta en medio de una guerra civil.

Fuente:
Maximum Rock'n'Roll (San Francisco), Nº 27, ago. de 1985 (web de la revista en la actualidad).

jueves, 22 de mayo de 2008

MISIOPUNKS versus PITUPUNKS: SE DECLARA LA GUERRA (1985)

He aquí uno de los primeros textos –sino el primero– publicados por los autodenominados «misiopunks» (subtes de clase media baja y de sectores populares o «aguja», como dirían los chiquillos de hoy) en contra de los «pitupunks» (subtes de barrios acomodados). ¿Dónde empezaba uno y dónde acababa el otro? Estas cuestiones dependían de la subjetividad y representaciones que se hacía cada cual. El hecho concreto, más allá de los argumentos esgrimidos por cada parte, fue que el conflicto entre ambas facciones debilitó a la movida subte hasta acabar, pocos años después, con gran parte de su impulso inicial.

Eran los últimos
meses de 1985, nadie podía saber entonces que se acercaba el fin de las bandas fundadoras del Rock Subterráneo (Narcosis, Autopsia, Leusemia, Guerrilla Urbana y Zcuela Crrada). Los grupos que estaban por hacer estallar el movimiento en dos bandos irreconciliables (S. de M., G-3 y Eutanasia) aun no existían o se encontraban, apenas, ensayando sus primeros temas.

El
autor del texto es Pedro «Tóxico», bajista de S. de M. (Sociedad de Mierda) –banda creadora de "¡Púdrete pituco!", uno de los temas más importantes e influyentes de toda la historia del Rock Subterráneo– y editor del fanzine Kólera Subterránea, en donde se publicó originalmente.


¿PUNK EN LIMA? (por Pedro 'TÓXICO')
La siguiente es una nota aparecida en el primer número del fanzine KÓLERA (en setiembre de 1985). Y fue la que se encargó de mandar el primer escupitajo a los “hijitos de papá” conocidos como los pitupunks.

Analizando lo que es el «punk» en nuestro medio, podemos decir que es una simple y burda pose por parte de tanto pituco suelto y de la mayoría de las bandas, que en sus canciones dicen cosas que, como supuestas víctimas creen sentir. No son sus vidas. Son simples mentiras baratas. A estos seudo punks jamás se los llevan en redadas, “hay policías cuidando sus casas”. Ellos no se tienen que medir en gastos, lo que deseen sólo tienen que pedirlo a papá. Estos no tienen que caminar cuadras y cuadras o viajar en micros repletos y viejos para bajarse y echar a correr; no hacen esto porque tienen sus propios autos. Ellos hacen viajes al extranjero con la única finalidad de ver bandas PUNKS en concierto o comprar discos y hacer conexiones.

No los comprendemos. No saben ni mierda de la gente de abajo, ignoran los barrios limeños. Si los provincianos son excremento para estos y lo peor y más vergonzoso es hablar de la «CHICHA».

Piensan que ser punk es llevar el pelo parado, sacarse las patillas, ponerse una casaca cargada de remaches, un pantalón jean (importado) gastado, un par de zapatillas (también importadas) ensuciadas intencionalmente. ¿Es eso ser punk? Andar espantando gente con la vestimenta, aunque se lleve pus en el cerebro, ¿es ser punk?

Buscar la pose más agresiva y mala, aunque cueste esfuerzo, ¿es eso ser punk? Respondan carajo. ¿Es eso ser punk? Solamente son una asquerosa pose de mierda.

Mucho más importante es lo que se lleva en el cerebro, que lo que se pueda llevar sobre el cuerpo; esto último es solamente una cáscara, lo primero es lo que realmente cuenta.

Sus canciones son para otras voces. Devuelvan el PUNK. El PUNK es de las calles con muladares, de los barrios y sus sucias paredes pintarrajeadas, de las ratas y sus desagües, de los hogares incómodos y pequeños, de los jodidos por la policía. El verdadero PUNK es de los ladrones por necesidad, de las prostitutas inocentes, de los niños abandonados y hambrientos, de los desempleados, del obrero. El PUNK es de los marginados, de los explotados, NO de los explotadores.

Ya lo saben farsantes, devuelvan el PUNK. Callen sus mentiras y enciérrense en sus residencias y púdranse allí. Monstruos engreídos por papá, mátense entre ustedes, arránquense la lengua. Me dan asco. Los vomito: bbbbuuuuaaaaaaaaa.....

(A quien le caiga la patada, que se sobe).

Fuente:
Patada Kriminal (Lima), Nº 1(?), 1987.

sábado, 10 de mayo de 2008

DEBATE EN TORNO A UN CONCIERTO SUBTERRÁNEO EN LA UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS (1985)

En setiembre de 1985 se realizó un intento fallido, por parte del grupo de bandas fundadoras del Rock Subterráneo limeño, de realizar un concierto en San Marcos, resultando aquello en un abierto enfrentamiento con cierto sector de la izquierda universitaria (autoritaria y fosilizada) de aquellos años el cual, con el argumento de ser el rock un producto alienante del sistema capitalista, no tuvo mejor idea que proceder al desmantelamiento del escenario levantado por los subtes del mismo modo que años atrás se había procedido con Santana. Dicha actitud, absurda desde todo punto de vista, era, sin embargo, asunto muy serio por aquellos días pues dichas organizaciones controlaban el campus y manipulaban a su antojo a amplios sectores del estudiantado.
El ejemplar de la revista que utilizamos para preparar la nota fue proporcionado por nuestro colaborador, el historiador, David Rengifo.

SALVAR SAN MARCOS
¡MATAR EL ROCK!
EXPULSARON A GRUPOS MUSICALES
SÁBADO ALUCINANTE DE DESALOJO Y DEBATE SOBRE CULTURA NACIONAL




Más de 20 grupos de rock nacional fueron desalojados del bosquecito de Letras de la Ciudad Universitaria de San Marcos, el pasado sábado 21 de septiembre, acusados de ser “una agresión imperialista”.

Alrededor de 40 estudiantes, encabezados por partidarios del Frente Estudiantil Revolucionario San Marcos (FER-Antifascista) y el partido Patria Roja, luego de movilizarse por el pabellón de Letras, procedieron, en forma enérgica y sin tener en cuenta la oposición de un grueso sector de estudiantes, a desarmar el estrado donde se iba a realizar el concierto.

Posteriormente, estos mismos estudiantes, representados por el declamador Julio Carmona, expresaron que eran “la expresión de los sanmarquinos (y que) de ninguna manera” se había usado la violencia contra los organizadores del evento.

EXIGEN DEBATE

Ante el desconocimiento que existía de los grupos que iban a tocar y de los temas que interpretarían, un sector de estudiantes, en medio del tumulto de los que violentamente desarmaban el estrado, exigieron, a gritos, un debate para saber por qué se expulsaba a los músicos, muchos de ellos sanmarquinos.

Casi obligados por el clamor de los estudiantes, los organizadores del desalojo accedieron al debate, que se realizó en el aula 2A del pabellón de Letras.

Julio Carmona, declamador y ex estudiante sanmarquino, fue designado por el grupo que dirigía el desalojo para defender la postura “revolucionaria y andina” de los estudiantes.

Por su parte, los organizadores del concierto enviaron un representante, el cual, documentos en mano, demostró el carácter antiimperialista y antifascista que tenía el concierto.

El debate, que se desarrolló en un ambiente hostil por ambas partes, dejó en claro la postura extrema de algunos sectores que “dicen defender la cultura andina, pero organizan fiestas donde se baila de todo”.

El finalizar el debate, a las 7 y 30 de la noche, los grupos musicales se retiraron a realizar su concierto en la Unidad Vecinal, de donde fueron desalojados por la policía.

Según el comentario mordaz de un asistente al debate, los defensores de la cultura “revolucionaria y andina” se retiraron, probablemente, a festejar el sábado, “bailando buena música moderna (esa sí, pro imperialista) y rica salsa caribeña”.

IMPERIALISTAS

“San Marcos nunca ha estado al margen de la cultura de nuestro pueblo, al contrario, está en defensa de ella, por eso, estamos en contra de esa música.

Realmente es indemostrable que una manifestación cultural no tenga una ligazón con la política y la lucha de clases, por eso estamos rechazando, no a la música misma, estamos criticando la actitud ¡AGRESIVA! de estos jóvenes.

Mientras nuestro pueblo se desangra, mientras nuestro pueblo de Ayacucho está siendo masacrado por esbirros de la reacción, también sirvientes del imperialismo: ¿cuatro muchachos melenudos van a venir a hacernos creer que vivimos en un paraíso?

En el momento actual y en cualquier momento, algo que venga del imperialismo, no es del pueblo norteamericano que nos viene, nos viene de ese nefasto engendro del capitalismo universal y tenemos que rechazarlo desde nuestro más profundo sentimiento, es decir, del sentimiento de nuestro pueblo. No porque nos vengan con el cuento de que le están poniendo otra letra, vamos a pensar que es una música distinta, y si esa letra es revolucionaria: ¿por qué utilizan esa música? Los compañeros dicen que el huayno y el vals son reaccionarios en algún momento, exacto, pero no su esencia y que las hagan vals o en huayno”.

(Discurso de Julio Carmona, representante de los estudiantes que desalojaron a los músicos).

CONTESTATARIOS

“Nosotros no postulamos el rock: ¡NOSOTROS REPUDIAMOS EL ROCK! También la droga y la alienación, sea de derecha e izquierda. Porque muchos de ustedes muestran alienación, cuando creen que es andina la solución de un país pluricultural.

De los que venían, nadie iba a cantar en inglés ni a hacer huachaferías. Nosotros veníamos a expresar la cultura de gente que esta marginada. Ustedes pueden especular lo que quieran, pueden hacer mil y una interpretaciones de lo que se le quería mostrar, pero no nos han querido escuchar y no nos pueden criticar.

La gente que venía traía un planteamiento de ruptura con el imperialismo, pero ustedes se han dejado llevar por la forma y no por el contenido. Vieron una esvástica, la vieron pero no ¡TACHADA! que era lo que estábamos mostrando… vieron el SIDA… ¡¡USTEDES SABEN MUY BIEN QUE ESE ES UN INVENTO NORTEAMERICANO!! por eso la “S” estaba hecha con el signo de dólar, estamos criticando eso, pero ustedes lo tomaron como nuestra bandera.

Nosotros traíamos una propuesta que era ¡UNA DENUNCIA POR LA VIDA! Para nadie en Lima es novedad que se asesinan personas tanto con criterio neo nazi, como en pos de la izquierda.

¡MUERA EL ROCK! ¡VIVA EL ESPÍRITU CONTESTATARIO DEL ROCK!”

(Discurso del representante de los organizadores del concierto)

DENUNCIA POR LA VIDA (de los grupos de música)

Ustedes interprétenlo como les de la gana: Vida, violencia, marginal, miseria, revolución, subterráneo, arte, denuncia, equilibrio, comunicación, urbano, alternativa, juventud, espontáneo, dadá, sociedad, consumo, dominio, libertad, conformismo, agresión, esperanza, anarquía, represión, bestiario, mayoría, clases, orden, rural, destrucción, verdad, generación, desaparecido, cultura, decadencia popular, manifiesto contestatario, fuerza, leyes, utopía, ocio, Dios, mierda, dialéctica, vida.

Fuente:
Chasqui (Ciudad Universitaria de San Marcos, Lima), Nº 1: 8-9, oct. de 1985; revista mensual editada por el Grupo «Javier Heraud».