lunes, 15 de marzo de 2010

COMENTARIOS A LA 1ra ANTOLOGÍA DEL ROCK SUBTE (1): “Desde abajo de la tierra” (por RAFO VALDIZÁN)


Lo que tenemos entre manos es un documento histórico. Un manifiesto “underground”. El retrato de una Lima no oficial, de circuitos alternos, en los que transitaban tipos inconformes, oscuros y hastiados de la complacencia que se respiraba sobre la “superficie” (aunque esto es un decir, pues el rock peruano ha sido en general ninguneado por medios como la radio; incluso bandas accesibles tenían que buscarse un camino forzosamente independiente para sobrevivir). Esta antología, de todas maneras, apunta, de hecho, a una estética subterránea per se. Bandas punk, de garaje, pospunk, hardcore, electrónicas. Todo un mundo de asfalto. Llama la atención, en muchos casos, la precariedad del sonido e incluso la urgencia por expeler, a gritos y guitarrazos sucios, toda proclama de rebeldía, utópica anarquía y descarga emocional. En ese sentido, se hacen imprescindibles pistas como “Represión” de Narcosis, “Esta es la democracia” de Autopsia, “Vivo en una ciudad muerta” de Guerrilla Urbana y “Rata sucia” de Leusemia. Y ni qué decir de los inmensos G-3 con “Traicionado”.

Entre los oscuros, no solo se da la bienvenida a bandas consagradas como Voz Propia (“Espejo quebrado”) o Cardenales (“Esperanza de tu ser”), sino también actos como los entrañables Lima 13 (“Belfegor”) y Feudales (“Angustia”). «La historia del Rock Subterráneo, 1985-1992» incluye 29 pistas y termina siendo no solo un tributo a las bandas presentes en la lista, sino también a las que no están en ella y, por extensión, a toda la fauna rockera que debió romperse el alma para sonar, aunque luego fuera tragada por un país en crisis. ¡Va para todas ellas!

Fuente:
El Comercio (Lima), mar. 7 de 2010, pág. C-17.