lunes, 30 de junio de 2008

UN REBELDE CON CAUSA: entrevista inédita a CÉSAR N (1992)

César Aleman Cronauer, más conocido en la escena local como «César N», es uno de los pocos subtes de los primeros tiempos de la movida que se mantiene aun en persistente e infatigable actividad. Tachado con desdén de «anarcoindividualista stirneriano» por ciertos representantes de nuestra vanguardia anarcocomunista de otros tiempos, el hombre no modificó jamás su actitud rebelde de toda la vida y hoy, temas como “Rock en Lima la podrida” y “El siglo pasado” o “Grito rebelde” y “La paja”, de Éxodo y Combustible respectivamente –sus primeras bandas–, son verdaderos clásicos y referentes inevitables para todo aquel que pretenda internarse en los vericuetos de nuestra historia musical reciente (ver entrevista en el «Jammin»).

La entrevista fue realizada el 2 de mayo de 1992 en el barrio de César, frente a la Ciudad Universitaria de San Marcos, por nuestros colaboradores Miguel Ángel del Castillo M. y Marco Torres, para el primer número de un fanzine que nunca llegó a publicarse. La fotografía fue proporcionada por el propio César para dicha edición.


-¿A qué conclusiones sobre la escena has llegado tras siete años de actividad en Éxodo y Combustible?
Todavía no puedo concluir nada, se ésta pasando por un período de transición o intermedio. Considero que en cinco años de movida ha habido una serie de huevadas y errores, la movida ha pasado crisis, inclusive una decadencia por un problema básico: se ha llegado más a cantidad y menos a calidad. Yo no soy elitista, definitivamente, estoy de acuerdo con que la propuesta llegue a todos los sectores y si es a más gente mejor, pero se ha cogido como primer punto hacer bulto, pues, gente-gente-gente-gente, y gente que ni siquiera sabía donde estaba parada, chibolos que de un día al otro una camisa rosada por un polo negro, y por eso ya creen que saben mucho, que están metidos en una movida y eso no es, pues. La cuestión es coger la cantidad de gente que tú puedas llegar a transmitirle una propuesta de una manera coherente, gente que pueda recibirte y a la que tú puedas llegar. Por ejemplo: un grupo tiene acceso, como comunicadores sociales, a una determinada gente, puedes tener acceso a invitar a tus conciertos a un promedio de quince puntas, pero ¿qué pasa?, que con esas quince puntas tu no puedes hablar todos los días, no puedes debatir todo el tiempo, no les puedes dar a elegir entre las diferentes opciones que hay, si lo haces “vengan, es esto y lo demás es una cagada”. Mejor trabajas con cuatro o cinco que en realidad van a tomar las cosas de manera verdadera, con sensibilidad, no lo van a tomar a la qué chucha, porque si se tratara de eso, nosotros repartimos volantes en la [discoteca] «Reflejos», sacamos cincuenta huevones y bacán, “Combustible, su gente, un manchón”, pero, y ¿de qué sirve? Es mejor trabajar con poca gente pero que en realidad sienta la ruptura, sienta el mismo disgusto que nosotros sentimos por ciertas cosas, porque desde ya la esencia de la época en que esto funcionó, porque para mí funcionó, aunque de una manera un poco breve, era no porque todo el mundo pensara igual sino porque “oe, ¿a ti te llega al pincho esa huevada?”, “sí, a mi también me llega al pincho”. Era un grupo de gente que se juntaba porque le llegaba altamente al pincho esa huevada, no era gente que se juntara porque existiera una regla en común, “no, no debemos hacer esto”. Eso no es y, al tomarlo así, eso es lo que ha llevado en gran parte a la decadencia, tomar la cosa más como regla que como sentimiento y el jalar a más gente de la que se puede llegar.

-¿Cuál es el objetivo de Combustible como banda?
Nuestro objetivo es tratar de llegar a la mayor cantidad de gente que se pueda, en primera instancia, y hacer que esa gente de alguna u otra manera se sienta identificada con lo que hacemos, que no valore en su círculo, en su ambiente, en su medio social, huevadas decadentes y caducas. Si bien ese rollo ya está dado desde hace tiempo, pero hay que reafirmarlo. Nosotros, a diferencia de cualquier grupo comercial, no queremos que quien nos escucha valore a la gente superficialmente, por lo que sabe, porque el pata tira como mierda, por la marca de zapatillas, esas son huevadas. Queremos que la gente que nos escuche valore a las personas por los sentimientos y por sus ideas.

-¿Te interesa motivar a la gente que los oye a asumir seriamente algún tipo de compromiso social?
Nos interesa que lo que asuman lo asuman con seriedad. Ahora, ellos verán si asumen un compromiso social o asumen un modo de vida o asumen simplemente su gusto musical. O sea, yo no me puedo imponer, por más que crea que un determinado camino es el correcto, sino estaría cayendo en el mismo error que cae el autoritarismo o el paternalismo, “cuñao, es por tu bien, pa! pa!” (golpe), “por tu bien“. La gente elige, tú le das. Hay dos tipos de música comercial acá: comercial no me refiero tanto a que pueda prender o llegar a masas sino a la superficialidad, a la vanidad, los artistas de hoy en día tienen que perseguir a la gente y darles lo que ellos quieren. Si quieren política, si quieren revolución darles revolución, si quieren sexo darles sexo, corretear al público, estar ahí con lo que la gente te pide. Y el arte no es eso, desde la época de los trovadores es una cosa completamente diferente: era un compadre equis que en una plaza pública, en un teatrín, comenzaba a expresarse, a cantar lo que sentía, lo que odiaba, lo que ocurría a su alrededor, sus penas, sus tristezas, sus alegrías, etc., todo lo transmitía de una manera pura, sin importar lo que opine el medio social. La cuestión, ¿qué era?, que había un grupo de gente que pasaba por ahí y se sentía identificada con lo que él hacía, porque era parte de su propia vida, entonces se le arrejuntaban, iban con él, danzaban con él, porque se sentían identificados. De hecho que nosotros sí pensamos llegar, y el que toquemos en todos lados y que lleguemos a más gente no quiere decir que dejemos de hacer dos cosas: poner el dedo donde salta la pus, eso nunca lo vamos a dejar de hacer, y también tratar que la gente se sensibilice un poco más.

-¿Te parece que valió la pena mantener ambas bandas en vista de la decadencia del ambiente subterráneo?
Puta madre, por supuesto pe’, compadre. Ta’mare, ¿por qué, no? Es una pregunta bien romántica, si valió la pena, hasta ahora me lo pregunto. No se puede juzgar a toda la gente por un grupo, caería en actitudes de mucha gente antigua, muchos de ellos dicen: “puta, la gente está hasta el culo, no hay gente, no hay que hacer nada”. Entonces, el hecho de complacer a un público, su actitud ya «comercial», los lleva a parar. O sea, si hay gente, si hay ambiente, tocan, arman; si la gente no responde, no buscan esa respuesta, prefieren detenerse, no tocar. Nosotros seguimos, porque sabemos que esa respuesta está ahí, porque es una minoría, porque siempre ha sido una minoría, de acuerdo a los medios de comunicación que te meten vanidad, superficialidad hasta por el culo, la música que se está difundiendo ahorita por los medios, el tipo de cultura completamente frívola que difunden hace que nosotros seamos cada vez más una minoría. No vamos a pedir que todos sean coherentazos, no le vas a exigir a un chiquillo de quince años que sea un radicalón, que escuche punk rock, ni cagando, si a su alrededor tiene solamente basura. Ahora, ¿por qué lo hacemos? Porque de alguna manera yo recuerdo mis épocas, yo también he tenido 14, 15, 16 y en un momento ya me sentí harto de todo lo que me ofrecía la cultura oficial y se puede decir que en el rock subterráneo encontré una alternativa. En cierta forma, yo consideraba como una especie de locura mi manera de pensar, mi actitud, mi filosofía, y encontré un montón de gente que pensaba como yo o hasta peor, más locos todavía, y me sentí identificado con eso. Y esa huevada me ayudó mucho a mí, a desarrollar mi arte y a que llegue con mayor fluidez y conocer un culo de gente que en realidad valía la pena, y me dio la oportunidad de decirle a un montón de patas, a un montón de chiquillos, que no todo estaba perdido, que el cambio está en ellos mismos, que no se trata de cerrarse y decir: “no, pues, cuñao, qué voy a hacer si tengo que hacerlo porque todo el mundo lo hace, en mi casa qué van a decir, mi viejo, mi familia”. Todavía se puede romper con esa vaina, si bien es una ruptura pequeña, pero si somos pequeño burgueses no vamos a... Se puede aspirar más allá, pero no vamos a asumir como práctica una cuestión que está bastante lejos de nuestra realidad. Primero, si quieren hacerlo, deben empezar por largarse de su jato, ese es el primer punto, y largarse para no volver, por eso es que yo no me quito, por las circunstancias económicas. Ahora, ¿por qué sigo haciendo música? Para ellos, para esa gente joven que va a tomar la posta, yo tengo esperanzas, siempre hay chiquillos que quieren seguir, no creo que toda la gente esté podrida, mucha gente que tiene 15 o 16 años que yo sé que cuando nosotros nos dediquemos a alquilar equipos, a grabar o estemos en nuestras casas yendo de vez en cuando a conciertos, cuando tengamos treinta y tantos años, sabemos que esa gente va a seguir y por esa gente seguimos tocando.

-Tu dijiste que reflexionaste, que estabas harto y, recién después, te diste cuenta que había que buscar el cambio...
¿Reflexioné? No fue tanto eso, sino un enfrentamiento violento con una serie de cosas, puta, el típico choque contra la pared de adolescente: familia, colegio..., no puedo decir Estado porque yo era un adolescente y el Estado estaba bastante lejos de mí. El problema era social, familiar o inclusive económico, aquí la ruptura venía: enfrentamiento, medio social en el colegio, profesores, medio social en la casa, medio social en el barrio... Por más que uno trataba de quererse meter, porque yo he ido a tonos, te hablo de 14 ó 15 años..., por ejemplo, el baile es una cosa bacán, pero la gente no iba precisamente para tonear con tal canción, para sentir: la gente iba para moverse con cualquier huevada, la vaina era calibrar quien era el que tenía más plata, quien era el que se vestía mejor... No estoy hablando como resentido, sino como persona humana con sensibilidad y yo creo que los tonos que se daban carecían completamente de sensibilidad. A pesar de los treinta años de rock’n’roll el aburguesamiento continuaba, no me refiero tanto al resentimiento, la filosofía estúpida de “los que tienen plata son hasta el culo y todos los que son misios son de la puta madre”. En todo sitio, y a lo largo de toda la música y la gente que he conocido, he comprobado eso: en todas las clases hay gente de la puta madre y gente de mierda. De hecho que la clase alta está predispuesta a ser más mierda, pero eso no quiere decir que se puede generalizar.

-¿Piensas que fue un desengaño o algo así? O fue un estar de acuerdo y después...
Jamás. No podía estar de acuerdo o no estarlo porque yo recién empezaba, ¿entiendes?, yo no sabía como era. Tú dices: si yo hasta los 18 hubiera estado en ese vacilón y me di cuenta que no tenía nada de bueno... No fue así, yo recién estaba empezando. Raúl [Loza] y otra gente del barrio me han visto, yo habré ido dos o tres veces y eran las primeras veces que iba en toda mi vida, y nada pe’, rebotaba porque no hallaba esa huevada. Prefería estar en la calle tirando trago, escuchando música, ese era mi vacilón, carajo, zamparte un cassette y hacer lo que tú quieras.

-¿No piensas que hubo un grupo mayoritario que entró por resentimiento? Porque los hubo...
¿A la movida? Claro, pienso que han sido parte del espectro. El sector que puede considerarse coherente era: gente extremadamente chonguera o extremadamente marginal, patas recontra sumisos, calladitos. Por los dos extremos: el pata que hace un chongazo en el salón de clase, que para en la dirección y que no lo aguanta nadie, y el otro tipo de pata era el que estaba en el último rincón del salón, el lorna, el olvidado, el hasta el culo. Ese era el sector típico de la mancha subte, todos éramos así, o el uno o el otro, o una combinación de las dos cosas o huevadas por ahí. Y había gente, también, que tenía resentimientos o rencor hacia ciertas actitudes. Si bien es cierto que yo no siempre tuve esos problemas, también he tenido cuestiones que pueden haber ocasionado en mi algo de resentimiento, pero no mucho.

-Inicialmente puede haber habido un resentimiento y después puedes haberle dado coherencia a las cosas...
No, todo se dio de una manera casi pareja. Yo siempre he sido reflexivo, pensar y al mismo tiempo soñar, echar mis pensamientos a los cielos. Yo siempre alucinaba la idea de un chongo juvenil como una cosa astral, recontra bacán. Desde que yo salía de mi jato ya estaba reflexionando: “¿qué saldrá hoy día?”, “¿qué gente habrá?”, “¿habrá vacilón?”, “ojalá que pongan esta huevada”, “¿qué tales hembras habrá?”, pero desde el momento que entraba existía el “puta madre, ¿qué es esto?”. Un ejemplo: tu nunca has comido fresas, siempre te hablan de las fresas como una cuestión de adolescentes, tu eres niño y de pronto comienzas a comer fresas y piensas ”pero si esto lo come todo el mundo”, pero no lo tragas, ni cagando. Eso no quiere decir que yo considere a esa gente hasta el culo, es su vida, normal, pues, ¿qué voy a hacer? Lo máximo que puedo hacer es darles la propuesta, porque hay gente como yo ahí, definitivamente.

-¿Qué futuro le vez a la movida subte? ¿Crees que tenga alguno?
Sí lo tiene, depende de la gente.

-¿Algún futuro que valga la pena?
Como movida rock sí, como alternativa cultural por supuesto que tiene un futuro que valga la pena. Porque es una de las canteras de vanguardia juvenil que hay acá, digan lo que digan. Por desgracia, hay que hacer una limpieza interna a forro. Tiene futuro siempre y cuando incida más a estas tres cosas: en la chamba, gente más chambeadora en todo sentido, grupos que quieran trabajar para desarrollar una cultura rock, no que estén esperando que los llamen pa’ tocar y punto; que haya una moral artística, ganas de querer realizar algo; que haya un espíritu de colaboración de la gente, si los grupos hacen lo posible por hacer una entrada módica, la gente tiene que apoyar no solamente yendo sino también pagando la entrada o, si no tienen, trabajar con los grupos desde antes, pegar afiches, repartir volantes, estar en una coyuntura de trabajo, porque se supone que todo esto es para nosotros mismos y para los que pueden venir detrás de nosotros.

-Pero tú sabes que eso no se da así, que la gente nunca se integra de ese modo, que hay gente que se cierra y no se abre...
Por nuestro lado, nosotros tratamos de abrirnos lo más que se pueda. Hay gente que si se tratara de ver a [Los] Prisioneros ahí si sacan de donde sea, pero si se trata de ver a la gente que, en realidad, se saca la mierda por fortalecer una cultura alternativa acá, todo el mundo quiere entrar gratis. La pobredumbre nacional invade al mismo ambiente del Rock Subterráneo. Mientras haya esas cosas va a ser bien difícil chambear por una cuestión de futuro. Pero hay gente, sino nosotros no seguiríamos adelante, la hay.

-¿Cuál crees que sea la trascendencia del movimiento subterráneo? Porque mientras ustedes tocan y cantan la gente se sigue muriendo de hambre y la realidad está hasta el culo…
Esa cuestión está bien lejos de nosotros, el hecho que la gente coma o no coma, cambiar la estructura económica del país de la noche a la mañana, eso es bien jodido. Si quieres que todo el mundo coma, a la prepo tienes que hacer lo que hacen los «mirtacos» [militantes del MRTA]: asaltar un camión con arroz y repartirlos, si es que te interesa tanto el hambre de la gente o si es que me interesara a mí. Desde ya que es así, pero si quieres ser puntual tienen que ser dos cosas: o darle la vuelta al plato y transformar la estructura económica de tal manera que todos coman y nadie se muera de hambre, que es una alternativa bien lejana, o ir a esos sitios y repartir comida. Ahora, ¿qué hace el Rock Subterráneo para eso? ¿qué trascendencia tiene? Toda la cultura de ahorita lo único que hace es insensibilizar a la gente y, al hacerlo, provoca una indiferencia total hacia la gente que, tu dices, se muere de hambre. Lo que hace el Rock Subterráneo desde su perspectiva, y en su pequeño círculo, es sensibilizar a la gente, a que no haya una indiferencia suprema ante la gente que está en una situación desastrosa, sino que haya una solidaridad que se traduzca en una actitud crítica hacia los sectores que tienen en sus manos la responsabilidad de cambiar esto. Hacer que en cada letra, en cada canción, en cada onda, tengan una actitud denunciante. ¿Cuál es la trascendencia,”si ésta gente se muere de hambre”, conchasumadre? De hecho, tu no puedes hacer mucho para cambiarlo, somos jóvenes pequeño burgueses, ni siquiera tenemos, carajo, para comprarnos un buen amplificador, tenemos que hacer sacrificios, yo tengo ocho años y estamos en la misma situación. Al haber sensibilidad: “conchasumadre, ¿estos huevones están por culpa de quién?”, ahí vamos, hacia eso tienen que ir las letras y todo. De hecho puedes hablar letras intimistas que pueden causar cualquier cosa en ti, pero la mayoría de cosas que pueden afectarte parten de una estructura socioeconómica podrida.

-¿Crees que esto deba quedarse en el círculo de gente que ha estado siempre en la movida o, por el contrario, debe abrirse y ampliarse a otros sectores? Al decir “otros sectores” no me refiero a seguir ampliando con gente de clase media sino a...
Por supuesto, a sectores altos y bajos, a bajar, a subir, por el costado, por todo lado.

-¿No crees que la música, el sentido y el ambiente subterráneo es un impedimento para llegar a otros sectores realmente populares?
Depende como lo asumas y cual sea tu línea. Es conveniente llegar a clases bajas y clases altas. Ahorita a clases bajas es bien difícil: por falta de equipos y porque todos las zonas marginales, Huaycán, están dirigidas por grupos alzados en armas y tu primero tienes que hablar con ellos antes de poder tocar ahí. Y es algo que he estado pensando, porque a mí me interesa un montón tocar en esos sitios, pero no “centralizarme”, que te digo, mañana tocar en Huaycán y al día siguiente por La Molina.

-Pero esa gente, ¿cómo podría identificarse con ustedes? Si es una música y una cultura diferente, y está el resentimiento de clase...
Hay un obstáculo, un pequeño muro que hay que tumbar: el hecho del sinónimo rockero = pituco, es la idea de la gente de clase baja, no toda, sino los sectores más tirados para la provincia de la zona central. Porque la gente de Comas, Independencia, que viene de provincia pero que ya tiene mucho tiempo en Lima, te acepta. Pero el público que está considerado dentro de la cultura chicha, la clase bien marginal, bien baja, así nomás no te acepta porque tiene la idea que el rock es la música que identifica a los pitucos. Ese muro no es grande, se puede tumbar: si uno va a tocar a provincia, a Huancayo, a Ayacucho, la gente te recibe de una manera brutal, la gente joven se identifica, a ellos les gusta la cultura, son apasionados del dibujo y la música, les gusta darte lo suyo y recibir lo que el foráneo trae. El problema viene cuando ellos vienen acá y esa gente que supuestamente escucha rock nos trata como una mierda, nos tienen repulsión. Tu dices “¿cómo llegar a esa gente?”, eso depende del tipo de música y la actitud, por ejemplo, el hardcore: por intermedio de la moda, los estilos, la alineación y muchas cuestiones gráficas puede llegar, pero el hardcore que me gusta a mí, el brutal y realmente radical, el duro, es casi imposible que llegue, acá las condiciones son completamente adversas. Acá primero tendrían que entrar grupos con cierta fuerza, relativamente musicales –no estoy hablando de mi grupo a pesar que posee esas características–, que la letra llegue con fluidez, que la música tenga convicción y cierta velocidad, que esté bien hecha, que tenga llegada, que no aterre. Porque a pesar de ser clase baja tienen un sentido, una óptica cultural. Primero que nada, para que el hardcore y esas cosas lleguen a ser aceptadas, tiene que ser un grupo punk rock o de rock’n’roll o de blues o inclusive heavy metal, pero rítmico y que entre a fondo, no tocando en el [coliseo] «Amauta» sino en cada barrio, en cada zona, un trabajo de base, un trabajo de hormiga... Pero, a lo que ya te he explicado: la falta de un equipo, aunque sea mínimo pero bueno, un par de amplificadores, micrófonos, una batería y dos cajas de voces y, por otro lado, la radio que, si bien es cierto deforma todo lo que quieras, pero llegas. Y la falta de una organización férrea dentro de la movida del Rock Subterráneo.

-¿Y el interés? Es una buena idea pero, en realidad, la gente no tiene el interés de hacer eso, quieren seguir en lo mismo. A la mayoría no le interesa…
Depende de la gente. Yo estoy trabajando con otra gente... Hay tres puntos: organización férrea, que me parece ya lo estamos llevando a cabo con otros grupos; tener un equipo, chambear, recursearse; y tratar de meterse en radio, que también es billete, pero manteniendo tu honestidad y decencia. Esa es la única manera de llegar a esas clases. Una vez que un grupo, como Leusemia o Narcosis, haya llegado a calar profundo, como el rock en México, donde cualquier joven hijo de obrero, proletario, escucha rock pero no el rock de la radio, ni pop, Muñecos de Papel, huevadas, sino grupos realmente de allá, fuertes y de vanguardia que, si bien es cierto, no tienen ni la mitad de intelectualización que tienen acá –que es lo que nos divide como la puta madre–, sí tienen una energía y objetividad en su crítica que es realmente admirable; y cada agrupación de gente, lo mínimo, tienen como cien personas a pesar que les digan alienados, ahí son un culo y están bastante cerca de lo que es el rock’n’roll, que se supone te acerca a lo marginal, a la vida sencilla.

-¿Cuál es tu posición frente a algunos grupos y personas que se empeñan en impulsar otro tipo de organización, es decir, adoptando una posición auténticamente subversiva y revolucionaria dentro de la movida? Tu sabes a que gente me refiero…
Lo pueden hacer, pero la cuestión es “hacer y dejar de hacer” acá. No estoy en contra de eso, si quieren asumirlo, bacán. Particularmente, yo no lo haría dentro de la movida, sino lo haría fuera. Si alguna gente de la movida creo que puede participar o le puede interesar, bacán, pero dentro me parece que no es porque la movida es propiamente una movida cultural, musical, –con cierto carácter político, que es innegable–, pero convertir la vaina subterránea en un partido, en un movimiento subversivo alzado en armas, es una cuestión completamente fuera de contexto, recontra incoherente. “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Yo no creo que las ideas de los grupos de estudio se deban dar como una “instrucción”, y así se está dando: la cuestión es “educación”. Tantos casos de libros, Juan Salvador Gaviota, tanta gente hay, la cuestión se da de una manera más informal, más espontánea, de persona a persona. Yo generalmente tengo dos patas con los que chupo y paro, hueveo, jodo y transmito, me reúno con otra gente y les transmito la huevadas, si se sienten identificados ya verán lo que hacen. Bajan a conciertos, les doy algún libro si necesitan, pero hacer una cosa completamente institucional... Está bien, pero hay dos cosas que no me gustan: tomarlo de una manera dogmática y reglamentaria, quizá para librarse de eso se quiera caer en impostadas actitudes de informalidad, que no son porque los fundamentos y las bases en que se ha iniciado todo este trabajo no creo que sea así; y lo otro son los perjuicios que esto trae a la movida. La gente que hay se vuelve más intelectual, más sabida, nadie le mueve el piso, eso es bacán, pero la manera en que se da, no. De repente hay gente ahí que le nace hacer una huevada completamente ajena al Rock Subterráneo, pero porque el reglamento dice que esto no debe ser así no lo hace, no sé, gente que se auto titula de anarquista con una botella rota en la mano, que va a un concierto a romper una silla –quizá esto esté fuera de época, porque ahorita no creo que nadie haga eso–. Si yo hiciera algo así, lo haría fuera, y jalaría a la gente subte fuera del ambiente subte. La gente de la movida entra por la expectativa de recibir algo, la gente lo que necesita es sensibilidad, mostrar un sentimiento más que una idea, ese es el problema, un sentimiento de solidaridad. Como quien dice “estamos juntos para no pudrirnos no solos en esta [...?] enferma”, esa era la onda, eran como unos pollos que se arrejuntaban, en cambio ahora la propuesta es diferente, “estamos unidos porque...”. Ya, pues, el rollo está de más, porque “las ideas” y la puta madre y no es, pues: primero entran los sentimientos y después las ideas, somos seres humanos, no robots. Ahora, gente que ni siquiera siente bien piensa huevadas que no siente y eso, en principio, está hasta el culo.

-O sea, ¿tu crees que esta cuestión debe quedarse en un nivel alternativo donde el compromiso viene individualmente? ¿No crees que esto pueda llegar a algo más?
Eso yo no sé, no te puedo decir el futuro ni soy dueño de la verdad ni la razón. Me parece que no puede llegar de una manera íntegra porque se trabajan más las ideas que lo que la gente pueda sentir. Además, se aparta mucho del trabajo práctico dentro de la movida, eso causa dogmatismo por dogmatismo, intelectualización por intelectualización, así como quién escupe por escupir sin tener ganas. Se aleja bastante de la organización y del desarrollo de una cultura férrea, paralela, no hay ningún desarrollo de actividades culturales sólidas, ni se trata de llegar a más gente, ni siquiera tienen una sala de ensayos más o menos parada que apoye a los grupos. No pueden ayudar a gente que ni siquiera sabe drogarse –cuando digo drogarse hablo de gente que sabe, gente como Kilowatt, como el mismo Piero, se meten sus huevadas y, sin embargo, ahí los vez, están parados, gente que sabe hacerla–, no pueden ni ayudar a gente que no sabe fumar, que tienen que vender un cuadro de su jato, robarle plata a su vieja para comprar esa huevada y que sólo utilizan la movida para escudar eso... Yo no soy CEDRO, cada quien es libre de hacer lo que haga, pero que usen y no terminen siendo usados, yo soy libre, yo puedo usar cualquiera de las cosas que tengo en disponibilidad, inclusive las drogas. La cuestión es que se pierde completamente el yo, se despersonalizan en absoluto y ni siquiera se sabe si eso es lo que quieren o no. Por otro lado tienen problemas en su casa, quieren armar un grupo y no saben como, a otros les gusta la ideología y quieren echar a andar realmente un taller de ideología, o trabajar con chibolos, ir a barrios marginales porque esa es su onda, han nacido para eso, para educar gente, para ser comunicadores sociales. Hay patas que les gusta, son intelectuales, son profesores, quieren hacer poesía, literatura, y no hay una organización que brinde realmente las tres cosas. Todo se acaba en libros y divagaciones. Ponte que ahorita nos ponemos a conversar sobre la coyuntura, bla-bla-bla-bla, acaba la lora, nos vamos a chupar y ahí acabó todo, todos los días pasándosela sin generara nada. Si yo genero un concierto, una maqueta, me dicen “no, lo único que te interesa es tocar”. Ese es uno. Si algún compadre, hay un grupo que está tocando y se acerca a hacerle coro, se identifica, le dicen que es un sobón, que está hasta el culo. Si alguien agarra y le dice a un grupo que está sonando mal, porque sabe más, le dicen que es un cagado, que tiene envidia. Si alguien no dice nada le pueden decir que es soplón, le pueden inventar un culo de cosas, o sea que el pata que entra a la movida tiene que estár obligadamente callado, se le computa mejor callado porque si habla lo cagan. ¿Qué es eso? ¿Dónde está la libertad?

-¿Cómo podría definirse tu posición política?
Yo no soy quien para definirlo, yo soy sólo un artista y hago música, hago rock. Trato de expresar lo que siento: si es de odio, odio, si es de rebeldía, de rebeldía. Tratar, con cada canción, de transformar el pensamiento de la gente, que se vuelva más sensible. Denunciar ciertas cosas que me parece están hasta el culo y vacilarme con lo que estoy haciendo. Definitivamente estoy cerca al anarquismo, pero eso tendría que decírmelo a mí un sociólogo, que él me haga un examen y me califique. Es cierto, me atrae, debe ser anarquía porque en otro hueco no voy a caer. Revaloro cosas de por ahí, he pasado épocas en que me he sentido atraído por el marxismo. Lo único que rescato del fascismo, porque lo demás me parece una cagada, es la organización, que es lo que falta acá. La libertad es la madre del orden, pero no en un sentido de “¡orden! ¡orden! ¡cállense!”. Esa huevada me llega a la punta del huevo, sino un orden natural donde la gente se acomode según el sentimiento que tenga hacia las cosas. Yo no me defino nada, soy un rockanrrolero callejero y subterráneo y expreso lo que siento, no más. Estoy en contra de cualquier cosa que vaya en contra de la libertad venga de donde venga, igual me llegan al pincho las dictaduras vengan de arriba o de abajo y, supongo, que eso debe encajar dentro del anarquismo. Si ustedes deciden tomarlo así, bacán.

-¿Algunas palabras para concluir la entrevista?
Los que más están chambeando acá son los bien antiguos, algunos, y los bien bien nuevos. Pero, a toda esa gente que dice “la movida está hasta el culo”, “no hay ni mierda”, “no hay donde tocar”, decirle: la movida son ellos y si ellos no hacen nada, la movida no va a avanzar. Si dicen que no hay nada, que empiecen haciendo algo por ellos. Si quiero hacer algo, armo un grupo, si quiero hacer otra cosa por lo menos hago un fanzine que trate de llegar a más gente, preocupándose un poco menos en la estética porque de estética estamos pero recontra locos, que llegue con fluidez a la gente. Que se organicen y hagan todo lo que atañe al desarrollo de una cultura paralela y que traten de ser libres y que manden a la mierda cualquier tipo de opresión.

sábado, 28 de junio de 2008

«SOBRE LO SUBTE»: comentario del narrador MARTÍN ROLDÁN

El debate tantas veces postergado se ha iniciado. El primero en comentar el texto referido a la historia del rock subte planteando, de paso, sus propias ideas al respecto, ha sido Martín Roldán Ruiz, autor de la novela Generación cochebomba (2007) y editor del blog del mismo nombre, de donde tomamos su texto.

SOBRE LO SUBTE

He leído un artículo titulado "El Rock Subterráneo y las etapas de su historia" en cainsubte.blogspot.com, en donde tratan sobre el movimiento subterráneo. Por lo que afirman, es una crítica a dos textos sobre el mismo tema aparecidos en Wikipedia: “Punk peruano” y “La movida subterránea”.

En ese artículo hacen una crítica al hecho de diluir el movimiento del Rock Subterráneo dentro del tema del “punk peruano”. Están en lo cierto, porque la cosa es al revés, el punk peruano, o los grupos que hacían y siguen haciendo punk, ven su partida de nacimiento dentro de lo subte. Entonces no se puede desintegrar al padre dentro del hijo. Pero, no debemos olvidar que el Rock Subterráneo fue producto del conflicto entre dos visiones distintas de ver el rock dentro del gran tema que es el rock peruano. Este producto fue condicionado por las cuestiones musicales, y también sociales y económicas muy particulares del Perú de los ochenta. Por tal motivo es un capítulo aparte y, creo yo, el más importante dentro de la historia del rock peruano.

En ese sentido, periodificar el movimiento del Rock Subterráneo es muy válido porque su dinámica interna no fue siempre de unidad de ideas y propuestas, más bien fue de enfrentamiento en muchos aspectos que partían de lo musical, social y sobre todo de honestidad, frente a lo que se estaba haciendo. Y esto estaba condicionado por el contexto en que se desenvolvían. He allí su importancia. Porque a través de este movimiento se puede entender los procesos de integración, socialización y conflicto de la juventud peruana de una etapa muy trágica de nuestra historia, y su posterior influencia en la juventud creativa de los siguientes años.

Viéndolo desde estos años, el movimiento subterráneo tiene etapas bastante marcadas. No hay que negar que en un primer momento hubiera un consenso de ideas por lo que se deseaba hacer y tener, frente al rock comercial, la sociedad peruana, etc. Pero esto se fue diluyendo cuando el movimiento salió de las alcantarillas y las contradicciones dentro del mismo se fueron agudizando. Es decir que Narcosis, Leusemia, Zcuela Crrada o Guerrilla Urbana iniciaron todo sabiendo lo que querían: generar un circuito alterno donde plasmar sus propuestas musicales, que no hubieran podido lograr dentro del circuito “comercial”, el mismo que tampoco era tanto, porque el rock en el Perú siempre fue de minorías. Ese fue su primer y más valioso aporte.

Pero, por las mismas características del movimiento al estar contra lo establecido en lo musical como social (lo que estaba sucediendo en el país) generó el cuestionamiento de los muchachos que se identificaban con esos primeros grupos iniciadores, ya que la crisis se estaba agudizando y los jóvenes se estaban radicalizando.

Para la segunda mitad de los ochenta, el movimiento pasaba a otra etapa. En un artículo en la revista Esquina del año 86 Daniel F, al explicar la separación de Leusemia, da las claves de este paso. Explica que ante la radicalidad de grupos adolescentes como S. de M., Excomulgados o Eutanasia, los menos radicales de la primera hornada optaban por marginarlos de los conciertos. Incluso menciona a Orgus que, por ser metaleros, los “nuevos dueños del establishment contracultural” no los incluían dentro de los conciertos. Allí acuña un término muy válido: la neo-marginación, marginación ejercida por marginados.

Esto es un hito dentro del Rock Subterráneo, porque los grupos se habían politizado en sus letras y actitudes, y no sólo causaban una reacción frente a la sociedad formal, sino también frente a los que estaban dentro del movimiento. Y no sólo los grupos punks, sino también bandas como Voz Propia y otras que de manera inteligente y no tan directa cuestionaban lo que pasaba dentro, sino también el contexto social de esos años.

Curiosamente las primeras bandas se habían separado. Dieron su aporte de impulsar el circuito alterno y dejaron la posta a nuevas bandas, más radicales en lo musical y en la propuesta. Consecuencia de esto, hubo una ruptura por cuestiones de clase y raza, como lo fue la bronca entre pitupunks y misiopunks, fruto de la agudización de la crisis social y económica que creaban una juventud más radical en sus cuestionamientos a la sociedad. No era gratuita la cosa, como muchos pretenden explicarlo, como que fue una tontería de resentidos y racismo del mestizo contra el blanco… pero hay que ver que ese resentimiento y ese racismo es consecuencia de las contradicciones que aún nos agobian como país en formación.

Este tipo de situaciones en la dinámica del movimiento del Rock Subterráneo marcan esas etapas que hay que tomar en cuenta para los que pretenden escribir su historia. También para entender mejor su gran aporte a la saga del rock peruano. También como expresión honesta de un momento histórico dramático, y las consecuencias que ese momento tuvo sobre la juventud que la integró.

Fuente:
Generación Cochebomba (blog), jun. 19 de 2008.

miércoles, 18 de junio de 2008

EL ROCK SUBTERRÁNEO Y LAS ETAPAS DE SU HISTORIA (2007)

Uno de los temas más polémicos en torno al Rock Subterráneo es el referido a las etapas de su desarrollo y a los criterios que deben usarse para realizar una periodificación de su historia, cuestiones aun no suficientemente discutidas y que merecen un estudio más detenido. Un aporte en este sentido es el siguiente texto, originalmente preparado por Miguel Angel del Castillo M. –colaborador del blog– para la página de discusión de un discutible artículo de Wikipedia sobre el punk peruano, artículo que sería luego borrado, y con razón, por carecer de fuentes verificables.


SOBRE EL "PUNK PERUANO"
Y EL ROCK SUBTERRÁNEO

Muy buena idea la de trasladar a un artículo específico lo relacionado con el punk en el Perú. Ahora tenemos, sin embargo, dos artículos con problemas graves. Sobre el primero, titulado "Punk peruano", redacté el siguiente comentario que aquí reproduzco por ser el primero de su página de discusión:

EL ROCK SUBTERRÁNEO ES UNA
ETAPA EN SÍ MISMA, NO LA DESCUARTICEN

Resulta disparatada la periodificación realizada en este artículo. ¿A quién se le ocurrió dividir la historia del «punk peruano» en cuatro períodos («los primeros pasos», 1983-85; «el boom y después... ¿qué?», 1985-94; «el nuevo semi boom», 1994-2000; y «el punk post 2000») obviando por completo el hecho de que el llamado «Rock Subterráneo» es una etapa en sí misma, con nombre propio, y que, por tanto, se debe mantener su unidad temática? No puede dejarse de lado, tampoco, el contexto socio económico y político vivido durante la década de los 80 (crisis económica, guerra civil, etc.), los cuales le dieron un cariz muy particular, una forma que perdería luego de la captura del «Presidente Gonzalo» en 1992. Todo el país cambio tras ese hecho, y la movida subte no fue la excepción.

Tal vez pueda sonarle raro a los más jóvenes que, al referirme a la trayectoria de un movimiento musical, traiga a colación la realidad nacional de esos años, pero deben saber que tiene mucho que ver y ahí se nota, también, la diferencia con la etapa post 1992. En general, el punk de este segundo período se vuelve frívolo, superficial e intimista, mucho más preocupado por exponer los problemas existenciales que afectan la vida cotidiana de los adolescentes que en describir y criticar los grandes problemas nacionales. Este último aspecto ocupaba un lugar central en la reflexión, el debate y la temática de las canciones del Rock Subterráneo. El cambio debía llegar también al punk y no podía ser de otro modo pues, como ya señalé, todo el país cambió al mejorar la economía y apagarse la violencia política, instaurándose un consenso político tácito a favor del régimen de Fujimori en los sectores populares, medios y altos. En pocas palabras, se pasó de un contexto pesimista crónico a uno de optimismo expectante, hubo un cambio en el estado de ánimo y en las percepciones de la población en general, y eso se nota tanto en el cambio de actitud de los nuevos «punks», aquellos que recién se integraban a la movida, como en la letra de sus canciones las cuales, del mismo modo que la literatura joven de los 90, se vuelven «light». No puede pretenderse que el «punk peruano» se viera afectado sólo por lo que sucedía en su interior, como si estuviese desconectado de la realidad nacional, como si sus características internas no fueran reflejo, en gran medida, de la misma problemática que afectaba al resto del país. ¿Cómo explicar, sino, la violencia y el resentimiento que partió en dos a la movida subte, entre pitupunks y misiopunks, el año 86?

Son dos grandes etapas: la primera es la del Rock Subterráneo, entre 1983 y 1992, la cual puede tener hasta tres subdivisiones (los subtes, la guardia vieja del «punk peruano», tendrían que discutir sobre esto precisamente aquí, a partir de su propia memoria y de una gran cantidad de publicaciones de la época); y una segunda etapa que se inicia el mismo año de 1992 (Abimael cayó el 12 de setiembre) llegando hasta la actualidad, con todas las subdivisiones y el nombre que quieran, con período de transición incluido (entre 1992 y diciembre de 1994), etc. No vengan, pues, con esa vaina del «punk peruano», así en general, que eso no existe. Lo que los jóvenes de hoy conciben como MÚSICA, y poco más, podía traducirse en los 80 en varios tipos de participación como: formar bandas y grupos de estudio, editar maquetas, publicar fanzines y volantes de reflexión ideológica (generando, así, corrientes de opinión al interior de la movida) o, simplemente, asistir a los conciertos. Todo eso era parte de lo que significaba ser un subte. Y para concluir: no me refiero aquí a la gran cantidad de bandas subtes que no eran «punk», ni en cuanto al sonido, la actitud o la temática y que, sin embargo, resultan indesligables de su historia. [FIN DE LA 1ra PARTE DEL COMENTARIO]

El texto del artículo es deficiente, además, en el sentido de no poseer fuentes que puedan confirmarse pues, en efecto, los dos únicos títulos que figuran como bibliografía llevan la firma de un tal "Víctor E." sin indicarse las referencias completas, si se trata de ensayos inéditos o publicados y, de ser este el caso, en donde se pueden consultar (artículo de revista, libro, web, blog, etc.).

Al segundo artículo, titulado "La movida subterránea" y creado para tratar sólo sobre la primera etapa del "punk peruano", se le podría hacer sólo una gran objeción: la del título, pues movidas subterráneas hubo, y hay, un montón en todo el mundo (la madrileña, la santiaguina, la del DF mexicano, etc). Lo que individualiza a NUESTRA movida limeña, en cambio, es el nombre que se le dio por aquellos años y que no fue otro sino el de ROCK SUBTERRÁNEO, del mismo modo que en España se hablaba del "Rock Radical Vasco" o en Venezuela del "Rock Radical Hardcore".

Creo que se debe empezar a llamar a las cosas por su nombre verdadero, proponiendo cronologías más acordes con lo realmente sucedido, respetando la identidad generacional de quienes estuvieron ahí para vivirla y que se reconocen a sí mismos, hasta el día de hoy, como «subtes». Se que gran parte de lo que propongo es debatible, que seguro me lloverán muchas críticas, pero no es mi intención desconocer la buena voluntad de los creadores de dichos artículos. Sólo creo que ya es hora de enfocar con mayor rigurosidad nuestra historia musical reciente y de hacerle justicia a las bandas de este período, difundiendo su gran aporte al desarrollo del rock peruano.

Fuente:
Página de discusión del artículo "Rock del Perú" (Wikipedia), oct. 19 de 2007.

martes, 10 de junio de 2008

FRANKLIN JÁUREGUI Y EL «ROCKACHO» DE 1986: un CONCIERTO para la HISTORIA (2007)

Uno de los más importantes conciertos subterráneos de 1986, y posiblemente de toda la historia de la movida, fue el llamado «Rockacho», organizado en la bicentenaria Plaza de Acho por Franklin Jáuregui Foronda, director de la recordada revista Esquina, y el «Negro» Jorge Acosta, del grupo Del Pueblo quienes parecen no ponerse de acuerdo en cuanto al mérito de la organización–, con una asistencia de público que se contó por miles a pesar de los obstáculos que obligaron a una postergación del evento. El artículo que viene a continuación pertenece, precisamente, a Jáuregui, quien en la actualidad reside fuera del país.


EL MÁS GRANDE FESTIVAL
ROCK DE TODOS LOS TIEMPOS


Esta debería ser la mejor historia de mi pasado como productor de eventos rockeros, y en parte lo es, pero también es la más triste, porque me recuerda lo injusta y, en parte, decadente sociedad en la que vivimos. Se llamó «Rockacho», y para mí, y seguro que para otros, fue el más importante festival de rock peruano que se realizara en la década de los ochentas (siempre y cuando no se dejen sorprender con las mentiras y fantasías de los reportajes sobre el rock peruano de Álamo Pérez en la Luna).

Esto ocurrió en abril de 1986, durante los inicios del peor gobierno de la historia del Perú, y surgió a raíz del lanzamiento de la revista Esquina, para lo cual no se nos ocurrió mejor idea que hacer un súper concierto para celebrar el número uno de esta nueva revista que surgía de las cenizas de Averok. Y que mejor lugar para realizar este concierto masivo que en un lugar gigantesco, como lo es la Plaza de toros de Acho. Recuerdo que cuando fui a alquilar el referido coloso taurino, junto al negro Acosta, las autoridades apristas de entonces no querían alquilármelo porque decían que yo era casi un adolescente y que, como era monumento histórico de la ciudad, no podían arriesgarse a que algo pasara, yo tuve que insistir e incluso llamar a mi querido tío Toti Fajardo, uno de los pocos apristas decentes de entonces, quien tuvo la gentileza de garantizarme y así conseguir el ansiado contrato.

Entonces hablamos con Andrés Silva, quien tenía unos súper equipos de sonido y luces para la época, quien también acepto participar. Luego, el siguiente paso fue asegurarnos la participación de los mejorcitos grupos de entonces quienes, en su mayoría, recién daban sus primeros pasos como: Leusemia, Zcuela Crrada, Del Pueblo, Masacre, Eructo Maldonado, Flagelo, Éxodo, Temporal y Seres Van.

Ya todo estaba listo para ese sábado 26 de abril, incluso habíamos diseñado unos afiches gigantescos en serigrafía, con un toro punkeke que impresionaba a todos los que lo veían. Pero quien se imaginaría que, a última hora, se le ocurriría a Pilar Nores, la esposa de Alan, utilizar la Plaza de Acho para un acto proselitista y así, horas antes que empezara nuestro concierto, llegaran varios búfalos armados hasta los dientes y con improperios nos botaron a patadas del lugar, sin importarles que en esos momentos vieran llegar a miles de jóvenes de todos los distritos limeños. Quizá ese fue uno de los días más tristes de mi vida, por sentir en carne propia como el abuso del poder podía pisotear los derechos de los ciudadanos que cumplían todos los requisitos de ley. Incluso las autoridades de la Beneficencia Pública de Lima, quienes nos habían alquilado la Plaza de Acho, no pudieron hacer nada y sólo les quedo disculparse, y extendernos un nuevo contrato otorgándonos una nueva fecha, uno o dos sábados después, no recuerdo bien.

Así que, amiguitos, ya se imaginarán que esa tarde tuvimos que pegar carteles por todo Lima, informando de la nueva fecha y, posteriormente, hacer una nueva inversión para una nueva campaña publicitaria. Yo imagino que hubiéramos llenado completamente el coso taurino en la fecha original, porque nunca en mi vida había visto a tanta gente llegar para un concierto. Pero de todas maneras, los casi 10,000 que asistieron a la nueva fecha nos llenaron de felicidad y al final lo más importante fue que logramos realizar el festival «Rockacho», "el más grande festival rock de todos los tiempos", como lo denominamos entonces, y es muy reconfortante para mí, cuando alguien hace mención de que estuvo en ese festival o cuando alguien me entrevista para saber sobre la historia del rock peruano y me pregunta sobre este recordado concierto.


Fuente:
Revista Esquina (blog), nov. 27 de 2007.

lunes, 9 de junio de 2008

LA PRENSA SUBTE Y LA «ASOCIACIÓN DE FANZINES ALTERNATIVOS» (1990-1992)

Corría el año de 1990. Los editores de un grupo de fanzines subtes y metal provenientes no sólo de diversos distritos de Lima sino de sectores de la movida enfrentados entre sí y con gustos musicales bastante disímiles –que iban desde el hardcore punk, el post punk y el dark, hasta el thrash y death metal, pasando por el grindcore– deciden unir esfuerzos y conformar lo que, hasta ese entonces, había parecido imposible: una asociación que además de promover la difusión de sus propias publicaciones, dejando atrás las envidias y puñaladas que caracterizaban dicho quehacer, impulsara el desarrollo de un auténtico movimiento ideológico anarquista al interior de las movidas subterránea y metal.

El gestor del proyecto, y animador ideológico del mismo, fue Miguel Ángel Vidal (no confundir con su homónimo de Voz Propia), mas conocido en la movida como «Miguel Det», vocalista de TKCH y Anti, bandas de thrash y punkmetal respectivamente. Miguel es recordado, además, como uno de los fundadores de la legendaria «Horda Metálica», grupo humano que se reunía y desplazaba errante por las calles de Miraflores a mediados de los años 80, y por ser co-editor de un importante fanzine de metal banger.

Formaron parte de la Asociación los editores y co-editores de: Explosión Cerebral, Combatiendo, Pro Murder y Resistencia de Ataque, Termonuclear, Asco, Corrossión y Derrame Cerebral. Entre los proyectos de la Asociación figuraba, también, el funcionamiento en su interior de un grupo de estudio, el «Colectivo 'La Protesta'», y la publicación de una especie de boletín de ideología y (anti)política que llevaba dicho nombre, los cuales llegaron a concretarse.

1er MANIFIESTO

Los responsables de fanzines, pasquines y demás medios de expresión y comunicación subterránea, de vanguardia, progresistas y alternativos, constituidos asambleariamente y considerando:

–Que la ausencia de una organización solidaria y adecuada a las circunstancias ha limitado por mucho tiempo el alcance de nuestras publicaciones;

–Que se hace necesario contribuir a la concientización propia y ajena, motivando y trabajando por el desarrollo de un sustento ideológico acorde a nuestros principios autogestionarios, anti autoritarios y libertarios (no confundir el término «libertario» –socialista– con el término «liberal» burgués), teniendo como meta la conformación de un movimiento cultural de nuevo tipo y de proyección social;

–Que es vital la participación teórica y práctica de quienes, siendo consecuentes con sus principios, tienen a su cargo la producción y edición de los órganos de expresión subterráneos, semilla de una auténtica prensa libre, y;

–Que sólo una organización asamblearia, sólida y capacitada, puede hacer realidad el efectivo y descentralizado desarrollo de la nueva cultura, garantizando su avance en el contexto de nuestra propia realidad y con un carácter auténticamente colectivo;

Nos hemos organizado en la Asociación de Fanzines Alternativos (AFA), asociación abierta para todo aquel órgano de expresión que comparta los principios arriba mencionados y sea consecuente con ellos. Estas condiciones (elementales para cualquier asociación humana libre) le permitirá al asociado participar en la elaboración periódica y asamblearia del Plan de Trabajo de la AFA, en torno al cual girarán las actividades de la misma.

¡CUESTIONAMIENTO Y AGITACIÓN PERMANENTES!!!

Este documento fue elaborado el sábado 31 de abril de 1990 en la ciudad de Lima, Perú, contando con la participación de los editores de los siguentes fanzines: Explosión Cerebral, Termonuclear, Asco y Pro Murder.

2do MANIFIESTO

La Asociación de Fanzines Alternativos (AFA) es una organización autogestionaria que ejerce las funciones de prensa subterránea y que realiza una serie de actividades tanto a nivel interno como externo (desde talleres de auto capacitación ideológica hasta su participación en manifestaciones de carácter anarquista), destinadas a potenciar la autogestión (en un principio a nivel contracultural-juvenil, para posteriormente hacerlo también a nivel laboral) y a radicalizar el anti autoritarismo en nuestro medio.

La Base I, constituida por la federación de Asco, Termonuclear, Explosión Cerebral, Derrame Cerebral, Pro Murder (fanzines básicamente de San Miguel, Magdalena, Maranga), es tan sólo una de los miembros de esta semilla de una auténtica prensa libre: en formación está la AFA-Base II (Lince, Breña, Jesús María) y la Base III (Cono Norte), así como AFA’s en Arequipa y Trujillo, todas federadas entre sí.

Sólo de esta manera se evita la competencia desleal (típica del sucio ambiente periodístico liberal-burgués), a la vez que se abaratan los costos de producción, se mejora la calidad de ésta y se dan las bases necesarias para constituirnos en el Frente Autogestionario Subterráneo que tanta falta hace para poder nuclear eficientemente nuestra rebeldía y orientarla hacia los fines que nos hemos propuesto. Si tu conoces a alguien que haga fanzines, pasquines o similares, estás interesado en hacerlos o simplemente deseas aportar una colaboración, escribe a: Martín Lazarte, [van la dirección y el teléfono].

¡Salud y Anarquía!

Fuente:
Asco y Termonuclear (Lima), Nº 2, pág. [24], dic. de 1990; Nº 5, pág. 11, 1991.

miércoles, 4 de junio de 2008

"10 CANCIONES CON LAS QUE ME HICE SUBTERRÁNEA": COCÓ REVILLA cuenta su historia (2005)

A continuación, y desde una perspectiva inusual para la movida subte, el valioso testimonio de Jorge «Cocó» Revilla, también conocido como «Cocó Ciëlo», quien, tras partir del Perú hacia fines de los 80, forma en España la banda Silvania (1990) junto a Mario «Tifoidea» Mendoza, ex bajista de la primera formación de Eutanasia.

10 CANCIONES CON LAS QUE
ME HICE SUBTERRÁNEA
(Lima, 1982-1988)

(Subterraneans/ David Bowie)
Share bride failing star

Care-line
Care-line
Care-line
Care-line driving me
Shirley, Shirley, Shirley own
Share bride failing star

(Grauzone: “Eisbar”)
Recuerdo que la movida subterránea era muy atractiva para mi por el tipo de energía que desprendía mas que por su música. Yo obviamente tenia otros referentes, más new romantic y after punk, música que venía escuchando desde los 13 años en radios alternativas limeñas como fm 93 o Doble 9, lo mío no era el punk de protesta que todos esos grupos practicaban. La verdad había muchas cosas por las que protestar en esa época, pero lo que yo buscaba era otra cosa. Quizá buscaba más el inventar un mundo paralelo que gritar palabras altisonantes.

(Visage: “Fade to grey”)
No es que me faltara rabia, al contrario, creo que sólo el hecho de meterme a fondo en ese movimiento subterráneo significaba mucho para alguien como yo, alguien que no conocía las calles apenas y que jamás había puesto el pie en barrios como Barrios Altos, Comas o Rímac, que es donde estos conciertos se celebraban. Yo tenía 15 o 16 años porque recuerdo que aun no había terminado el colegio cuando empecé a interesarme por todo esto, al principio estaba muy desilusionado porque la música era extremadamente guitarrera para mí pero me gustaba la gente.

(Human League: “The things that dreams are made of”)
Antes ya había intentado formar algún un grupo con algunos amigos del colegio pero era más soñar despiertos que hacer música. Genética Gótica fue el nombre de uno de esos experimentos, con el que hice por vez primera una tentativa de actuar en «No Helden», me hice amigo de Paul Hurtado que regentaba el «No Helden» (y antes «No Disco»), las únicas discotecas new wave de Lima, recuerdo que los viernes después del colegio corría a vestirme y maquillarme como a mi me gustaba y me iba a «No Helden», creo que Paul Hurtado estaba asombrado y encantado de que alguien tan joven tuviera tanta curiosidad y pasión por la new wave y nos hicimos muy amigos....

(Echo and the Bunnymen: “Rescue”)
En el «No Helden» conocí a Kilowatt, (mítico subterráneo q.e.p.d) y él me invitó a algún concierto subte, creo que "Rock en Río Rímac". Luego ingresé a la Universidad, primero a la de Lima, luego a San Martín y paralelamente en San Marcos y más o menos por esa época empecé a introducirme más en el meollo del asunto. Fueron dos años intensos en los que conocí mucha gente, con tanto o más entusiasmo que yo por estar viviendo "algo" nuevo. La aparición de un concierto subte, con un "pogo dance" y entrevista sensacionalista en la televisión, hizo que el numero de seguidores aumentara. Entablé amistad con toda la formación de Leusemia de la primera época, me encantaba el proyecto ruidista y repetitivo que Kimba tenía en Los Yndeseables, muy influenciado por PIL y otros after punk. Y también me gustaba Zcuela Crrada porque tenían un toque lírico que les distinguía de los otros.

(The Cure: “Griding halt”)
Ya no me acuerdo como, pero de repente me encontré formando con Carlos Magán «Bowie» una especie de proyecto after punk, compusimos algunas canciones de las que luego "otra" banda se adueñaría. En algún evento me hice amigo de Hoover y luego instantáneamente de Támira con los que formamos un embrión llamado Salón Dadá, que luego sería Col Corazón, la verdad no hacíamos mas que hablar de música y soñar... Pasábamos las tardes haciendo cadáveres exquisitos (poemas surrealistas) y nos montábamos nuestro propio mundo, luego entraron en contacto con una chica guitarrista y sacaron Salón Dadá adelante: Hoover, Támira y "esa chica". Fiestas, conciertos continuos, casi quincenales, terminaron por hacer que el movimiento subte tuviera bastante identidad. Alternaba el «No Helden», para bailar y escúchar after punk, con eternos vagabundeos en grupo por la ciudad escandalizando con nuestra imagen, me encantaba mostrar mi cabeza mitad-afeitada-flequillo-andrógino junto a todos esos cómplices. Un puesto ambulante de maquetas y fanzines: «La Nave de los Prófugos», en las escaleras de la universidad Villarreal, era el punto de encuentro.

(Velvet Underground: “Venus in furs”)
Yo estaba muy interesado en el travestismo callejero y otras locuras así que no se me podía tomar muy en serio para formar ningún grupo, ya que me había convertido en una figura nocturna escurridiza. Ya no le tenía miedo a mi ciudad ni a ser diferente. Encontré que el movimiento «subte» empezó a politizarse demasiado y no me gustaba nada perder mi tiempo hablando de la «sociedad», y quizá sea por eso que me adentré en las oscuridades callejeras de Lima buscando o encontrando, no se.

(Lydia Lunch: “Agony is the ecstasy”)
Por esa época, 1986-87, había decidido ser un "freelance performer", y me subía a los escenarios de imprevisto en cualquier evento subterráneo. Recuerdo especialmente mis intervenciones en el teatro «Cocolido» y el teatro «La Cabaña», totalmente enajenado por mi propia locura: gritaba, berreaba como un animal, me rompía la ropa y lanzaba manifiestos absurdos, sobre ruido caótico de guitarras. Era mi manera de expresar mi diferencia. El público se volvía loco la verdad. Luego hice lo mismo en la Universidad de San Marcos en algunos eventos, pero todo era ya mucho mas radical: una amiga con un saxofón que no sabía tocar, otro amigo con el ritmo marcial de una tarola de batería y yo con un candelabro encendido y mi voz a medio camino entre la ópera y el desafine total!! .Otra vez hice algo en «No Helden» con una caja de ritmos, un micrófono y mi voz, ya ni me acuerdo de mis compañeros de escenario, creo que ellos estaban tan sorprendidos como yo de mantener al público tan atento a nuestras intervenciones nihilistas. De las que sí nunca me olvido es de Támira Basallo (de Col Corazón) y Susi Torres (la pintora actual), ellas eran mis compañeras de fantasías.

(David Bowie: “Heroes”)
Todo esto tenía su lado amargo, eran años de demasiada militancia y suspicacia, demasiados complejos de clase social mal encausados hicieron que de repente, en la Universidad de San Marcos, nuestros compañeros nos empezaran a tildar de "grupúsculo de pequeño burgueses decadentes, intelectualoides, poetas, superficiales, asexuales, etc., etc., etc.". Había discusiones acaloradas entre grupos, en los fanzines, en los conciertos. El cantante de Vox Propia publicó un manifiesto dirigido directamente contra mí y mi círculo más cercano. Los amigos de antes eran ahora enemigos. Puede que en esto esté alguna de las claves por las que al final terminé yéndome de Lima. Justo cuando creía que había encontrado un mundo mío me di cuenta que era nuevamente marginado, ser diferente era criticado también por los que hacía muy poco habían sido entusiastas rebeldes, por la gente del propio movimiento subte. Otros proyectos musicales míos, todos muy experimentales: El Único Eunuco (noisy tekno pop oscuro) con Pedro Santillana, o Los Huecos (noise a lo Jesus & Mary Chain) con Mario, con el que mas tarde en Europa formaría Silvania. Me empecé a interesar en la nueva ola peruana de los 60’s: los Yorks, Silvertons y Belkings.

(Cocteau Twins: “Aikea Guinea”)
Musicalmente Támira, Susana y yo oíamos de todo. Creo que lo que mas nos entusiasmaba eran los Cocteau Twins y el sonido 4ad de esa época, nos elevaba radicalmente de esa realidad tan dura que vivíamos en la Universidad. Pero teníamos los oídos puestos en todo lo novedoso. Col Corazón estaban muy alucinados con Cocteau Twins y me encantaba ir a su casa y verles ensayar, creo verdaderamente que fueron una maravilla, lograban una música muy elaborada con muy pocos medios y eso es para mi la creatividad, sobreponerte a la escasez material con abundancia de ideas y de trabajo. En 1988 me fui a Europa con una cassete de un ensayo de Col Corazón, en la que yo casualmente toque la caja de ritmos. Solía ponerla para recordar la densidad del cielo de Lima.

Fuente:
Blog de «Antártika» en MySpace (fechado en dic. 6 de 2006, aunque el primer comentario del post lo está en 18-V-05). La fotografía fue tomada de la misma página.

domingo, 1 de junio de 2008

«COMBATIENDO»: FANZINE PUNK METAL (1990)

El fanzine Combatiendo, del cual conocemos tan sólo un primer número, aparece tardíamente en la escena, hacia fines del año 90, y lo hace contando con el auspicio –apoyo económico y de material, suponemos– de «Cuero Negro Producciones». Tuvo como editores a Álvaro Miranda, fallecido trágicamente apenas uno o dos años después, y Renzo Jurupe, quienes muy pronto se incorporan a la recién creada Asociación de Fanzines Alternativos (AFA).

De acuerdo a los estándares de la época, la publicación contaba con un excelente acabado pues se trataba de una edición impresa, y no en fotocopias como la mayoría de fanzines de los 80. Nuevas tendencias y nuevas formas de entender la escena se aprecian en Combatiendo. Así, por ejemplo, empiezan proclamando una gran apertura de estilos musicales y contrariando la antigua rivalidad que enfrentaba a «metaleros» y punkeros, se incluía a las bandas más radicales de la escena local, aquellas que la mayoría identificaría hoy con los «anarkopunks», junto a las del heavy más tradicional.

Con 32 páginas numeradas, contando portada y contraportada, dicho número contenía ocho entrevistas a bandas como: Estrella Negra, Trauma, Meta Force y Armagedón (heavy), Hadez (death), K.R.F.G. y Eutanasia (punk), y Disolución Social (hardcore, México). Del mismo modo, cinco notas informativas sobre Angkor Vat y Alvacast (thrash y heavy, Montevideo), Los Agitadores (punk, Panamá), Subterranean Kids (hardcore, Barcelona) y Agresor (speed thrash, Nogales-México). Finalmente, tan sólo un artículo «ideológico», “Anarquía”, y cuatro historietas –tres de ellas pirateadas–, entre las cuales destaca especialmente una: "El futuro diferente", cuyo protagonista figura en la portada.

EDITORIAL

Saludos a todos los aficionados a las historietas y a la música alternativa, y a todos los que lean este ‘zine.

Es una gran satisfacción para nosotros el poder sacar a circulación este primer número de COMBATIENDO, luego que una serie de dificultades anímicas (producto de excesiva confianza en otras personas) y económicas nos obligaron a retrasar la publicación. Superadas estas dificultades, por fin tenemos la oportunidad de brindarles nuestro trabajo, que esperamos sea de su agrado.

COMBATIENDO es un zine que se divide en dos partes: música e historietas. En lo musical, COMBATIENDO desea apoyar a los grupos que hagan cualquier estilo que esté incluido en el punk y el metal (y derivados). Apoyaremos principalmente a los grupos peruanos porque nos damos cuenta que son los que necesitan más ayuda; ellos tendrán en este fanzine un lugar privilegiado y pondremos todo nuestro empeño y lo que esté a nuestro alcance para ayudarlos.

También publicaremos grupos de países de habla hispana, solamente, por ser estos por sus características los que se parecen más a nuestra no desarrollada escena y país (características de situación social, política, escénicas, de idioma, etc.), y porque no queremos parecernos a muchos fanzines que sacan estúpidas bandas yankis. Por esta y otras razones es que sólo abarcaremos esa escena (grande e interesante de todas maneras).

Además de lo anterior, este zine tiene la finalidad de incentivar (o tratar de hacerlo) a una toma de conciencia en ti, sin manejarte ni coaccionándote sino informándote para que tú mismo saques tus propias conclusiones y conforme a ellas adquieras una seria actitud crítica que te lleve a la acción, la cual es muy necesaria e importante en estos tiempos.

Queremos mostrar a los grupos como son, para que tú mismo te formes tu propia imagen de él, sin que nuestro punto de vista y gustos te influyan.

Publicaremos, también, historietas de los aficionados que nos envíen sus trabajos. Claro que también pondremos a dibujantes que no saben que tienen la suerte de aparecer en nuestras páginas.

Para finalizar queremos reiterar nuestra posición de apoyar a los grupos peruanos y solicitar el apoyo de la gente para poder mantener una publicación estable y que mejore en cada número. Gracias.

Fuente:
Combatiendo (Lima), Nº 1, pág. 3, oct. de 1990.