miércoles, 24 de junio de 2009

CRÓNICA DEL CONCIERTO HARDCORE DE P.D.I. y DESARME EN «LA NOCHE» (por CAMILO RIVEROS)


NOCHE DE HARDCORE


Puedes saber que Producto de Ira sale de otras bandas hardcore como Sentido Común y que, luego de grabar sólo un EP de siete temas, se disolvieron por la crisis económica y volvieron más adelante como Mamani. Puedes haberlos escuchado, visto en algún fanzine, pero si nunca los escuchaste, no pierdas el tiempo. Están de vuelta, están tocando y patean más de un par de culos.


Sí, asumo y admito que me quedé cojudo. ¿Saben por qué? Porque se mandaron a abrir un concierto con tres de las más brutales bandas del Perú, y sonaron tan cuadrados y trepidantes como sus compañeros de cartel y con una actitud hardcore en más de un sentido.


Cada integrante ejecutó su instrumento con vehemencia y demencia. Vocalista aplastante, directo y contundente, una pared de bajo y batería aloja guitarras complejas, juegos en pared, solos intercalados entre guitarras. Y se dieron el gusto de sonar como bestias para 20 afortunados gatos.


Punto aparte el mencionar que el «Moco» lleva la batería más sólida que en otros proyectos en el que lo hemos podido escuchar. Y sinceramente no puedo pensar en Javier Chunga de la misma manera, deberíamos recordarlo un poco más por su aporte musical. Y, además, hace pensar acerca de la influencia de las formas de organización del hardcore en el desarrollo de condiciones profesionales en los circuitos de la escena peruana actualmente (Gonzalo López de Punk as Fuck, Javier Chunga en el Rock en el Parque, Gonzalo Farfán en Mundano).


Siguieron los muchachones de Desarme, abriendo con tema nuevo, absolutamente cancheros. A pesar de tener la expresa intención de mover a la gente, pues como buenos hardcores la gente se resistió hasta el final. Era algo como "muévete carajo" y el público "paja broder, pero no quiero pe", a pesar de tocar varios buenos temas de varias épocas.


Bayo su bajista, también vocalista de la Paroximia y como parte de una más reciente generación de hardcore, también influenciado fuertemente por la escena neoyorkina temprana, la vieja escuela, mantiene una fluida comunicación con la banda, y ahí no hay distancia generacional que valga, parece que hubiera tocado con ellos toda la vida. A punta de miradas, Marut y él marcan todo.


Una característica de este concierto fue el despliegue de instrumentistas en general pero, particularmente en el caso de los guitarristas, el despliegue de estilos fue extremo. Es decir, todos tocaban muy distinto y bien paja. En el caso de Rodo si bien podría parecer menos virtuoso que otros ese día, era el que llevaba la estructura de todos los temas. El sonido soportado en él. Como quien dice, él la lleva.


Zoé siempre se ha plantado bien en el escenario y su intención de agitación en el público terminó con un porcentaje de partido de izquierda en las elecciones. No movió más que algunas cabezas. Bueno, la escena subterránea es más persistente que la izquierda peruana y se reinventa mucho mejor.


¿Lo que me preguntaba esa noche es a dónde se fue todo el mundo?


Siguió otra de esas bandas que se merece el nombre: Ultramotor, que si bien no sonaron tan brutales como en otras ocasiones (con un sonido menos favorable entre todas las bandas) hicieron una presentación especial. Rara vez podemos ver a una banda interesante tocando 16 canciones de un rayo y con dos bajistas.


Arrancando con Caos, bajista de varias bandas desde hardcore a metal, Murder, Aucca y Kruda Realidad, con un despliegue más tirado a sonoridades funk metal, como Primus. Todas las canciones parejas excepto en algunos finales. Divertida tocada en plan entre amigos.


Siguió el actual bajista de la banda. Miguel Tuesta, es así como el baterísta Capi, es parte de la banda fundamental banda peruana M.A.S.A.C.R.E. que se planta como nunca luego de haber realizado una de las mejores presentaciones (si no la mejor) de obertura de esta oleada de conciertos internacionales. Bueno, se gana César Zamalloa, guitarrista, vocalista y compositor de la banda, al tener tremenda base rítmica para las canciones llenas de disonancias a alta velocidad de Ultramotor.


Al final de su set, ante el movimiento de un despechado que trascendía cualquier vergüenza, se dio un amague de pogo, que tal vez no funcionó por diferencia de estilos. Si son unas 3 puntas que quieren pogear punk y uno que quiere moshear, pues la cosa no necesariamente cuaja.


Finalmente tendríamos a la Ira de Dios, una de las bandas más reconocidas tanto por músicos como por medios oficiales y alternativos, aunque eso mismo hace que uno se pregunte ¿por qué tiene un peruano que demostrar su capacidad fuera del país para que se le reconozca aquí?


Eso no significa que todos los que hablan bien de ellos asistan a verlos cuando tienen tremendas oportunidades como esta.


Bueno, este trío suena como si fueran varias personas más. Con Carlitros armado de un bajo de escala más corta que le permite moverse en el mago más cómodamente. Un Chino Burga que levanta la señal con dos pedales de distorsión Big Muff de distintas series, potenciando una preciosa Les Paul de tres pastillas que desgarra como lo hace con su garganta, como para ya estar afónico a medio concierto.


Pepe Abad, además de ser uno de esos viejos subtes a quienes los años la factura no se la pasan tan cara (o lo disimula bastante bien) posee un toque aplastante. El muchacho es tan juguetón como potente, pero para La Ira se ordena, depura el repertorio de toques que maneja y dosifica para levantar los temas. Otra cosa es que le gusten dosis bien cargadas, lo que funciona a la perfección con el giro que ha tenido la banda.La Ira de Dios.


Sabemos que últimamente el sonido de La Ira de Dios ha ido cambiando, de trabajar temas más dilatados y sonoridades más «experimentales», psicodélicas progresivas noise, a un crudo y potente rock and roll, ese baterista potencia el sonido de la banda, que tal vez podríamos ubicar entre destilado que es el stoner rock, búsqueda entre las raíces del rock, el primer metal y esos garajes previos al punk. Esa potencia y actitud hacía que tuviera todo el sentido tenerlos entre bandas hardcore, al ser este género un destilado posterior al punk.


Entre tantos alcoholes uno podría terminar borracho de rock and roll, pero no. Algún poco de gente para PDI, unos cuantos para Desarme, algo menos (aunque se movieron) y parecía que todos los que se quedaron a ver a La Ira eran de esos borrachos que se quedan hasta el final, necios y recios a disfrutar de la vida.


Han habido varios «regresos» de la escena subterránea recientemente. No sólo de bandas que regresan por pequeños instantes eternos, si no vuelven para quedarse, porque esto es lo que son, esto es lo que hacen y ya a estas alturas del partido podemos ver quiénes son los que estuvieron y siguen aquí. Pero no sólo regreso de integrantes, si no un repensar y volver a sentir sonidos, ideas e intenciones, que no pierden vigencia. Porque la vida está como está.


Fuente:

Audiofobia (blog), abr. 16 de 2009.