lunes, 8 de junio de 2009

JORGE LUIS CHAMORRO Y SU DOCUMENTAL SOBRE EL ROCK SUBTE (por RAFAEL ROBLES)


EL GÉRMEN DE LO SUBTE

Para entender a aquellos aguerridos muchachos que formaron las tribus underground en el Perú de los ochenta, violentas y sin norte aparente, es indispensable explicar el contexto que se vivió en esa época, y esto es lo que intenta hacer un documental que escarba en las entrañas del movimiento subterráneo peruano.

Si bien Jorge Luis Chamorro era demasiado joven para poguear e ir a los conciertos subte en 1985 –tenía por ese entonces once años–, aquella música interpretada por ese grupo de rebeldes que se quejaban de todo y contra todo, lo cautivó a tal punto que muchos años más tarde, convertido en artista visual, decidió explorar en los orígenes de este movimiento musical inspirado en modelos foráneos, pero que por estos lares forjó una personalidad propia.

“El entonces joven Alan García representaba a la nueva generación, pero finalmente terminó destruyéndola. Esto generó un sentimiento de insatisfacción que, sumado al concepto de que cualquiera podía hacer música, dio origen al rock subterráneo”, explica Jorge Luis Chamorro, director del documental “Acción Directa: entre la anarquía y el rock subterráneo”, trabajo elaborado en base al compilado de imágenes de la violencia política, reportajes televisivos y presentaciones en vivo, ya sea en la mítica discoteca No Helden o el Parque Salazar de Miraflores.

“Este trabajo es un reflejo de lo que vivió la juventud entre los años 1985 y el 1987, cuando el desempleo y la adicción a las drogas era pan de todos los días”, dice Chamorro, quien enfocó su pesquisa visual en la vida y obra de bandas como Zcuela Crrada, Autopsia, Leusemia y Guerrilla Urbana, entre otras.

A TODO VOLUMEN

Chamorro explica que ante la crisis económica y social de mediados de los ochenta la respuesta de la juventud no se hizo esperar, y encontró terreno fértil en chicos, y algunas chicas, de todos los estratos sociales. “El rock subterráneo sirvió para desfogar los sentimientos, para que se supiera que había personas disconformes con la sociedad”, explica el director.

La fecha en la que muchos coinciden en ubicar el nacimiento del movimiento subte en el país es el 17 de febrero de 1985, cuando se realizó el ya legendario concierto “Rock en Río Rímac”. Fue precisamente entre este y los dos años siguientes que la escena underground cobró una inusitada fuerza, apareciendo así personajes importantes para la historia del rock peruano como Wicho García, Pelo Madueño, Miguel Ángel Vidal y Daniel F, sin olvidar a la histriónica y primera frontwoman que tuvo la escena under local, María T-Ta, quien en el documental de Chamorro aparece bailando huayno y dando alaridos de furia.

Fue por esos días, 21 de setiembre de 1985, que antes de un concierto en la Universidad de San Marcos, veinte bandas subte fueron desalojadas del campus por un grupo de estudiantes, liderados por partidarios del Frente Estudiantil Revolucionario San Marcos y el Partido Patria Roja. Ellos irrumpieron en la zona del concierto y desarmaron el estrado donde iban a tocar. El rock subterráneo y la política comenzaron a mezclarse. Como era de esperarse, solo uno sobreviviría.

LA CAÍDA

Para Jorge Luis Chamorro los factores que influyeron en la temprana muerte de la rock subte fueron varios.

“Esta movida no prosperó por los escasos valores, la falta de unidad y la presión política”, explica, refiriéndose a la intervención de los bandos terroristas en los conciertos que se realizaban por ese entonces. Si bien hubo rockeros que terminaron presos por su simpatía con Sendero Luminoso, fueron liberados pronto porque no pasó de eso, simpatías.

Entre ellos se cuenta a Kike, vocalista de Eutanasia y la ya mencionada María T-Ta, quien tuvo que viajar a Alemania para encontrar la paz. Por su parte, Leo Escoria, uno de los pilares de Leusemia, hizo maletas para una prolongada estancia en Italia, que rompe en esporádicas visitas al Perú. “Antes de salir al escenario, algunos de estos rockeros encontraban mensajes de Sendero Luminoso, que amenazaban con matarlos si es que no incluían un mensaje terrorista en sus letras. Esto fue desanimando al grueso de los músicos y debilitando a la movida en general”, dice el documentalista.

Si en un principio esta mancha de jóvenes con pantalones negros, casacas de cuero y pelos parados se caracterizó por incluir a todas las clases sociales, con el tiempo aparecieron pequeños subgrupos, algunos llamados «misiopunks» y los otros, los de mejor condición económica, a los que denominaban «pitupunks».

Chamorro piensa que quizás fue la influencia de los grupos terroristas la que produjo esta desunión. Asimismo admite que el consumo de pasta básica de cocaína fue determinante para su decaimiento musical. El hecho es que para fines de la década de los ochenta varias de las bandas principales se habían separado y asistir a un concierto underground se tornó arriesgado, pues se podía terminar preso. El pogo, esa danza parecida a un partido de rugby sin pelota, había terminado.

DESPUÉS DE LOS GRITOS

Una vez extinta la movida subte, la década de los noventa dio paso a diferentes estilos musicales, cuyas letras contadas veces mencionaban temas políticos.

Jorge Luis Chamorro piensa que las letras de los grupos rockeros de hoy son más intimistas, en claro reflejo de que la mayor diferencia entre la juventud de ahora y la de los 80 es la conciencia política.

“El motivo es que esta generación no ha recibido una educación correcta. ¿Cómo pueden crear algo nuevo si es que son ciudadanos endebles? Es por eso que el arte se está volviendo más elitista que antes”, señala el videasta. “Hay quienes han sabido mantenerse, como Wicho García con Mar de Copas, Pelo Madueño con La Liga del Sueño y ahora como solista, además de las bandas clásicas Leuzemia, Inyectores (antes G-3 y Autopsia) y Voz Propia. Si bien su estilo ha cambiado, esto se debe a que han seguido nutriéndose intelectualmente”, señala Chamorro, quien confía que pronto, en tiempos de reggaetones y cumbias, aparezca una nueva movida under en nuestra adormecida Lima, para movilizar a las masas en contra de las injusticias y para sacudirnos, al ritmo del pogo, de nuestros propios males.

EL RESPONSABLE

Jorge Luis Chamorro (1976) también es escritor, con tres publicaciones en su haber: Tendencia al Nirvana, El primer beso y ¿Puedo tocar? Como artista visual ha expuesto en Grecia, Alemania, Cuba, Chile y Perú, además de haber sido «Premio Humboldt» de Videoarte y finalista de «Pasaporte para un Artista» en el 2007. Ha dirigido varios cortometrajes de ficción, siendo el más reciente “Sufre conmigo”, así como los documentales “Psicosocial” y “Acción Directa. Rock subterráneo, 85-87”, y videoclips de las bandas peruanas Leusemia, Voz Propia y Héroe Inocente.

Fuente:
«Domingo», suplemento de La República (Lima), ene. 18 de 2009, págs. 20-21.